Fisioterapia en prótesis de rodilla, ¿Qué ejercicios puedo hacer?

¿Cuándo y por qué es necesaria una prótesis de rodilla?

La sustitución de los huesos de la rodilla y la colocación de una prótesis está indicada cuando el grado de deterioro de la articulación y el dolor impiden que el paciente camine.

La causa más frecuente de lesiones articulares es la osteoartritis, la cual provoca una inflamación y deterioro progresivo de las articulaciones. También los movimientos repetidos de la articulación, ya sea en deportistas o por determinadas actividades laborales.

Antes de recurrir a la cirugía, las medidas terapéuticas que se toman son el tratamiento con antiinflamatorios, fisioterapia, infiltraciones en fases de dolor agudo, así como mantener un peso corporal adecuado. En los casos en los que las lesiones articulares son importantes y el dolor incapacita para la actividad cotidiana, puede estar indicado el recambio articular y colocación de una prótesis.

¿En qué consiste la intervención?

La intervención consiste en realizar una incisión en la rodilla para cortar y extraer parcialmente el fémur, la tibia y el peroné, y sustituirlos por la prótesis.

Esta cirugía presenta un alto nivel de seguridad. Las complicaciones asociadas a la intervención pueden ser la hemorragia de la herida, infección, producción de trombosis o alteraciones en la cicatriz. Otras complicaciones como lesiones en los nervios, desplazamiento de la prótesis o rotura de ésta, son mucho menos frecuentes.

Para reducir el riesgo de trombosis y posterior embolismo es fundamental la movilización de la pierna y levantarse de la cama tras la intervención (siempre que el médico lo autorice). También es conveniente mantener la extremidad con un vendaje de presión durante unos días tras la intervención.

¿Qué se debe hacer después de la intervención?

Las medidas que deben adoptarse antes y después de la cirugía son ejercicios y terapia con fisioterapia, comenzando con movilizaciones pasivas, y después continuar con movilizaciones activas y activo-resistidas.

Pasadas las primeras 48 horas, el paciente podrá empezar a caminar con muletas. Para subir escalones, primero debe subirse la pierna no operada, y la lesionada le sigue. Para bajar escalones, debe bajarse primero la pierna operada y después la sana.

Cuando se le permita, podrá caminar solo con una muleta, siempre en el lado contrario a la rodilla operada.

Algunas de las recomendaciones más importantes tras la intervención son:

  • Evitar sentarse en sillas bajar. Utilizar un alza en el inodoro.
  • No sentarse durante demasiado tiempo ni permanecer de pie de manera prolongada.
  • No cruzar las piernas ni arrodillarse.
  • Intentar mantener una dieta correcta y un peso corporal adecuado.
  • No conducir ni realizar actividades físicas intensas.

 

Tratamiento

Los primeros ejercicios que deben realizarse son los siguientes:

  • Ejercicio 1: tumbado boca arriba y con la rodilla extendida, flexionamos y extendemos el tobillo. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones.

 

  • Ejercicio 2: tumbado boca arriba y con la rodilla extendida, contraer el cuádriceps durante 10 segundos. También se puede hacer presión con la parte posterior de la rodilla hacia la rodilla aplastando una toalla. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones, manteniendo la contracción cinco segundos.

 

 

  • Ejercicio 3: tumbado boca arriba con la pierna extendida, debemos subirla hasta donde podamos, sin flexionar la rodilla. Después se debe bajar la pierna de forma suave hasta la posición inicial. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones.

 

 

  • Ejercicio 4: tumbado boca arriba y con la rodilla extendida, vamos flexionando la rodilla arrastrando el talón por la camilla. Para bajarla a la posición inicial, es probable que otra persona tenga que ayudarnos si estamos en la primera semana. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones.

 

  • Ejercicio 5 grados: tumbado boca arriba, y con la rodilla en ligera flexión apoyada sobre un cojín o almohada, levantamos el pie de forma que se extienda la rodilla todo lo posible, llevando los dedos del pie hacia nosotros. Mantenemos arriba durante diez segundos y bajamos despacio. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones. Más adelante se puede hacer sentado.

 

  • Ejercicio 6: tumbado boca arriba, levantar la rodilla en dirección al pecho manteniendo un ángulo de 90º. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones.

 

 

  • Ejercicio 7: tumbado de lado sobre el lado no operado, elevar la pierna extendida y bajar despacio, controlando el movimiento. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones.

 

 

  • Ejercicio 8: sentado, la rodilla semiflexionada y apoyada en un taburete, intentar flexionar la rodilla presionando el taburete con el talón. Mantenemos la contracción 10 segundos, y realizamos 3 series de 10 repeticiones.

 

  • Ejercicio 9: Sentado, colocamos una toalla entre los muslos. Presionamos la toalla con ambas piernas. Mantenemos la contracción 10 segundos, y realizamos 3 series de 10 repeticiones.

 

Estos ejercicios los realizaremos tres días a la semana.

Más adelante, cuando sea posible mantener la bipedestación, se practicará la marcha de lado. Apoyado en la pared, caminar lentamente dando pasos laterales. Se debe hacer hacia ambas direcciones, y se realizarán tres repeticiones hacia cada sentido.

Es recomendable que todos estos ejercicios y pautas vayan acompañados de terapia manual de la mano de un fisioterapeuta, tratando la cicatriz previamente para que no sienta tirantez y preparando al músculo para realizar los ejercicios adecuadamente, tras unas sesiones de fisioterapia, el paciente de manera autónoma puede hacer los ejercicios pautados más fácilmente.

Si usted está en esta situación o algún familiar suyo, pueden acudir a nuestro centro de fisioterapia Virginia Moreno o nosotros damos la facilidad de desplazarnos a su hogar para la comodidad y recuperación del paciente en Segovia y provincia.

Tenemos un equipo de fisioterapeutas que pueden facilitar su recuperación e individualizamos su tratamiento para conseguir que esté recuperado en el menor tiempo posible.

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PERIOSTITIS O SÍNDROME DE ESTRÉS MEDIAL DE LA TIBIA

ANATOMÍA

La tibia es un hueso largo de forma triangular situado en la parte anterior de la pierna, se articula con el fémur, peroné y astrágalo. En la parte de arriba o craneal, forma la meseta tibial donde se encuentran alojados los meniscos y se transmiten las fuerzas que van o vienen del fémur. En la parte de abajo o caudal, forma el maléolo interno que se articula con el astrágalo. La tibia se encuentra medial al peroné con el que se articula en sus extremos proximal y distal. Asimismo, entre ambos huesos existe una membrana fibrosa denominada “membrana interósea” que aporta estabilidad a ambas articulaciones.

¿QUÉ ES?

El síndrome de estrés tibial medial o periostitis es una de las lesiones más comunes en las piernas de deportistas. Produce un dolor localizado a lo largo de los dos tercios distales de la tibia medial posterior durante el ejercicio, con dolor en la palpación de la tibia. Es causada por la sobrecargada de la corteza ósea de la tibia, derivando en una inflamación de la membrana que recubre el hueso.

Esta tensión normalmente causa daños micro en el hueso, lo que conduce a procesos de adaptación del hueso para fortalecer el hueso para resistir la flexión tibial. Cuando esta zona ósea supera un cierto umbral y se sobrecarga, la actividad del osteoclasto puede superar la actividad del osteoblasto, lo que lleva a la osteopenia tibial local.

Muy frecuente en corredores que han realizado un exceso de ejercicio, han entrenado por superficies duras o con una biomecánica de carrera incorrecta.  Los errores comunes de entrenamiento incluyen un inicio reciente de aumento de la actividad, intensidad o duración. Correr en superficies duras o desiguales también es un factor de riesgo común. Las personas con lesiones previas en las extremidades inferiores y que corren más de 32 kilómetros por semana están especialmente predispuestas a lesiones por uso excesivo de las extremidades inferiores, incluido la periostitis. Ésta se encuentra con mayor frecuencia en los corredores y también en otros deportes balísticos, como el fútbol, el baloncesto, el fútbol y el baile.

La queja más común de los pacientes con periostitis es el dolor difuso de la extremidad inferior, a lo largo de la tibia distal media asociada con el esfuerzo. En el curso temprano de la periostitis, el dolor es peor al comienzo del ejercicio y disminuye gradualmente durante el entrenamiento y en unos minutos de cese del ejercicio. Sin embargo, a medida que la lesión avanza, el dolor se presenta con menos actividad y puede ocurrir en reposo.

FACTORES DE RIESGO

  • Aumento de la masa corporal: el sobrepeso aumenta la carga sobre nuestras piernas lo que aumenta la posibilidad de sufrir este tipo de lesiones
  • Aumento no progresivo de entrenamiento: el exceso de carga de entrenamiento en un cuerpo no adaptado para ello puede desencadenar dolores tibiales.
  • Pie plano: una mala biomecánica de pisada produce adaptaciones de otras zonas del cuerpo pudiendo afectar a la tibia.
  • Falta de rango de movimiento en el tobillo: el acortamiento muscular del tríceps sural (gemelos y sóleo) o falta de recorrido en el tobillo produce, una vez más, adaptaciones en la pisada.
  • Falta de rango de movimiento en la cadera: la falta de fuerza en el glúteo medio desencadena una rodilla en valgo y, como consecuencia, una pisada incorrecta.
  • Correr por superficies duras: cuanto más duro sea el terreno más impacto sufrirá nuestro cuerpo.

 

TRATAMIENTO

En fase aguda: se recomienda la aplicación de frío e interrumpir las actividades que conlleven impacto. La aplicación de frío tiene un efecto analgésico y reduce la inflamación sobre la zona. Lo más efectivo son 20 minutos de frío 2/3 veces al día con un intervalo entre ambas aplicaciones de mínimo 2 horas.

En fase subaguda: introducir ejercicios de bajo impacto como la natación o la elíptica y una baja intensidad de entrenamiento. Seguir con la aplicación de frío.

Finalmente, una vuelta al entrenamiento progresiva incorporando ejercicios para la ganancia de recorrido articular del tobillo y el fortalecimiento del glúteo medio. La flexión plantar, flexión dorsal, eversión e inversión deben tener un correcto rango de movimiento, además el estiramiento del tríceps sural puede ser beneficioso. Tener el glúteo medio fuerte hará que nuestra cadera sea más estable durante la marcha o la carrera. Una de las zonas menos trabajada y que provoca que se pierda en ocasiones la alineación de la cadera-rodilla-tobillo.

 

RECOMENDACIONES GENERALES

Bajar la carga de entrenamiento: a medida que remitan los síntomas,  aumentarla progresivamente. Intercalar salidas por asfalta a pistas de tierra o hierba.

Precaución con los masajes: la zona está muy sensible y puede aumentar el dolor.

Aplicación de hielo.

Búsqueda de un calzado adecuado.

Solución de problemas biomecánicos: como el pie plano o el exceso de pronación de tobillo.

¿Cómo se trata una periostitis con fisioterapia?

Lo primero es analizar la biomecánica de la pisada para recomendar fortalecer o relajar músculos específicos para evitar, por ejemplo, que la rodilla tenga un movimiento excesivo hacia interno.

La relajación de los músculos de la pierna puede ayudar a descansar el periostio de tracciones debido a que un músculo tenso tira más de su inserción.

Además, contamos con tecnología de Diatermia, basado en la utilización de corrientes eléctricas de alta frecuencia que no son perceptibles por el paciente. Aumentando el metabolismo y ayudando a una recuperación más temprana.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, tenemos las herramientas y conocimientos suficientes para tratar todo tipo de patologías deportivas o prevenir las lesiones que el deporte te pueda ocasionar. ¡Consúltanos tu caso!

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