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Dolor cervical: ejercicios y estiramientos

El dolor cervical es una de las lesiones más comunes en personas de todas las edades, siendo una de las condiciones más prevalentes en la sociedad occidental. Este problema puede ser derivado de una sedestación durante periodos largos de tiempo, agravado por una mayor tendencia al uso de smartphones, del ordenador, uso de sillas y mesas no aptas a cada persona y un estilo de vida sedentario.

Esta dolencia puede ser provoca por mantener una postura de la cabeza adelantada (PCA), se caracteriza por una posición excesivamente adelantada de la cabeza respecto al cuello y una rotación interna de los hombros (hombros enrollados y hacia delante).

La PCA está asociada a una flexión cervical baja (C4-C7) y una hiperextensión cervical alta (C1-C3) generando cambios musculo-esqueléticos a nivel cervical. La musculatura profunda del cuello es considerada muy importante en la estabilidad, soporte y el ajuste de la postura del cuello. Generalmente, se produce una debilidad de la musculatura flexora profunda del cuello además de una falta de fuerza de los retractores y rotadores externos del hombro. Para solventar esta debilidad, el cuerpo debe generar compensaciones produciendo un acortamiento de las fibras altas del trapecio, esternocleidomastoideo, elevador de la escápula, pectoral mayor y menor y musculatura extensora de la cabeza.

Una mala postura cervical puede derivar en una limitación de movilidad y provocar una tensión excesiva de músculos y tejidos blandos. Las personas con dolor de cuello tienden a desplazar su cabeza hacia delante con respecto al cuello sin darse cuenta. Además, estudios previos han asociado la PCA y hombros en rotación interna a dolores cervicales, de cabeza y en la articulación temporomandibular (ATM), llegando incluso a generar dolor orofacial (dolor en garganta, boca y cara).

Para corregir esta postura, se ha observado que una correcta activación de los músculos flexores profundos del cuello durante la flexión craneocervical ayudan a mantener una postura erguida de la cabeza. Por lo que, el fortalecimiento de la musculatura debilitada y el estiramiento del trapecio, esternocleidomastoideo y elevador de la escápula puede tener efectos positivos sobre la PCA y el dolor cervical.

Teniendo en cuenta las consecuencias antes mencionadas de la PCA, parece correcto crear y difundir un programa de ejercicios para corregir estas disfunciones.

 

Vídeo en Youtube con explicación sobre los ejercicios y estiramientos que a continuación explicamos.

https://www.youtube.com/watch?v=Lxjzfj0Ma04

Ejercicios de fuerza

Realizar en cada ejercicio 3 series de 10 repeticiones, los hombros y cuello deben de estar al inicio en una posición relajada. Es decir, pecho abierto, hombros lejos de las orejas y una ligera flexión cervical.

1. Flexión cervical

Boca arriba con la cabeza apoyada en el suelo, realizar una flexión cervical reduciendo la distancia entre la barbilla y el esternón. Activamos y entrenamos la musculatura profunda del cuello. (Imagen 1)

Imagen 1: Ejercicio flexores profundos del cuello.

2. Rotación externa

En decúbito lateral con el codo apoyado en el costado, realizar un movimiento de rotación externa de hombro realizando un movimiento hacia el lateral de la mano que se aleja del cuerpo. Utilizar una pesa cogida con la mano para conseguir un mayor entrenamiento en los músculos rotadores del hombro. (Imagen 2)

 

Imagen 2: Ejercicio rotadores externos del hombro

 

3. Forma de T

En bipedestación con las piernas flexionadas, tronco inclinado hacia delante, espalda recta y brazos estirados hacia el suelo, abducir ambos brazos con los codos extendidos hacia una posición de 90º con respecto al cuerpo formando una T. Utilizar pesas en ambos brazos para mejorar la fuerza en la musculatura abductora y rotadora externa del hombro, además de aproximadores y estabilizadores de la escápula (Imagen 3 y 4)

Imagen 3: Ejercicio abducción del hombro con codos extendidos (vista frontal)

 

 

Imagen 4: Ejercicio abducción del hombro con codos extendidos (vista sagital)

 

4. Forma de W

De pie con las piernas flexionadas, tronco inclinado hacia delante, espalda recta, hombros aducidos sobre el pecho, codos flexionados 100° y palmas de las manos hacia arriba, abducir los hombros hasta la altura de la espalda formando una W. Utilizar pesas en ambos brazos para aumentar el entrenamiento en la musculatura abductora, flexora y rotadora externa del hombro, además de aproximadores y estabilizadores de la escápula. (Imagen 5 y 6)

 

Imagen 5: Ejercicio abducción del hombro codos flexionados (vista frontal)

 

 

Imagen 6: Ejercicio abducción del hombro codos flexionados (vista sagital)

 

 

Estiramientos

Realizar cada estiramiento 30 segundos.

 

1. Pectoral

Con el antebrazo apoyado sobre una pared y el hombro a 90°, realizar una rotación con el cuerpo en dirección opuesta al brazo para que logremos una separación entre el origen e inserción del músculo pectoral. (Imagen 7)

Imagen 7: Estiramiento del pectoral (vista anterior y posterior)

 

2. Trapecio superior

Realizar una flexión cervical (mirar hacia abajo), inclinación contralateral (llevar la oreja hacia el hombro) y rotación homolateral, con la mano contralateral aumentar la posición del cuello para ayudar a aumentar la tensión en el trapecio. (Imagen 8)

 

Imagen 8: Estiramiento del trapecio

 

 

3. Extensores de cuello

Realizar una flexión cervical pura (mirar hacia abajo), con ambos manos aumentar pasivamente la posición del cuello hasta sentir tensión en la zona posterior del cuello. (Imagen 9)

Imagen 9: Estiramiento de los extensores del cuello

 

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, tenemos las herramientas y conocimientos suficientes para tratar todo tipo de patologías o prevenir  las lesiones que las posturas incorrectas te puedan ocasionar. ¡Consúltanos tu caso!

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DOLORES DE CABEZA O CEFALEAS TENSIONALES

Hoy en día, una gran parte de la población sufre dolores de cabeza. Algunos de ellos se consideran cefaleas tensionales, que pueden describirse como dolores de cabeza provocados por tensiones en aquellos grupos musculares que guardan relación anatómica y funcional con la columna cervical. Además, a parte de estas tensiones musculares, normalmente hay presencia de puntos gatillo miofasciales en los músculos que acumulan tensión.

¿Qué son los puntos gatillo miofasciales?

Son zonas altamente irritables en la superficie de un músculo, que están asociadas a la presencia de un punto o nódulo que se localiza a la palpación, y que se encuentra en una banda tensa perteneciente a dicho músculo. El denominado punto gatillo provoca el dolor característico y espontáneo del paciente, que puede tener lugar en la zona en la cual se encuentra el punto gatillo, o en una zona de dolor referido alejada de este punto. También puede provocar, aparte de dolor, distintas sensaciones. En referencia a la musculatura del cuello, pueden provocar dolores de cabeza, mareos, dolor de oído, etc.

Se producen debido a la contracción continua de una de las unidades celulares del músculo, que produce una situación de demanda de oxígeno en el músculo que el organismo no puede satisfacer, reproduciendo la sintomatología anteriormente descrita.

Cefaleas tensionales

En referencia de nuevo a las cefaleas tensionales, existen varios músculos cuyos puntos gatillo pueden producir dolor de cabeza. Destacan el músculo esternocleidomastoideo, el trapecio superior y los músculos subopcipitales, así como músculos relacionados con la articulación de la mandíbula, entre los más importantes. Todos ellos pueden dar dolor en cualquier zona de la cabeza y/o la cara, así como sensaciones de mareo. A su vez, la evidencia científica ha encontrado relación entre estos puntos gatillo y las migrañas.

Los puntos gatillo pueden activarse debido a mantenimiento de posturas de la cabeza o los hombros, movimientos bruscos del cuello, traumatismos directos, situaciones de estrés, tensión en expresiones faciales, e incluso por dismetrías a nivel de miembros inferiores.

Tratamiento de fisioterapia

El tratamiento fisioterapéutico de los denominados puntos gatillo miofasciales es muy efectivo a la hora de combatir la sintomatología que producen. El tratamiento de fisioterapia consta de técnicas manuales tales como compresión isquémica, o técnicas instrumentales como la punción seca; acompañados de estiramientos manuales analíticos, maniobras de masoterapia y vendaje neuromuscular o “kinesiotape”; que obtienen buenos resultados.

En nuestro centro de fisioterapia Virginia Moreno, aplicamos todas estas técnicas a nuestros pacientes con el objetivo principal de reducir o suprimir su sintomatología, y de esta manera, mejorar su calidad de vida.

ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR, TINNITUS Y PITIDOS EN OIDOS, FISIOTERAPIA

Según algunas observaciones clínicas, en alrededor del 70% de los pacientes estudiados, los acúfenos pueden ser modulados por movimientos voluntarios y maniobras de contracción de la musculatura de la cabeza y el cuello.

Diversos autores sugieren que el espasmo de estos tres músculos corresponde a una contracción refleja secundaria al espasmo de la musculatura masticatoria, que podría estar producido por diversos factores, entre ellos por fatiga muscular, en muchos casos asociado a fases de bruxismo y estados de tensión emocional aumentada.

 

Los trastornos témporomandibulares (tanto de la ATM como de los músculos de la masticación) están muy frecuentemente asociados con otros síntomas otológicos como vértigo, inestabilidad, mareo, sensación de pérdida auditiva, sensación de oído tapado y otalgia (dolor de oído). En un gran número de casos vienen acompañados de cefaleas (tanto tensionales como vasculares) y estrés.

Travell y Simons, en su manual de puntos gatillo, hacen referencia a la existencia de acúfenos unilaterales en presencia de puntos gatillo en la porción profunda del músculo masetero y en el músculo pterigoideo externo del mismo lado, explicando al igual que otros muchos autores, como un fenómeno sensitivo referido o a través de la hipótesis del espasmo muscular reflejo.

Se describen también síntomas en el oído referidos de puntos gatillo en el esplenio de la cabeza y esternocleidomastoideo (principalmente de la porción clavicular).

Sanchez y Rocha (2011) sugieren sospechar de acúfeno somatosensorial si el paciente presenta alguna de estas situaciones:

  1. Antecedente de trauma en cabeza y cuello, prestar especial atención ante latigazo cervical y trastornos temporomandibulares.
  1. Acúfeno asociado a manipulación en dientes, mandíbula o columna cervical.
  1. Episodios de dolor recurrente en cabeza, cuello u hombro.
  1. Coincidencia en el tiempo de la aparición o aumento del dolor y del acúfeno.
  1. Aumento del acúfenoal adoptar posturas inadecuadas al descansar, al andar, al trabajar, o al dormir.
  1. Periodos de bruxismo durante el día o la noche.

Si te sientes identificado con alguno de estos síntomas o padeces alguno de ellos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para aliviar tu sintomatología. La Fisioterapia especializada en Dolor Orofacial y Disfunción Craneomandibular es clave para estos problemas.

¿Qué son los desórdenes craneomandibulares?

 

Los desórdenes craneomandibulares (DCM) son un conjunto de enfermedades/alteraciones que cursan con signos y síntomas en el área de la articulación temporomandibular (ATM), de los músculos de la masticación y /o estructuras orales (dientes, encía..)

El dolor más frecuente está localizado en el área de la ATM y/o los músculos masticatorios. También son frecuentes la limitación en la apertura bucal, así como los ruidos en la ATM (chasquidos, crepitaciones, etc.). Así mismo pueden originar molestias en otras zonas, como en el oído, la mandíbula, así como en el dolor de cabeza y dolores referidos de la espalda, cuello, etc.

Estas alteraciones pueden estar relacionadas con el apretamiento de dientes, diurno o nocturno (Bruxismo), que también puede provocar ensanchamiento de los músculos de la cara, desgaste excesivo de los dientes o movilidad de los mismos, y con otros hábitos como la onicofagia (morderse las uñas),etc.

Tipos de DCM:

–          Articulares, musculares y mixtos.

La ATM es la articulación que conecta la mandíbula con el cráneo, la conforman una cavidad alojada en el cráneo, la parte superior del hueso de la mandíbula tiene forma de habichuela y se denomina cóndilo, y un disco articular interpuesto entre ambas.

Los motivos de consulta más frecuentes son porque se alteran la colocación y la función de estos tres elementos y se producen ruidos, bloqueos (no abrir la boca) o luxaciones (no poder cerrar la boca) que en su conjunto llamamos desórdenes internos.

Los músculos de la masticación conectan la mandíbula a la cabeza y al cuello. Aportan la fuerza necesaria para masticar, hablar, tragar, reir… los músculos del cuello sujetan la función de la mandíbula.

Generalmente se alteran por  sobreutilización. Su contracción exagerada o mantenida produce fatiga y consecuentemente dolor en la cara, cabeza, cuello y hombros.

Los principales factores relacionados con DCM son:

–          Hiperlaxitud o hipermovilidad articular.

–          Estrés.

–          Malos hábitos.

¿Cómo puedo saber si tengo una DCM?

Existen una serie de cuestiones que pueden orientar para saber si se padece una DCM:

 –         ¿presenta dificultad al abrir o cerrar la boca por ejemplo al bostezar?

–          ¿se le queda la mandíbula bloqueada, fija o fuera de su sitio?

–          ¿tiene dolor al masticar, hablar o utilizar la mandíbula?

–          ¿nota ruidos o chasquidos al abrir o cerrar la boca?

–          ¿suele sentir cansancio o rigidez en los maxilares?

–          ¿padece con frecuencia de cefalea, dolor de cuello o de dientes?

–          ¿nota los dientes sensibles o desgastados?

 

Cuantas más veces haya contestado “si”, más probable es que padezca una DCM y que precise acudir a nuestra consulta a realizarse una revisión.