Entradas

Ejercicios de estabilización para luxación de rótula

Anteriormente en el blog hablamos sobre la luxación de rótula. Esta lesión provoca gran inestabilidad en la articulación, de modo que además de un tratamiento fisioterapéutico para lograr que todos los tejidos lesionados se recuperen, también es imprescindible realizar ejercicios de potenciación y equilibrio para que nuestra rodilla recupere su estabilidad.

Al luxarse la rótula se ponen en tensión los ligamentos rotuliano y cuadricipital, provocando un desajuste muscular a nivel del cuádriceps principalmente. También pueden verse afectados los ligamentos laterales de la rodilla, la pata de ganso (llamado al conjunto de los músculos: semitendinoso, recto interno y sartorio), tensor de la fascia lata,  isquiotibiales y gemelos. Todas estas estructuras no están afectadas directamente en la luxación de rótula, pero sí aportan estabilidad todas, por lo tanto es muy importante realizar una buena valoración de las estructuras para saber sobre cuales debemos incidir con mayor hincapié a la hora de realizar los ejercicios.

En primer lugar nos centraremos en el cuádriceps, pues es el encargado de que la rótula esté correctamente posicionada o no. Dependiendo del tipo de luxación y de la posición de nuestra rótula nos centraremos más en la potenciación del vasto interno o externo. A continuación os dejamos unos ejercicios para trabajar de forma globalizada el cuádriceps.

  • Flexo-extensión de rodilla: nos colocaremos sentados en una silla con la espalda bien apoyada en el respaldo, sin que la espalda se nos arquee. Estiraremos a rodilla de forma controlada hasta su máximo, posteriormente bajaremos la pierna sin dejarla caer de golpe. También podemos realizar este ejercicio con una banda elástica o theraband, para realizar el mismo ejercicio con cierta resistencia, para ello ataremos la banda a la pata de la silla y en nuestro tobillo.

  • Sentadilla estática: para ello apoyaremos la espalda en la pared con las rodillas y caderas dobladas a 90º. Si tenemos una pelota podemos apoyarnos contra ella en vez de hacerlo directamente sobre la pared.

  • Una versión más avanzada el ejercicio anterior es realizar una sentadilla común. Es importante controlar bien la alineación de todo el cuerpo al realizarla y sobre todo vigilar que las rodillas no sobrepasen la punta de nuestros pies. También podemos añadir una banda elástica colocada alrededor de nuestras rodillas, con ello aumentaremos la dificultad del ejercicio y además trabajaremos más sobre.

  • Elevación pierna: nos colocaremos tumbados boca arriba, mantendremos la rodilla estirada para a continuación subirla y bajarla manteniendo esa extensión de rodilla.

El resto de ejercicios sobre todo nos aportarán una estabilidad generalizada en la articulación de la rodilla.

Para trabajar la musculatura aductora, la cual se encuentra en la parte interior del muslo y se encarga de acercar las piernas a la línea media del cuerpo, es decir, de juntar ambas piernas, realizaremos los siguientes ejercicios:

  • Apretar pelota con rodillas: nos pondremos tumbados boca arriba con las piernas dobladas y los pies apoyados en el suelo, la pelota estará situada entre las rodillas. A continuación apretaremos la pelota con ambas rodillas, intentando que las dos piernas hagan la misma fuerza.

  • Elevar pierna inferior: nos colocaremos tumbados de lado con la pierna de abajo estirada y la de arriba doblada y apoyando el pie en el suelo, desde aquí elevaremos la pierna inferior.

  • Elevar pierna superior: tumbados de lado y con la pierna de arriba estirada la llevaremos en dirección al techo, manteniendo la rodilla estirada. En este ejercicio además los aductores, también se trabaja el tensor de la fascia lata.
  •                                                                                              

Por último trabajaremos la musculatura isquiotibial

  • Puente: tumbados boca arriba, con las piernas dobladas y pies apoyados en el suelo levantaremos la pelvis, quedando ésta sin hacer contacto con el suelo. Podemos realizar este ejercicio un poco más focalizado en los gemelos si en vez de realizarlo con los pies totalmente apoyados en el suelo los ponemos en puntillas y solo contacta con el suelo la parte anterior del pie.

  • Flexo-extensión de rodilla: esta vez realizaremos el ejercicio tumbados boca abajo para incidir más sobre la musculatura isquiotibial. Para ello simplemente tendremos que doblar la rodilla intentando llegar con el talón del pie a tocar el glúteo. Para que el ejercicio sea un poco más intenso, podremos utilizar un theraband atado al tobillo.                                                              

LUXACIÓN DE RÓTULA

La luxación de rótula es una de las lesiones más comunes de esta articulación (y con mayor incidencia en aquellas personas que practican deporte). Ello se debe a que la articulación sufre en exceso, pues soporta nuestro peso y nos permite desplazarnos de forma efectiva.

 

La rótula es un hueso con forma triangular que descansa en la parte anterior de la rodilla.

Cuando doblamos o estiramos la rodilla la rótula se desliza entre los huesos que forman la articulación (principalmente por el fémur). De modo que su luxación consiste en su desplazamiento por fuera del rail que sigue en un estado normal. Lo más habitual es que dicho desplazamiento sea hacia la parte externa de la rodilla.

 

Por lo general la rótula tiene una mayor tendencia a luxarse como consecuencia de un fuerte impacto, a esto se le llama luxación directa. En este tipo de luxación se ven afectados  los tejidos que se encargan de dar estabilidad a la rótula.

 

Por otra parte se puede dar una luxación de forma indirecta. Esto puede suceder cuando se realiza un giro brusco de la rodilla mientras el pie se mantiene en contacto con el suelo, como puede ser cambiar de dirección cuando estamos corriendo. En algunas ocasiones también sucede al extender de forma excesiva la rodilla.

 

Como consecuencia de una luxación de rótula nos encontramos con una gran inestabilidad articular en la articulación, la cual debe ser tratada para evitar recidivas.

 

En una fase aguda, tras la recolocación de la articulación deberemos realizar un tratamiento conservador con el objetivo de bajar el enrojecimiento, dolor, hinchazón y la aumentar la funcionalidad a través de reposo, hielo y elevación del miembro afectado.

 

Pasada esta fase aguda se continuará con el tratamiento anterior para controlar la inflamación, además de incluir en nuestro tratamiento ejercicios de movilización y potenciación muscular isométrica y vendajes funcionales o neuromusculares. También se podrá utilizar una férula que limite la movilidad de la rodilla (este punto dependerá del grado que alcance la lesión).

 

Cuando el estado de la articulación esté más estabilizado se podrá proceder a realizar ejercicios más intensos de potenciación, estiramientos de la musculatura y propiocepción además de continuar con las movilizaciones para seguir ganar rango de movimiento, si es que todavía no hemos alcanzado el rango máximo. Para que, pasado más o menos un mes o mes y medio, el paciente sea capaz de soportar su cuerpo y de realizar actividades diarias sin problema.

Si quieres saber más de ello o te sientes identificado ponte en contacto con nosotros.