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¿Cómo identifico si tengo problemas en la articulación temporomandibular (ATM)?

 ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR

La articulación temporomandibular o ATM es la articulación formada por la parte superior de la mandíbula y el hueso temporal del cráneo. Este hueso actúa como una bisagra deslizante y, en ocasiones, puede presentar problemas debido a la complejidad de los movimientos que realiza. Los trastornos de la articulación temporomandibular pueden causar dolor en la articulación de la mandíbula y en los músculos que controlan el movimiento de la mandíbula.

La articulación temporomandibular combina una rotación con movimientos deslizantes. Las partes de los huesos que interactúan en la articulación están cubiertas de cartílago, cápsula y están separadas por un pequeño disco que absorbe los golpes y acompaña el movimiento.

TIPOS DE TRASTORNOS DE LA ATM

– Dolor muscular que controlan los movimientos de la mandíbula.

– Asimetría interna causada por un disco desplazado, por la mandíbula subluxada o por lesiones del cóndilo.

– Alteraciones degenerativas e inflamatorias de la ATM.

LOS SÍNTOMAS

Los siguientes síntomas podrían indicar que se sufre un trastorno de la articulación temporomandibular:

– Dolor de mandíbula, cara o cuello, sensibilidad al tacto.

– Dolor en un lateral de la cabeza, que incrementa cuando se aprietan los dientes.

– Movimiento limitado o bloqueo de la articulación, lo que dificulta abrir o cerrar la boca mandíbula.

– Dolor y rigidez en los músculos de la mandíbula.

– Dificultad para masticar. Ej: comer un bocadillo, bostezar, morder una manzana.

– Dolor del oído dentro o a su alrededor y/o pitido o tinnitus.

– Dolor al levantarse por la mañana que a lo largo del día va disminuyendo y que por la tarde, en ocasiones, aumenta.

Si has contestado que ¨Si¨ a alguno de estos síntomas te recomendamos que acudas a fisioterapeutas especializados en Dolor Orofacial y Disfunción Craneomandibular, para que puedan ayudarte a mejorar tu calidad de vida.

CAUSAS DE LOS TRASTORNOS DE LA ATM

La causa exacta del trastorno de la ATM de una persona suele ser difícil de determinar. El dolor puede deberse a una combinación de factores, como la genética, artritis, fracturas o una lesión de la mandíbula.

Sin embargo, las causas más frecuentes que pueden provocar los trastornos de la ATM son:

– El bruxismo.

– El estrés o la ansiedad.

– Una lesión en la mandíbula o en la ATM.

– Cierto desgaste en el disco o el cartílago de la ATM.

– Una afectación por artritis reumatoide o gota.

– Otras enfermedades que causen inflamación en la mandíbula.

FACTORES DE RIESGO

Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar trastornos temporomandibulares son los siguientes:

– Distintos tipos de artritis, como la artritis reumatoide o la artrosis.

– Lesión de la mandíbula.

– Rechinar o apretar los dientes a largo plazo (crónico).

– Malos hábitos posturales: masticar chicle, morderte las uñas, hacer gestos raros con la cara, etc.

– Ciertas enfermedades del tejido conectivo que causan problemas que pueden afectar la articulación temporomandibular

 

LA FISIOTERAPIA EN LA ATM

La fisioterapia puede ayudarte a restaurar el movimiento natural de la mandíbula y a reducir el dolor. Los tratamientos de fisioterapia para la disfunción de la ATM pueden incluir:

Ejercicios activos y movilizaciones manuales (terapia manual): solos o en combinación, pueden ser efectivos en el corto plazo para el aumento de la apertura vertical total en pacientes con disfunciones de la ATM, resultantes de un desplazamiento agudo de disco, artritis aguda, o síndrome miofascial agudo o crónico. A menudo se incluye en el protocolo de tratamiento, un programa de ejercicios para realizar en casa.

Educación postural: una postura adelantada de la cabeza al sentarse puede indicar que se está poniendo en tensión la musculatura cervical, incrementando el estrés en la articulación temporomandibular. Como consecuencia, los músculos de la mandíbula podrían estar trabajando en exceso en el cierre de la boca.

Tratamientos especiales para el dolor: Además de la terapia manual, si el dolor es severo, tu fisioterapeuta puede decidir utilizar tratamientos para reducir el dolor como: la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS), ultrasonido, calor o frío en las zonas doloridas o tensas.

Radiofrecuencia: alivia a nivel profundo las terminaciones nerviosas y relaja la musculatura hasta donde nuestras manos no pueden llegar.

Acupuntura o punción seca de la musculatura masticatoria y/o cervical.

En la mayoría de los casos, el dolor y la incomodidad asociados con los trastornos de la ATM son temporales y pueden aliviarse con tratamientos no quirúrgicos. La cirugía suele ser el último recurso después de que las medidas conservadoras han fallado, pero algunas personas con trastornos de la ATM pueden beneficiarse de los tratamientos quirúrgicos.

Los trastornos temporomandibulares también pueden provocar un chasquido o una sensación chirriante al abrir la boca o al masticar. Pero si no hay dolor o limitación de movimiento asociado con el chasquido de la mandíbula, probablemente no necesites tratamiento para un trastorno temporomandibular.

MULTIDISCIPLINAR

El tratamiento de los trastornos en la ATM es multidisciplinar, ya que pueden intervenir varios profesionales sanitarios. Si la disfunción de la ATM está causada por problemas de alineación de los dientes, el fisioterapeuta puede derivarte a un odontólogo o a un maxilofacial.

El movimiento deglutorio o lingual también juega un papel fundamental y es necesario derivarlo al logopeda.

 

PREVENCIÓN DE LAS DISFUNCIONES DE LA ATM

Los consejos generales para disminuir la probabilidad de tener dolor temporomandibular son:

– Evitar situaciones de estrés

– Evitar malos hábitos: morderse las uñas, mascar chicle, exceso de café y té.

– Alimentación blanda.

– No apretar los dientes.

– Realizar algún ejercicio físico diario.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, somos especialistas en tratar y prevenir lesiones de la articulación temporomandibular.  Tenemos las herramientas y conocimientos suficientes para ayudarte. ¡Consúltanos tu caso!

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EJERCICIOS Y ESTIRAMIENTOS PARA LUMBALGIAS

ANATOMÍA COLUMNA LUMBAR

La columna lumbar es una zona de la espalda situada entre las vértebras dorsales y el sacro. Se compone de 5 vértebras que forman una lordosis o curvatura anterior en la espalda. Soportan el peso del cuerpo y dan movilidad a la columna en flexión, extensión, inclinación y ligera rotación. Entre cada vértebra se encuentra el disco articular formado por un anillo fibroso y un núcleo pulposo, su función es permitir el movimiento y ejerce de amortiguador de cargas. Los discos de la columna lumbar son más grandes que el resto de la columna al tener que soportar más carga, su núcleo pulposo se encuentra ligeramente posteriorizado lo que genera un mayor número de hernias en esta zona.

MUSCULATURA

Erectores lumbares: se encuentran en la zona posterior de la espalda y se encargan de extender la columna y permanecer erguidos. Su contractura suele ser dolorosa.

Abdominales: Cuando se potencian reducen la carga que recibe la curva lumbar. Es frecuente que se atrofien con la edad y la obesidad produciendo hiperlordosis (aumento de la curvatura de la columna).

Psoas-iliaco: se inserta en la zona anterior la columna lumbar, u función es flexora y rotadora interna y su contracción aumenta la curvatura lumbar.

Glúteos y Piramidal: Situados en la zona posterior extienden los miembros inferiores, realizan rotación externa y sujetan la pelvis para que no caiga en apoyo monopodal.

Isquiotibiales: Van desde los isquios de la pelvis hasta el fémur y peroné por la parte posterior. Diversos problemas lumbares se relacionan con isquios acortados, debido a que realizan un cambio posicional de la pelvis llevándola a retroversión y afectando a la curvatura de la espalda.

LUMBALGIA O DOLOR LUMBAR

El dolor lumbar (LBS) se define como el dolor o malestar de la parte posterior del cuerpo, localizado entre el margen de las doce costillas y la región glútea inferior pudiendo  agravarse hasta que limita las actividades habituales. Es un problema de salud muy común y representa la principal causa de limitación de la actividad, discapacidad, pérdida de productividad y ausentismo laboral en el mundo, lo que genera enormes cargas económicas para la seguridad social. Hace diez años, se consideraba un problema limitado a los países occidentales. Sin embargo, desde entonces, una gran cantidad de estudios han demostrado que el dolor lumbar es un problema importante en países con niveles de desarrollo medio e inferior.

El síndrome de dolor lumbar es una de las afecciones más comunes en la práctica clínica, hasta el 84% de los adultos sufren un episodio de dolor lumbar en un cierto período de su vida. Puede tener un gran impacto negativo en la calidad de vida y la función, y a menudo se asocia con depresión y ansiedad.

El origen del dolor lumbar se puede clasificar como mecánico, neuropático y secundario debido a otra enfermedad.  El dolor de espalda mecánico implica que la fuente del dolor se origina en la columna vertebral o sus estructuras asociadas. El dolor neuropático indica que la presencia de síntomas se debe a la irritación de la raíz del nervio espinal. Hay varias formas de distinguir el dolor mecánico del dolor neuropático en la parte inferior de la espalda cuando se toma una anamnesis. Los pacientes a menudo describen el dolor neuropático a punta de dedo señalando el trayecto nervioso, mientras que el dolor mecánico a menudo puede transmitirse a los glúteos y la parte superior de la pierna, mientras que el dolor debajo de la rodilla es más frecuente en el dolor radicular.

ESTIRAMIENTOS

  1. ERECTORES LUMBARES

Boca arriba sobre una superficie firme, extender una pierna hacia el suelo y la otra llevar llevar la rodilla hacia el pecho con ayuda de los brazos para estirar la musculatura posterior de la espalda. Permanecer 30 segundos en esta posición y cambiar de pierna.

  1. GLÚTEOS

Misma posición que en el ejercicio anterior pero la rodilla que antes iba hacia el pecho ahora se dirige hacia el hombro contrario hasta notar tensión en el glúteo. Mantener 30 segundos.

  1. CUADRADO LUMBAR

Sentado sobre los talones, manos completamente hacia delante y espalda estirada. Realizar inclinaciones hacia ambos lados y permanecer en la posición 30 segundos.

  1. PSOAS ILIACO

De rodillas dar un gran paso hacia delante con una pierna, el tronco recto llevar el peso hacia delante hasta sentir tensión en la ingle. Mantener 30 segundos.

  1. ISQUIOTIBIALES

De pie, subir la pierna a estirar subida a una altura con la rodilla flexionada, flexionar la cadera hacia delante pero sin doblar la columna y estirar la rodilla hasta notar tensión en la parte posterior del muslo. Mantener la posición 30 segundos.

FORTALECIMIENTO

  1. MOVIMIENTOS PELVIS

Boca arriba, realizar movimientos de retroversión y anteversión interiorizando ambos movimientos para ser capaces de quedarnos en una posición intermedia entre esas dos, llamada posición neutra de pelvis. Realizarlo 10 veces.

  1. TRANSVERSO ABDOMEN

Boca arriba con ambas piernas flexionadas, palpar con dedo índice y corazón medialmente a la espina iliaca antero superior. Al soltar el aire por la boca debemos tener la sensación de meter el ombligo hacia dentro y hacia arriba. Si notamos la zona de palpación más dura, hemos realizado bien la activación de la musculatura profunda del abdomen. La pelvis debe de estar en posición neutra. Realizar 3 series de 12 repeticiones.

A partir de aquí, podemos realizar diferentes ejercicios que incrementen la tensión abdominal para ayudar a fortalecerlo:

  • Boca arriba, elevar una pierna a 90 grados para posteriormente estirarla a 45 grados.
  • Boca arriba, elevar ambos brazos hacia el techo y llevarlos hacia atrás 45 grados.

  1. GLÚTEOS

Boca arriba, realizar retroversión de la pelvis, apretar glúteo y elevarlo hasta formar una línea recta con los hombros, la pelvis y las rodillas. Y volver a bajar. Realizar 3 series de 12 repeticiones.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, podemos ayudarte prevenir lumbalgias y asesorarte de cómo prevenir el dolor. Además somos especialistas en pilates.

 

EJERCICIOS DE ESTABILIZACIÓN DEL HOMBRO

La articulación del hombro ó glenohumeral es una articulación compleja y está compuesta por diferentes estructuras óseas, entre las cuales se encuentran la clavícula, el esternón, las costillas, la escápula o paletilla y el húmero.

Todas estas estructuras óseas conforman  entre sí distintas articulaciones que darán lugar, en conjunto, al complejo articular del hombro.

  • Articulación acromioclavicular
  • Articulación esternoclavicular
  • Articulación escápulotorácica
  • Articulación glenohumeral

 

 

Con respecto a la musculatura, tenemos distintos músculos que conforman el complejo articular del hombro, entre los que cabe destacar el grupo del manguito de los rotadores, que constituye el grupo muscular más profundo.

  • Músculo supraespinoso
  • Músculo infraespinoso
  • Músculo redondo menor
  • Músculo subescapular

 

Todas estas articulaciones que hemos citado, permiten junto con la musculatura un amplio rango de movimiento al hombro.

Sin embargo, esta gran motricidad también produce fricciones y sobrecargas repetidas reproduciendo en muchos casos la sintomatología conocida como hombro doloroso.

El hombro doloroso es un motivo de consulta bastante habitual, siendo  la tercera causa más frecuente de consulta músculo-esquelética en Atención Primaria, por detrás de la patología lumbar y cervical.

El dolor de hombro es un síntoma que concierne a multitud de patologías, de las cuales la gran mayoría se deben a trastornos en los tejidos blandos periarticulares. Existen otros posibles motivos en el dolor de hombro, como lesiones, inestabilidad articular o artritis.

 

La inestabilidad del hombro es un movimiento excesivo de la cabeza humeral respecto a la glenoide. Es una anomalía común que se observa a menudo en el ámbito de la medicina y la fisioterapia. Un programa de rehabilitación apropiado juega un papel vital en el resultado exitoso después de un episodio de inestabilidad del hombro y en Segovia podemos ayudaros a resolver este problema. La articulación glenohumeral permite una gran cantidad de movimiento, lo que la hace inherentemente inestable siendo la articulación más frecuentemente dislocada en el cuerpo humano, siendo más frecuente encontrarnos luxaciones o subluxaciones anteriores de hombro.

Debido a la pobre congruencia ósea y la laxitud capsular de la articulación, depende en gran medida de los estabilizadores dinámicos y del sistema neuromuscular para proporcionar estabilidad funcional. Por lo tanto, la diferenciación entre el movimiento normal y la inestabilidad patológica suele ser difícil de determinar. Existe una amplia gama de inestabilidades en el hombro, desde subluxaciones sutiles (como se ve en atletas de cabeza) hasta grandes inestabilidades.

Los estabilizadores dinámicos de la articulación son los músculos del manguito rotador (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor, redondo mayor y subescapular), el deltoides, la cabeza larga del bíceps y la musculatura periescapular. Estos músculos son capaces de generar fuerzas compresivas o coaptadoras en la articulación, principalmente en rangos de movimiento donde la cápsula y ligamentos están laxos.

En los sujetos con inestabilidad de hombro, la fuerza muscular y el control neuromuscular se ve alterado. Tienen escápulas que descansan en rotación hacia abajo y tienen una rotación ascendente deficiente, lo que reduce el área de contacto entre la cabeza humeral y la glenoide. Los síntomas van desde informes leves de dolor hasta aprehensión, compresión, dolor del manguito rotador y síntomas neuropáticos.

El tratamiento inicial más comúnmente recomendado para la inestabilidad de hombro es un programa de rehabilitación. Este artículo trata de crear un programa de ejercicios para ayudar al hombro a obtener un correcto funcionamiento en sujetos con inestabilidad.

 

EJERCICIOS

Todos los ejercicios incluidos son específicos para la musculatura del hombro y están diseñados para mejorar la fuerza, la potencia y la resistencia. Deben realizarse con el pecho abierto y el hombro lejos de las orejas. Haremos 3 series de 12 repeticiones, 3 veces a la semana durante un mínimo de 4 semanas. La posición inicial del hombro debe ser relajada, lejos de la oreja y sin estar enrollados hacia delante.

  1. Diagonal: Extensión + Aducción

Con una goma elástica colocada superior al sujeto, tire de la resistencia hacia abajo y a través de su cuerpo hacia el lado opuesto de la pierna. Durante el movimiento de vuelta, debe terminar con su palma de la mano mirando al frente y su pulgar dirigido hacia arriba.

  1. Diagonal: Flexión + Abducción

Goma elástica sujeta en la parte inferior, comience con el brazo extendido en una posición de 45º y la palma hacia atrás. Después de girar la palma hacia adelante, proceda a flexionar el codo y levante el brazo hacia arriba y sobre el hombro afectado. Gire la palma hacia abajo y hacia atrás para llevar el brazo a la posición inicial.

  1. Rotación externa

Goma elástica sujeta en un lateral. Párese con el codo afectado fijo al costado, el codo a 90º y el brazo afectado a través de la parte frontal del cuerpo. Agarre la resistencia y realice una rotación externa de brazo, manteniendo el codo apoyado en el costado. Vuelva a la posición de inicio lentamente y controlado.

  1. Rotación interna

Goma elástica sujeta en un lateral. De pie con el codo fijo en el costado a 90º, agarre la resistencia y haga una rotación interna de hombro. Vuelva a la posición inicial lentamente y controlado.

  1. Rotación externa con 90º de abducción

Hombro abducido a 90º. Manteniendo el hombro abducido, gire el hombro hacia atrás manteniendo el codo a 90º. Regrese despacio a la posición inicial.

  1. Abducción

Con una pesa, el codo recto y el pulgar hacia arriba levante el brazo hasta el nivel de los hombros en un ángulo de 30º delante del cuerpo. No superes la altura de los hombros. Mantenga 2 segundos y baje lentamente.

  1. Abducción a 90º en decúbito prono

Acuéstese sobre la mesa, boca abajo, con el brazo involucrado colgando directamente hacia el suelo y la palma hacia abajo. Levante el brazo hacia un lado, paralelo al suelo. Mantenga 2 segundos y baje lentamente.

  1. Abducción a 100º en decúbito prono

Igual que el ejercicio número 7 pero llevando el brazo ligeramente por delante del hombro (autoestopista).

Se ha comprobado en la literatura científica actual los beneficios que aportan este tipo de ejercicios en la estabilidad y fortalecimiento del hombro, llegando a ser el tratamiento de primera elección para todas aquellas patologías de hombro que cursan con inestabilidad.

En Fisioterapia Virginia Moreno, en Segovia, podemos ayudarte a resolver patología de hombro si necesitas una pauta más personalizada.

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¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial?

¿Sufre dolor en la parte externa de su rodilla? ¿Aumenta al correr, agacharse, o subir y bajar escaleras? ¿El dolor no permite continuar con su actividad deportiva, en mayor medida correr?

Es probable que si sufre de este conjunto de síntomas, esté padeciendo el denominado “Síndrome de la cintilla iliotibial”. El síndrome de la cintilla iliotibial, coloquialmente llamado “rodilla del corredor”, se caracteriza por una inflamación que se produce en la zona lateral o externa de la rodilla, causada por el roce ocasionado entre el cóndilo lateral del fémur y la cintilla iliotibial.

¿Qué es la cintilla iliotibial?

Es la prolongación en forma de estructura tendinosa de un músculo situado en la zona de la cadera. Este músculo es el tensor de la fascia lata (TFL). El TFL se origina en la cresta iliaca (zona pélvica lateral), en su porción más anterolateral. A nivel de la cadera, el músculo pasa a convertirse en un largo y grueso tendón que se inserta en el tubérculo de Gerdy, que se encuentra en la parte superior de la tibia, por su zona anterior y externa.

El TFL es un músculo auxiliar de la flexión, separación y rotación interna de la cadera. Además, puede intervenir en la extensión de la rodilla. A parte, la cintilla iliotibial, se encarga de estabilizar la rodilla durante la marcha.

El mecanismo que ocasiona esta lesión es la fricción continuada que se produce entre la cintilla y el cóndilo externo del fémur al flexionar y extender la rodilla, provocando una inflamación en esta estructura tendinosa. Esta lesión la sufren en mayor medida los ciclistas (debido al malo posicionamiento en la bicicleta, o por un exceso de varo de rodilla) y los corredores, especialmente los de fondo, debido a un mayor tiempo de apoyo del pie sobre el suelo, aumentando así la tensión de la cintilla. Otras causas en corredores son el uso de zapatillas desgastadas,  la dismetría entre ambos miembros inferiores, excesiva pronación en la pisada (aumenta la rotación interna de la tibia, suponiendo de esta forma más tensión en la cintilla), etc. También pueden sufrir esta lesión en aquellas actividades en las que la marcha no sea adecuada.

Los síntomas específicos son el dolor difuso en la parte externa de la rodilla. El dolor puede estar presente en reposo, o puede comenzar tras unos minutos de actividad deportiva empeorando con el transcurso del tiempo, dependiendo del alcance de la lesión.

A medida que avanza el estado de la lesión, el dolor puede volverse más localizado y puntual, justo sobre el cóndilo femoral externo. El dolor puede iniciarse también al subir o bajar escaleras.

El tratamiento de fisioterapia va dirigido a eliminar la inflamación de la cintilla, y a su vez el dolor, para ir habituando al paciente a su actividad física normal. Para ello, se utilizan técnicas como maniobras de masoterapia o punción seca en el músculo TFL y musculatura adyacente que pueda estar interviniendo de forma negativa en el proceso lesivo, maniobras de estiramiento manual de la cintilla iliotibial, aplicación de ultrasonidos en la zona de fricción, así como de diatermia, aplicación de vendaje neuromuscular, ejercicios excéntricos de la musculatura, ejercicios de propiocepción de pie, tobillo y rodilla, eliminación de factores de riesgo, etc.

En Virginia Moreno Fisioterapia podrá recibir todas estas técnicas de tratamiento para que la recuperación de su lesión sea la mejor posible.

DOLORES DE CABEZA O CEFALEAS TENSIONALES

Hoy en día, una gran parte de la población sufre dolores de cabeza. Algunos de ellos se consideran cefaleas tensionales, que pueden describirse como dolores de cabeza provocados por tensiones en aquellos grupos musculares que guardan relación anatómica y funcional con la columna cervical. Además, a parte de estas tensiones musculares, normalmente hay presencia de puntos gatillo miofasciales en los músculos que acumulan tensión.

¿Qué son los puntos gatillo miofasciales?

Son zonas altamente irritables en la superficie de un músculo, que están asociadas a la presencia de un punto o nódulo que se localiza a la palpación, y que se encuentra en una banda tensa perteneciente a dicho músculo. El denominado punto gatillo provoca el dolor característico y espontáneo del paciente, que puede tener lugar en la zona en la cual se encuentra el punto gatillo, o en una zona de dolor referido alejada de este punto. También puede provocar, aparte de dolor, distintas sensaciones. En referencia a la musculatura del cuello, pueden provocar dolores de cabeza, mareos, dolor de oído, etc.

Se producen debido a la contracción continua de una de las unidades celulares del músculo, que produce una situación de demanda de oxígeno en el músculo que el organismo no puede satisfacer, reproduciendo la sintomatología anteriormente descrita.

Cefaleas tensionales

En referencia de nuevo a las cefaleas tensionales, existen varios músculos cuyos puntos gatillo pueden producir dolor de cabeza. Destacan el músculo esternocleidomastoideo, el trapecio superior y los músculos subopcipitales, así como músculos relacionados con la articulación de la mandíbula, entre los más importantes. Todos ellos pueden dar dolor en cualquier zona de la cabeza y/o la cara, así como sensaciones de mareo. A su vez, la evidencia científica ha encontrado relación entre estos puntos gatillo y las migrañas.

Los puntos gatillo pueden activarse debido a mantenimiento de posturas de la cabeza o los hombros, movimientos bruscos del cuello, traumatismos directos, situaciones de estrés, tensión en expresiones faciales, e incluso por dismetrías a nivel de miembros inferiores.

Tratamiento de fisioterapia

El tratamiento fisioterapéutico de los denominados puntos gatillo miofasciales es muy efectivo a la hora de combatir la sintomatología que producen. El tratamiento de fisioterapia consta de técnicas manuales tales como compresión isquémica, o técnicas instrumentales como la punción seca; acompañados de estiramientos manuales analíticos, maniobras de masoterapia y vendaje neuromuscular o “kinesiotape”; que obtienen buenos resultados.

En nuestro centro de fisioterapia Virginia Moreno, aplicamos todas estas técnicas a nuestros pacientes con el objetivo principal de reducir o suprimir su sintomatología, y de esta manera, mejorar su calidad de vida.

¿Qué es la Diatermia?

La diatermia es una técnica no invasiva de tratamientos que consiste en la transferencia de corriente de alta frecuencia al interior del territorio corporal, provocando el desplazamiento de cargas en los tejidos y la fricción de estos genera un calentamiento interno del tejido, pudiendo llegar a actuar sobre la circulación, musculatura, ligamentos, articulaciones etc. La diatermia utiliza la conversión como método de transferencia del calor. Es uno de los tratamientos que se utilizan desde la fisioterapia.

Existen dos modalidades de diatermia: capacitiva o resistiva:

– La diatermia capacitiva se utiliza para calentar los tejidos más superficiales. En la actualidad este tipo de diatermia se ha popularizado como tecarterapia o hipertermia por contacto.
– Por otro lado, está la diatermia resistiva  trata los tejidos más profundos desde el interior.

Además, tiene muchas posibilidades de aplicación que dependerá de los parámetros que utilicemos cuando la apliquemos. Las ondas producidas tienen diversos efectos fisiológicos:

– Elevación de la temperatura en la profundidad de los tejidos.
– Analgesia tanto por elevación del umbral del dolor debido a la mayor presencia de endorfinas como al bloqueo de la sensación por el aumento de la temperatura.
– Vasodilatación y por tanto aumento del flujo sanguíneo sobre el territorio tratado.
– Efecto relajante.
– Efecto antiinflamatorio tanto por el aumento del drenaje como por el efecto trófico.

Todos estos efectos hacen que la diatermia actúe sobre nuestro organismo siendo efectiva sobre multitud de patologías dentro del campo traumatológico, deportivo, reumático etc…Las indicaciones de la diatermia son:

– Síndromes dolorosos neurológicos: neuralgia y neuritis. Ciáticas.
– Patología de la columna vertebral: dolores cervicales, dorsales y lumbares.
– Alteraciones musculares: contracturas, puntos gatillos, roturas fibrilares…
– Debido al efecto sobre la circulación, se puede utilizar para realizar drenajes linfáticos y venosos.
– Alteraciones articulares: artrosis, artritis. En algunas patologías reumáticas.

Fisioterapia y Artritis Reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune cuya causa es desconocida que afecta a las articulaciones y a los tejidos de alrededor. Es una enfermedad que cursa con brotes caracterizados por inflamación, dolor y rigidez articular, sobre todo por la mañana, y brotes de remisión de los síntomas con o sin secuelas. En casos muy avanzados, la deformidad articular es evidente así como la disminución del movimiento, pudiendo necesitar adaptaciones para poder llevar a cabo actividades de la vida diaria. Suele ser poliarticular y simétrica, es decir, afecta a más de una articulación y a la articulación del lado contrario.

Afecta en mayor medida a mujeres que a hombres y normalmente suele aparecer a partir de la mediana edad, lo cual no exime a los adolescentes o incluso niños de padecerla.

Los objetivos de tratamiento de la artritis reumatoide son: disminuir y eliminar el dolor, mantener la movilidad articular, disminuir la inflamación y aumentar la calidad de vida de las personas que lo padezcan. Para ello, hay distintos tratamientos farmacológicos como antiinflamatorios, antireumáticos, corticosteroides, entre otros.

La fisioterapia es fundamental en estos trastornos ya que se pueden utilizar medidas para disminuir el dolor y la inflamación como frío o calor, ultrasonidos, masoterapia,… y otras técnicas para mantener la movilidad y la fuerza muscular, como puede ser pilates individualizado o en grupos reducimos, como ofrecemos. Asimismo, es fundamental educar al paciente en cuanto la necesidad de un descanso adecuado y acerca de posturas y movimientos viciosos que no hacen más que dañar incluso más la articulación y favorecer la deformidad de la misma.

En casos muy avanzados, en los que el daño es muy grande, será necesaria la cirugía que puede ir desde la extirpación de pequeñas zonas dañadas de la articulación a, en casos extremos, una artroplastia total o extirpación total de la articulación.

Si tienes Artritis Reumatoide, no dudes en pedirnos información, estaremos encantadas de poder ayudarle.