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Fibromialgia, ¿Qué es y cómo lo podemos tratar con fisioterapia?

¿QUÉ ES?

La fibromialgia es un síndrome clínico complejo caracterizado por dolor crónico generalizado y un conjunto de otros síntomas que incluyen ansiedad, depresión, trastornos del sueño, rigidez y una variedad de dolores somáticos. Afectando al 2% a 5% de la población, se ha identificado como una de las lesiones más costosas económicamente a la Seguridad Social. Los pacientes a menudo buscan alivio sintomático en múltiples tratamientos médicos, complementarios y alternativos. Una investigación informó que alrededor del 90% de las personas con fibromialgia han usado al menos una forma de tratamientos complementarios y alternativos para controlar sus síntomas.

SÍNTOMAS

Percepción del dolor, de manera que se perciben como dolorosos, estímulos que habitualmente no lo son. Además de dolor, la fibromialgia puede ocasionar rigidez generalizada, sobre todo al levantarse por las mañanas, y sensación de inflamación mal delimitada en manos y pies. También pueden notarse hormigueos poco definidos que afectan de forma difusa sobre todo a las manos.

El 90% de los pacientes tienen cansancio, el 70-80% trastornos del sueño y hasta un 25% ansiedad o depresión. También son muy frecuentes síntomas como mala tolerancia al esfuerzo, sensación de rigidez generalizada, sensación de inflamación mal delimitada en manos y pies, hormigueos que afectan de forma difusa sobre a las manos, jaquecas, dolores en la menstruación, colon irritable, sequedad en la boca y en los ojos.

CAUSAS

Todavía no se conoce el origen de este síndrome, sin embargo parece que los genes podrían tener un papel relevante y hacer que algunas personas tengan una mayor predisposición a padecer esta enfermedad.

Aunque no se sepan los motivos exactos, sí que hay una serie de factores que pueden actuar como desencadenantes, como un accidente o un problema grave. En general aquellas situaciones que nos generan mucho estrés.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se realiza mediante una exploración física, el médico identifica dolor a la presión en unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los puntos dolorosos son más de 11 de los 18 señalados en una persona con dolor generalizado, se puede hacer el diagnóstico de fibromialgia.

TRATAMIENTO

  1. TERAPIA DE MASAJE

La terapia de masaje, como uno de los tratamientos complementarios y alternativos, ha sido ampliamente utilizada para la FM. Puede mejorar el dolor, la ansiedad, la depresión y la alteración del sueño mediante la interacción compleja de los modos de acción tanto físicos como mentales.

En efectos inmediatos, los estudios sugirieron que la terapia de masaje con duración de 5 semanas mejoró significativamente el dolor, la ansiedad y la depresión en pacientes con fibromialgia. En cambio, no hubo pruebas de que la terapia de masaje mostrara efectos en la mejora de los síntomas asociados con el sueño.

Si la fibromialgia se beneficiaba de la terapia de masaje, podría haber una posible razón derivada de la interacción entre los patrones físicos y psicológicos. Cuando la terapia de masaje se administra en tejidos blandos y conectivos, se estimulan los cambios bioquímicos locales. Esto ayuda a mejorar la flexibilidad muscular y modular la circulación local de sangre y linfáticos. Como resultado, los mediadores nociceptivos e inflamatorios locales pueden ser reabsorbidos. Algunos estudios encontraron que la terapia de masaje mejoró el dolor al modular los niveles de serotonina en pacientes con fibromialgia. Los efectos locales pueden cambiar la actividad neural a nivel segmentario de la médula espinal, que es responsable tanto del estado de ánimo como de la percepción del dolor. Algunos estudios sostuvieron que la terapia de masaje resultó en la reducción de la estimulación muscular, la hiperexcitabilidad espinal está asociada con una variedad de síndromes de dolor crónico.

  1. TERAPIA DE EJERCICIOS

El entrenamiento de fuerza, cardiovascular y estiramientos tuvieron efectos positivos en los síntomas físicos y psicológicos, en términos de reducir el dolor, la cantidad de puntos sensibles y la depresión, y mejorar la fuerza muscular, la calidad del sueño, la capacidad funcional y la calidad de vida.

Los protocolos de ejercicio deben comenzar a baja intensidad y aumentarla gradualmente. Los ejercicios deben realizarse 2 o 3 veces a la semana para ejercitar los principales grupos musculares. Los estudios actuales demostraron que es un método seguro y eficaz para mejorar los síntomas principales de la fibromialgia y se puede usar para tratar a pacientes con esta afección.

En nuestro centro de fisioterapia, en Segovia, tenemos a su disposición clases de pilates grupales o individuales para adaptarnos a su condición física y ayudarle a aliviar dolores.

Un ejemplo de programa de ejercicios puede ser:

La intervención se diseñó para aumentar gradualmente el volumen y la intensidad del ejercicio que realizaba una persona, para involucrar a todos los grupos musculares principales del cuerpo e incluir los 3 aspectos de la condición física: resistencia cardiovascular, fuerza muscular y flexibilidad de las articulaciones.

Los ejercicios comenzaron con un bajo volumen de ejercicio realizado a baja intensidad, debido a los niveles más bajos esperados de aptitud cardiovascular y fuerza muscular informados en mujeres con fibromialgia y al umbral más bajo para el dolor muscular y la fatiga después del ejercicio observados en esta población. Los participantes hicieron ejercicio durante 60 minutos por sesión, 3 veces por semana durante 20 semanas. La intervención estuvo compuesta por 2 fases de ejercicio.

La primera fase (primeras semanas) dentro de una piscina si dispone de ella o tumbados boca arriba, realizar movimientos activos de todas las articulaciones del cuerpo y centrarse en que los movimientos sean controlados empezando con una sola articulación y, posteriormente, combinar varias articulaciones y movimientos.

La segunda fase incluye ejercicios fuera de la piscina para mejorar la resistencia cardiovascular, la fuerza muscular y el rango de movimiento de las articulaciones. Cada sesión de ejercicio se dividió en 3 secciones: cardiovascular, fuerza y flexibilidad, siempre realizándose en el mismo orden.

– Los ejercicios cardiovasculares incorporaron caminar y una elíptica si se dispone de ella.

– Los ejercicios de entrenamiento de fuerza incluyeron el movimiento activo de los músculos grandes: flexión / extensión de la cadera, extensión / flexión de la rodilla, tobillo flexión plantar / dorsiflexión, flexión del hombro, extensión, abducción y aducción y abducción horizontal, flexión y extensión del codo, y flexión y rotación del tronco.

Los ejercicios de entrenamiento de fuerza se realizaron con una combinación de máquinas, pesas de mano y peso corporal. Los sujetos comenzaron con niveles de resistencia que podían hacer fácilmente y progresaron en un formato de repetición de 8-10-12-12 cuando fue apropiado.

– La flexibilidad se desarrolló utilizando un rango completo de movimiento durante los movimientos de entrenamiento de fuerza, estiramientos tradicionales y un dispositivo de flexibilidad.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, tenemos un equipo de fisioterapeutas dispuestos a mejorar su calidad de vida. ¡Consúltenos su caso!

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FISIOTERAPIA EN LA PREVENCIÓN DE HERNIAS CERVICALES Y LUMBARES

Las hernias discales se definen como una lesión producida por la degeneración de los discos intervertebrales. A partir de los 25 años, estos discos, compuestos por un anillo fibroso y un núcleo pulposo central, comienzan a envejecer. Cuando el anillo se rompe o se perfora por una sobrecarga, se genera un desplazamiento y el núcleo sale al exterior provocando una hernia discal. Por lo general, esto suele ocurrir en la región lumbar, aunque también puede suceder en las cervicales.

La manera de prevenir una hernia discal es cuidar la salud de la espalda. Se debe fortalecer la espalda con medidas específicas (ejercicio, postura…). De esta manera se reducen los riesgos de desarrollar una hernia discal. En Segovia, con la especialidad que tenemos en pilates, podemos ayudarte a paliar la sintomatología:

  1. Evitar esfuerzos excesivos: en tu vida diaria, en el trabajo, a la hora de hacer los deportes o en los juegos con tus hijos, debes tener cuidado de no hacer esfuerzos excesivos levantando objetos o haciendo algún tipo de fuerzas de forma inapropiada
  2. Controlar la obesidad: el sobrepeso añade esfuerzos en la parte baja de tu espalda y debilita los músculos. Es importante equilibrar el peso a través de la alimentación y el ejercicio. Si estás embarazada debes procurar no subir de peso excesivamente.
  3. Evitar el cigarrillo: los cigarrillos están compuestos por una gran cantidad de químicos que disminuyen la habilidad de tu cuerpo para absorber los nutrientes.  A falta de los nutrientes, los discos se vuelven frágiles y más propensos a las hernias.
  4. Mantener una dieta saludable: la dieta juega un papel muy importante en la absorción de nutrientes que fortalecen los discos y previenen las hernias. Debemos incluir alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales, como por ejemplo los cereales, frutas, verduras y alimentos antioxidantes que ayuden a regenerar bien los tejidos del organismo. . Además debemos empezar el buen hábito de beber agua.
  5. Mantener una buena postura: higiene de la columna: al sentarse la espalda debe estar apoyada por completo en el respaldo y las rodillas se deben mantener con una elevación mayor a la de las caderas. También se debe tener en consideración que al agacharse, se debe realizar con las rodillas flexionadas y la espalda recta.
  6. Evitar el sedentarismo: si su trabajo es permanecer gran parte del día sentado, se deben programar intervalos para caminar y levantarse con regularidad dentro de la jornada. Practique actividad física de intensidad leve a moderado con regularidad, es decir, 150 minutos semanales.
  7. Realizar ejercicio: busca una rutina de ejercicios y estiramientos que fortalezcan los músculos de tu abdomen y espalda. Estos ejercicios son ideales para mantener una postura adecuada y prevenir las hernias discales. Es importante que el ejercicio se realice correctamente para conseguir nuestro objetivo y no agravar la situación. Nosotros recomendamos realizarlo siempre supervisado por un profesional, fisioterapeuta, que pueda guiarte y adaptar cada ejercicio a tu problema y también a tu condición física.

El pilates, por sus innumerables beneficios, es una buena elección para empezar a realizar ejercicio.  No solo aumentamos fuerza y flexibilidad sino que también se trabaja la alineación del cuerpo y por lo tanto la mejora de la postura corporal.

También destaca el aumento de la agilidad, el equilibrio y la coordinación, la  mejora de la circulación sanguínea, el control de la respiración y la concentración  liberando así estrés y ansiedad y la reducción de los dolores de espalda al fortalecer y estabilizar el core (área que engloba toda la región abdominal y parte baja de la espalda)

Te proponemos esta serie de ejercicios básicos de pilates:

No olvides que en Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, somos fisioterapeutas titulados en pilates y estamos a tu disposición con grupos reducidos de máximo 4 personas donde podemos adaptarnos a cada uno de vosotros. También realizamos clases de pilates o ejercicio terapéutico individual para su patología en particular para que vaya aprendiendo poco a poco mejor los ejercicios y empiece a notar beneficios.

Hay que saber que la musculatura se tiene que ir fortaleciendo poco a poco, por ello los resultados en cuanto a fuerza muscular los iremos obteniendo a largo plazo, en cambio a corto plazo, cuando salgas de la sesión, te sentirás más aliviado, más erguido y con mejor movilidad.

Si aún te lo estás pensando, ven a nuestro centro y benefíciate de una clase de prueba sin compromiso. Horarios de mañana y de tarde de lunes a viernes. Clases individuales de lunes a sábado.

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En la imagen podéis ver un ejercicio que se hace en cuadripedia que alivia el dolor lumbar, cogemos aire en posición neutra y expulsamos el aire por la boca a la que elongamos la espalda hacia el techo y metemos ombligo dentro. Lo repetimos 4 o 5 veces una vez al día.

Tendinitis

La tendinitis es una patología muy frecuente, que suele aparecer tras esfuerzos excesivos, movimientos repetitivos y traumatismos directos. Consiste en la inflamación de los tendones, que son cuerdas resistentes de tejido que unen los músculos con los huesos y ayudan a los músculos a mover los huesos. Es más común con el avance de la edad, ya que los tendones se hacen menos flexibles.

Tendones como el aquíleo, rotuliano, fascia lata, supraespinoso y músculos extensores de la muñeca son los que están afectados con más frecuencia.

El término tendinitis poco a poco va cayendo en desuso, esto se debe al mal empleo del término. Como ya hemos dicho la tendinitis es la inflamación del tendón; el término tendinitis se estaba empleando mal porque en numerosos casos en los que se hablaba de tendinitis, realmente no había ningún signo de inflamación en dicho tendón. Es por esto que cada vez más se está cambiando ese término por el de tendinopatía, el cual es más general incluye la afectación del tendón por degeneración (tendinosis) y por inflamación (tendinitis).

Tanto si en nuestro informe médico nos califican nuestra lesión como tendinitis o tendinopatía, como hemos mencionado antes, las principales causas de su aparición son

  • Una lesión sobrevenida por la práctica deportiva.
  • Una sobrecarga.
  • La edad, con pérdida de elasticidad.
  • Enfermedades como la diabetes o la artritis reumatoide.
  • Degeneración del tendón.

 

Tipos de tendinitis

  • Tendinitis del hombro: frecuente en adultos a partir de los 40 años. Se produce por envejecimiento de los tejidos, y es un tipo de tendinitis degenerativa, con debilitación del tendón y posibilidad de lesionarse. El dolor se localiza en la zona anterior y se agrava al levantar el brazo sobre la cabeza, con el codo flexionado y sin movimiento del hombro.
  • Tendinitis del codo: Generalmente es causada por traumatismos locales y la actividad excesiva. La más frecuente es la tendinitis del codo o “codo de tenista” (epicondilitis), es una secuela de un traumatismo local, o de cualquier actividad repetitiva que utilice los músculos del antebrazo. Se caracteriza por dolor en el lateral del codo que se irradia al antebrazo, aumenta con la actividad de los músculos del brazo, como la flexión de la muñeca. Otros ejemplos son el “codo de golfista”, con signos y síntomas similares a la epicondilitis aunque afecta a otra parte del codo;  y “codo del escalador”, que cursa con dolor profundo en la cara anterior del codo.
  • Tendinitis de la mano y la muñeca: normalmente ocurre por sobrecarga de trabajo de las manos, forzando la postura de las mismas. Un ejemplo es la tendinitis del dedo pulgar; que cursa con dolor en la zona de la muñeca, que se irradia al antebrazo y al pulgar. Aumenta a medida que pasan los días, empeorando por la noche. Otro ejemplo es la  tendinitis de los flexores de los dedos de la mano, que puede afectar a uno o varios dedos, refiriendo dolor en la cara palmar de los dedos, que se puede extender hasta un poco por encima de la muñeca.
  • Tendinitis del talón: tendinitis del tendón de Aquiles, puede desarrollarse por sobrecarga en personas jóvenes y por artritis en personas adultas o ancianos. El dolor aparece al caminar y al ponerse de puntillas.

 

Para realizar el diagnóstico, se comprobará la existencia de dolor o sensibilidad cuando se fuerza el músculo al que está unido el tendón que se crea afectado, además el dolor remite después de un tiempo, para reaparecer en cualquier momento, independientemente de que se haya realizado un esfuerzo o no. La hinchazón en la piel y la sensación de calor también orientan el diagnóstico. Las pruebas de imagen sólo descartan otro tipo de lesiones.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento principalmente es aliviar el dolor y, al mismo tiempo, reducir la inflamación. Cuando la lesión es reciente, el hielo es una buena opción los tres primeros días, ya que  entumece la zona dolorida y hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que reduce la hinchazón. Después de este período, el calor aumenta el flujo de sangre a la lesión, lo que mejoraría el proceso de curación, además de servir como relajante muscular, lo que ayuda a aliviar el dolor.

Se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, aceclofenaco, diclofenaco, entre otros) por vía oral o tópica.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se aplican diversas técnicas para aliviar el dolor y disminuir la inflamación, como por ejemplo:

  • Terapia manual deportiva.
  • Radiofrecuencia.
  • Electroterapia.
  • Estiramientos musculares.
  • Aplicación de crioterapia o termoterapia.
  • Fortalecimiento muscular.
  • Técnica de Cyriax.
  • Ultrasonido.
  • Reeducación postural.
  • Ejercicios específicos.

En los casos en los que el dolor no remite, se recurre a infiltraciones de glucocorticoides en la vaina del tendón afectado o a la cirugía para limpiar el área afectada y disminuir la inflamación.

Prevención

Evitar los movimientos repetitivos y la sobrecarga, mantener los músculos fuertes y flexibles, ejercitar las extremidades superiores e inferiores, sin repetir excesivamente un mismo movimiento, alternando diversos tipos de movimientos, con pequeños intervalos de recuperación.

También es recomendable una buena hidratación, ya que siempre ayuda a mantener una mejor vascularización de la zona.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, trabajamos con profesionales especializados en fisioterapia deportiva. Fisioterapia y salud van de la mano, ¿te apuntas?