Tratamiento fisioterapéutico para la rehabilitación del ICTUS o derrame vascular

Es una afectación de la circulación cerebral. La ausencia de aporte sanguíneo al cerebro provoca diferentes secuelas en nuestro organismo. Su gravedad estará determinada por el área del cerebro que se vea afectada y por el tiempo que transcurra entre el momento de producción de la lesión y su intervención. Por ellos una detección y tratamiento tempranos son cruciales en su recuperación.

El ICTUS puede producirse por la obstrucción de una arteria cerebral, y en este caso lo llamaremos infarto cerebral, o por la rotura de una arteria cerebral, en este caso estaremos ante un derrame cerebral.

Tras sufrir un ICTUS pueden quedar diferentes secuelas. Algunas de las cuales pueden ser tratadas con fisioterapia y, debido a un fenómeno llamado neuroplasticidad, su tratamiento debe comenzarse lo más temprano que nos sea posible y nos permitan los médicos.

La neuroplasticidad o plasticidad cerebral es la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar. Una vez sufrida una lesión, nuestro cerebro es capaz de adaptarse y “reaprender” aquello que ha perdido, es capaz de disminuir las secuelas sufridas tras un ICTUS. La plasticidad es mayor después de la lesión, y es una de las razones por la que una actuación temprana es importante.

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Respecto al tratamiento de Fisioterapia, podemos dividirlo en fases:

Fase aguda: esta es la etapa inmediatamente posterior a sufrir un accidente cerebro vascular. Se podrán realizar movilizaciones pasivas de los miembros afectos y se le enseñará a realizarlos de forma adecuada él mismo (ayudándose con su lado sano), cuando veamos que tiene buena movilidad podemos comenzar a estimular movilizaciones activo-asistidas, estimulación sensorial y propioceptiva del hemicuerpo afecto, deberemos intentar iniciar la sedestación cuanto antes y una vez conseguida comenzar con el trabajo postural y de sostén del tronco. Además es importante prestar atención a los cuidados posturales, enseñárselos tanto al paciente como a sus familiares. Si fuese necesario también se podría realizar fisioterapia respiratoria en el caso de que nuestro paciente haya sufrido alguna afectación respiratoria.

Fase subaguda: esta etapa es la posterior a la fase aguda, en la que nuestro paciente ya ha recuperado la base de sus funciones, por lo que deberemos trabajar para conseguir un buen equilibrio en sedestación, ejercicios activos (voluntarios) principalmente de los miembros afectos, incremento del trabajo propioceptivo, comienzo del trabajo en bipedestación (siempre y cuando la fuerza de sus piernas lo permita), una vez conseguida una bipedestación estable continuaremos el tratamiento con la reeducación de la marcha con asistencia del fisioterapeuta, muletas, bastones o independiente (dependiendo de las capacidades del paciente), en cuanto al miembro superior trabajaremos su potenciación y la ejecución de actividades de la vida diaria. También se podrán realizar tratamientos manuales a nivel muscular en el caso de la presencia de espasticidad, lo cual ayudará a que nuestro paciente no adopte una postura viciosa que le lleve al desuso de ese miembro del cuerpo.

Fase crónica: hablamos de esta fase cuando nos encontramos con un paciente que ha sufrido el ICTUS o derrame vascular hace muchos años o cuando ya no vemos tanta mejoría en nuestro paciente como la había al principio. En estos casos buscaremos principalmente que nuestro paciente no empeore y no pierda sus capacidades, para ello se realizaran movilizaciones pasivas, movilizaciones activo-asistidas y movilizaciones activas, potenciación muscular tanto del lado afecto como del lado sano, terapia manual en la musculatura espástica, tratamiento de posibles complicaciones, como pueden ser las lesiones o sobrecargas en el lado sano debido a un exceso de trabajo de éste.

En cualquiera de estas fases el fisioterapeuta enseñará a los pacientes una serie de ejercicios que ellos mismos podrán realizar en casa y puedan continuar su rehabilitación fuera de la sesión de fisioterapia. Estos ejercicios deberán realizarlos entre dos y tres veces al día.

También sería interesante que en caso de haberse visto afectada la capacidad del habla tras el accidente cerebrovascular, el paciente acuda a un logopeda que le ayude a recuperar su capacidad de comunicación verbal.

Como podéis observar hay posibilidades de mejoría tras un ICTUS o derrame vascular, y una vez fuera de peligro, lo ideal es acudir a tu fisioterapeuta de confianza para comenzar la rehabilitación lo antes posible y así tratar de reducir al máximo el impacto de esta lesión. Si el ICTUS o derrame vascular se ha producido hace tiempo, incluso aunque hayan pasado varios años, también hay opciones de tratamiento y por ello también son susceptibles de mejoría.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, ofrecemos fisioterapia neurológica para ayudaros en este tipo de patologías y conseguir una mayor recuperación. El centro está adaptado siendo amplio y cómodo para los pacientes.

Estamos dados de alta como centro perteneciente a la Junta de Castilla y León, en el servicio de Dependencia, y podrás beneficiarte de las ayudas que prestan con nosotros.