Tendinitis

La tendinitis es una patología muy frecuente, que suele aparecer tras esfuerzos excesivos, movimientos repetitivos y traumatismos directos. Consiste en la inflamación de los tendones, que son cuerdas resistentes de tejido que unen los músculos con los huesos y ayudan a los músculos a mover los huesos. Es más común con el avance de la edad, ya que los tendones se hacen menos flexibles.

Tendones como el aquíleo, rotuliano, fascia lata, supraespinoso y músculos extensores de la muñeca son los que están afectados con más frecuencia.

El término tendinitis poco a poco va cayendo en desuso, esto se debe al mal empleo del término. Como ya hemos dicho la tendinitis es la inflamación del tendón; el término tendinitis se estaba empleando mal porque en numerosos casos en los que se hablaba de tendinitis, realmente no había ningún signo de inflamación en dicho tendón. Es por esto que cada vez más se está cambiando ese término por el de tendinopatía, el cual es más general incluye la afectación del tendón por degeneración (tendinosis) y por inflamación (tendinitis).

Tanto si en nuestro informe médico nos califican nuestra lesión como tendinitis o tendinopatía, como hemos mencionado antes, las principales causas de su aparición son

  • Una lesión sobrevenida por la práctica deportiva.
  • Una sobrecarga.
  • La edad, con pérdida de elasticidad.
  • Enfermedades como la diabetes o la artritis reumatoide.
  • Degeneración del tendón.

 

Tipos de tendinitis

  • Tendinitis del hombro: frecuente en adultos a partir de los 40 años. Se produce por envejecimiento de los tejidos, y es un tipo de tendinitis degenerativa, con debilitación del tendón y posibilidad de lesionarse. El dolor se localiza en la zona anterior y se agrava al levantar el brazo sobre la cabeza, con el codo flexionado y sin movimiento del hombro.
  • Tendinitis del codo: Generalmente es causada por traumatismos locales y la actividad excesiva. La más frecuente es la tendinitis del codo o “codo de tenista” (epicondilitis), es una secuela de un traumatismo local, o de cualquier actividad repetitiva que utilice los músculos del antebrazo. Se caracteriza por dolor en el lateral del codo que se irradia al antebrazo, aumenta con la actividad de los músculos del brazo, como la flexión de la muñeca. Otros ejemplos son el “codo de golfista”, con signos y síntomas similares a la epicondilitis aunque afecta a otra parte del codo;  y “codo del escalador”, que cursa con dolor profundo en la cara anterior del codo.
  • Tendinitis de la mano y la muñeca: normalmente ocurre por sobrecarga de trabajo de las manos, forzando la postura de las mismas. Un ejemplo es la tendinitis del dedo pulgar; que cursa con dolor en la zona de la muñeca, que se irradia al antebrazo y al pulgar. Aumenta a medida que pasan los días, empeorando por la noche. Otro ejemplo es la  tendinitis de los flexores de los dedos de la mano, que puede afectar a uno o varios dedos, refiriendo dolor en la cara palmar de los dedos, que se puede extender hasta un poco por encima de la muñeca.
  • Tendinitis del talón: tendinitis del tendón de Aquiles, puede desarrollarse por sobrecarga en personas jóvenes y por artritis en personas adultas o ancianos. El dolor aparece al caminar y al ponerse de puntillas.

 

Para realizar el diagnóstico, se comprobará la existencia de dolor o sensibilidad cuando se fuerza el músculo al que está unido el tendón que se crea afectado, además el dolor remite después de un tiempo, para reaparecer en cualquier momento, independientemente de que se haya realizado un esfuerzo o no. La hinchazón en la piel y la sensación de calor también orientan el diagnóstico. Las pruebas de imagen sólo descartan otro tipo de lesiones.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento principalmente es aliviar el dolor y, al mismo tiempo, reducir la inflamación. Cuando la lesión es reciente, el hielo es una buena opción los tres primeros días, ya que  entumece la zona dolorida y hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que reduce la hinchazón. Después de este período, el calor aumenta el flujo de sangre a la lesión, lo que mejoraría el proceso de curación, además de servir como relajante muscular, lo que ayuda a aliviar el dolor.

Se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, aceclofenaco, diclofenaco, entre otros) por vía oral o tópica.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se aplican diversas técnicas para aliviar el dolor y disminuir la inflamación, como por ejemplo:

  • Terapia manual deportiva.
  • Radiofrecuencia.
  • Electroterapia.
  • Estiramientos musculares.
  • Aplicación de crioterapia o termoterapia.
  • Fortalecimiento muscular.
  • Técnica de Cyriax.
  • Ultrasonido.
  • Reeducación postural.
  • Ejercicios específicos.

En los casos en los que el dolor no remite, se recurre a infiltraciones de glucocorticoides en la vaina del tendón afectado o a la cirugía para limpiar el área afectada y disminuir la inflamación.

Prevención

Evitar los movimientos repetitivos y la sobrecarga, mantener los músculos fuertes y flexibles, ejercitar las extremidades superiores e inferiores, sin repetir excesivamente un mismo movimiento, alternando diversos tipos de movimientos, con pequeños intervalos de recuperación.

También es recomendable una buena hidratación, ya que siempre ayuda a mantener una mejor vascularización de la zona.

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