Un enemigo del suelo pélvico: el estreñimiento

¿Va al baño con poca frecuencia?, ¿presenta evacuaciones duras?, ¿se acompaña de esfuerzo excesivo?, ¿tiene sensación de evacuación incompleta? Si la respuesta  a estas preguntas es sí, probablemente padezca de estreñimiento.

El estreñimiento es un síntoma gastrointestinal común que se presenta entre 2 y 20% de la población en general. Suele presentarse con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, en niños que en adultos, en pacientes de edad avanzada que en jóvenes y en personas no anglosajonas.

Los niños y bebes no se escapan a este tipo de síntoma, para ellos es recomendable acudir a expertos en tratamientos fisioterapéuticos para niños

En la mayoría de los casos con adultos, suele tratarse de un estreñimiento funcional ya que suele ser leve e intermitente, sin una causa orgánica identificable que se resuelve fácilmente con modificaciones higiénico-dietéticas (p.ej. ingesta de fibra y ejercicio).

En otras ocasiones, puede aparecer estreñimiento secundario a la toma de ciertos fármacos, remitiendo en cuánto se retira el fármaco en cuestión, o secundario a enfermedades sistémicas de naturaleza endocrinometabólica, neurógena o neuromuscular. Es importante discernir la presencia de estas afecciones, dado que su identificación y tratamiento ayudarán a corregir el trastorno. Sin embargo, algunos pacientes tienen síntomas más crónicos que resultan más difíciles de tratar.

De entre todos los síntomas, la frecuencia de las evacuaciones es el más objetivo para establecer cuál es la frecuencia normal. Se considera una función defecatoria saludable tener, al menos, tres evacuaciones por semana, indoloras y sin esfuerzo excesivo. Para el diagnóstico del estreñimiento funcional se toma como referencia los criterios de Roma III, que deben cumplirse en los últimos 3 meses con inicio de los síntomas al menos 6 meses antes del diagnóstico, y son:

1- Reunir dos o más de los siguientes síntomas:

  • Esfuerzo defecatorio en más del 25% de las deposiciones.
  • Heces duras o caprinas en más del 25% de las deposiciones.
  • Sensación de evacuación incompleta en más del 25% de las deposiciones.
  • Sensación de obstrucción anorrectal en más del 25% de las deposiciones.
  • Necesidad de maniobras manuales para facilitar la defecación en más del 25% de las deposiciones.
  • Menos de tres deposiciones por semana.

2- Heces líquidas infrecuentes si no hay uso de laxantes.

3- No debe reunir criterios para síndrome de intestino irritable.

La historia clínica y el examen físico son esenciales para una correcta orientación hacia el tratamiento. Dentro del examen físico nos encontramos con la palpación de la región abdominal, la valoración de la región perineal y del recto y la inspección anorrectal para valorar la presencia de escoriaciones, fisuras o hemorroides.

En ocasiones es conveniente realizar el tacto rectal para explorar la respuesta del esfínter anal externo al esfuerzo simulado de la defecación. Una analítica de sangre puede ayudarnos para evaluar la condición general del paciente y detectar signos de alarma. Además, existen diversas pruebas complementarias para descartar lesiones estructurales como pueden ser la radiografía o la colonoscopia o para evaluar la función motora del colon como puede ser la manometría anorrectal o electromiografía del suelo pélvico.

suelo pélvico y estreñimiento

Tratamiento del estreñimiento

El tratamiento para el estreñimiento funcional se compone en adquirir medidas higienicodietéticas y educativas. Los pacientes deberían ser instruidos sobre la importancia de un ejercicio regular, la necesidad de incrementar el contenido de fibra en la dieta, la ingesta de líquidos abundantes (1,5-2 litros/24 h) y el beneficio que comporta el adoptar un horario regular para la defecación (especialmente después del desayuno) y también el perjuicio que conlleva reprimir con frecuencia el uso racional de laxantes. En casos más complicados, los pacientes pueden beneficiarse de técnicas de biorretroalimentación y, la cirugía será la última opción.

Posibles complicaciones del estreñimiento

  • Impactación fecal: acumulación de heces en la ampolla rectal de manera progresiva, que endurece el bolo fecal dificultando su eliminación.
  • Úlcera estercorácea: suele ser una consecuencia de la situación anterior. La compresión ejercida por el bolo fecal produce una necrosis isquémica en la cara posterior del recto principalmente.
  • Megacolon funcional adquirido: se produce una dilatación del colon en exceso. Suele darse en niños trastornados o portadores de psicopatías.
  • Vólvulo de sigma: se produce una torsión del sigma que requiere una desvolvulación endoscópica o quirúrgica para evitar la necrosis gangrenosa del asa comprometida.

¿De qué manera afecta el estreñimiento al suelo pélvico?

Cómo ya comenté en otro post, el suelo pélvico, junto con la zona abdominal y el diafragma forma un espacio donde, en condiciones normales, mantienen una presión adecuada a los cambios posturales y a los esfuerzos.

Los esfuerzos excesivos que se producen en las evacuaciones alteran ese balance de presiones, aumentando la presión intra-abdominal y, como consecuencia, repercutiendo sobre el suelo pélvico de manera negativa. Si su suelo pélvico se encuentra en un estado óptimo, no notará esos cambios de presión. Sin embargo, si tiene alguna patología asociada, esos cambios de presión influirán sobre ella pudiendo agravar el cuadro.

Con patología en el suelo pélvico o sin ella, es preciso tratar el cuadro de estreñimiento para no agravarla o evitar su aparición. Además, conseguir retomar un tránsito intestinal regular evitará esos síntomas de hinchazón, incomodidad y dolor tan característicos de las personas que lo padecen, previniendo la aparición de otros cuadros más graves.

En Virginia Moreno clínica de Fisioterapia en Segovia podemos ayudarle a controlar y mejorar el estreñimiento a través de técnicas de masoterapia específicas, hábitos saludables y consejos posturales. No dude en contactar con nosotros.