FISIOTERAPIA EN LA PREVENCIÓN DE HERNIAS CERVICALES Y LUMBARES

Las hernias discales se definen como una lesión producida por la degeneración de los discos intervertebrales. A partir de los 25 años, estos discos, compuestos por un anillo fibroso y un núcleo pulposo central, comienzan a envejecer. Cuando el anillo se rompe o se perfora por una sobrecarga, se genera un desplazamiento y el núcleo sale al exterior provocando una hernia discal. Por lo general, esto suele ocurrir en la región lumbar, aunque también puede suceder en las cervicales.

La manera de prevenir una hernia discal es cuidar la salud de la espalda. Se debe fortalecer la espalda con medidas específicas (ejercicio, postura…). De esta manera se reducen los riesgos de desarrollar una hernia discal. En Segovia, con la especialidad que tenemos en pilates, podemos ayudarte a paliar la sintomatología:

  1. Evitar esfuerzos excesivos: en tu vida diaria, en el trabajo, a la hora de hacer los deportes o en los juegos con tus hijos, debes tener cuidado de no hacer esfuerzos excesivos levantando objetos o haciendo algún tipo de fuerzas de forma inapropiada
  2. Controlar la obesidad: el sobrepeso añade esfuerzos en la parte baja de tu espalda y debilita los músculos. Es importante equilibrar el peso a través de la alimentación y el ejercicio. Si estás embarazada debes procurar no subir de peso excesivamente.
  3. Evitar el cigarrillo: los cigarrillos están compuestos por una gran cantidad de químicos que disminuyen la habilidad de tu cuerpo para absorber los nutrientes.  A falta de los nutrientes, los discos se vuelven frágiles y más propensos a las hernias.
  4. Mantener una dieta saludable: la dieta juega un papel muy importante en la absorción de nutrientes que fortalecen los discos y previenen las hernias. Debemos incluir alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales, como por ejemplo los cereales, frutas, verduras y alimentos antioxidantes que ayuden a regenerar bien los tejidos del organismo. . Además debemos empezar el buen hábito de beber agua.
  5. Mantener una buena postura: higiene de la columna: al sentarse la espalda debe estar apoyada por completo en el respaldo y las rodillas se deben mantener con una elevación mayor a la de las caderas. También se debe tener en consideración que al agacharse, se debe realizar con las rodillas flexionadas y la espalda recta.
  6. Evitar el sedentarismo: si su trabajo es permanecer gran parte del día sentado, se deben programar intervalos para caminar y levantarse con regularidad dentro de la jornada. Practique actividad física de intensidad leve a moderado con regularidad, es decir, 150 minutos semanales.
  7. Realizar ejercicio: busca una rutina de ejercicios y estiramientos que fortalezcan los músculos de tu abdomen y espalda. Estos ejercicios son ideales para mantener una postura adecuada y prevenir las hernias discales. Es importante que el ejercicio se realice correctamente para conseguir nuestro objetivo y no agravar la situación. Nosotros recomendamos realizarlo siempre supervisado por un profesional, fisioterapeuta, que pueda guiarte y adaptar cada ejercicio a tu problema y también a tu condición física.

El pilates, por sus innumerables beneficios, es una buena elección para empezar a realizar ejercicio.  No solo aumentamos fuerza y flexibilidad sino que también se trabaja la alineación del cuerpo y por lo tanto la mejora de la postura corporal.

También destaca el aumento de la agilidad, el equilibrio y la coordinación, la  mejora de la circulación sanguínea, el control de la respiración y la concentración  liberando así estrés y ansiedad y la reducción de los dolores de espalda al fortalecer y estabilizar el core (área que engloba toda la región abdominal y parte baja de la espalda)

Te proponemos esta serie de ejercicios básicos de pilates:

No olvides que en Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, somos fisioterapeutas titulados en pilates y estamos a tu disposición con grupos reducidos de máximo 4 personas donde podemos adaptarnos a cada uno de vosotros. También realizamos clases de pilates o ejercicio terapéutico individual para su patología en particular para que vaya aprendiendo poco a poco mejor los ejercicios y empiece a notar beneficios.

Hay que saber que la musculatura se tiene que ir fortaleciendo poco a poco, por ello los resultados en cuanto a fuerza muscular los iremos obteniendo a largo plazo, en cambio a corto plazo, cuando salgas de la sesión, te sentirás más aliviado, más erguido y con mejor movilidad.

Si aún te lo estás pensando, ven a nuestro centro y benefíciate de una clase de prueba sin compromiso. Horarios de mañana y de tarde de lunes a viernes. Clases individuales de lunes a sábado.

Fisioterapia y salud van de la mano, ¿Te apuntas?

En la imagen podéis ver un ejercicio que se hace en cuadripedia que alivia el dolor lumbar, cogemos aire en posición neutra y expulsamos el aire por la boca a la que elongamos la espalda hacia el techo y metemos ombligo dentro. Lo repetimos 4 o 5 veces una vez al día.

Tratamiento fisioterapéutico para la rehabilitación del ICTUS o derrame vascular

Es una afectación de la circulación cerebral. La ausencia de aporte sanguíneo al cerebro provoca diferentes secuelas en nuestro organismo. Su gravedad estará determinada por el área del cerebro que se vea afectada y por el tiempo que transcurra entre el momento de producción de la lesión y su intervención. Por ellos una detección y tratamiento tempranos son cruciales en su recuperación.

El ICTUS puede producirse por la obstrucción de una arteria cerebral, y en este caso lo llamaremos infarto cerebral, o por la rotura de una arteria cerebral, en este caso estaremos ante un derrame cerebral.

Tras sufrir un ICTUS pueden quedar diferentes secuelas. Algunas de las cuales pueden ser tratadas con fisioterapia y, debido a un fenómeno llamado neuroplasticidad, su tratamiento debe comenzarse lo más temprano que nos sea posible y nos permitan los médicos.

La neuroplasticidad o plasticidad cerebral es la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar. Una vez sufrida una lesión, nuestro cerebro es capaz de adaptarse y «reaprender» aquello que ha perdido, es capaz de disminuir las secuelas sufridas tras un ICTUS. La plasticidad es mayor después de la lesión, y es una de las razones por la que una actuación temprana es importante.

Ictus, derrame vascular fisioterapia

Respecto al tratamiento de Fisioterapia, podemos dividirlo en fases:

Fase aguda: esta es la etapa inmediatamente posterior a sufrir un accidente cerebro vascular. Se podrán realizar movilizaciones pasivas de los miembros afectos y se le enseñará a realizarlos de forma adecuada él mismo (ayudándose con su lado sano), cuando veamos que tiene buena movilidad podemos comenzar a estimular movilizaciones activo-asistidas, estimulación sensorial y propioceptiva del hemicuerpo afecto, deberemos intentar iniciar la sedestación cuanto antes y una vez conseguida comenzar con el trabajo postural y de sostén del tronco. Además es importante prestar atención a los cuidados posturales, enseñárselos tanto al paciente como a sus familiares. Si fuese necesario también se podría realizar fisioterapia respiratoria en el caso de que nuestro paciente haya sufrido alguna afectación respiratoria.

Fase subaguda: esta etapa es la posterior a la fase aguda, en la que nuestro paciente ya ha recuperado la base de sus funciones, por lo que deberemos trabajar para conseguir un buen equilibrio en sedestación, ejercicios activos (voluntarios) principalmente de los miembros afectos, incremento del trabajo propioceptivo, comienzo del trabajo en bipedestación (siempre y cuando la fuerza de sus piernas lo permita), una vez conseguida una bipedestación estable continuaremos el tratamiento con la reeducación de la marcha con asistencia del fisioterapeuta, muletas, bastones o independiente (dependiendo de las capacidades del paciente), en cuanto al miembro superior trabajaremos su potenciación y la ejecución de actividades de la vida diaria. También se podrán realizar tratamientos manuales a nivel muscular en el caso de la presencia de espasticidad, lo cual ayudará a que nuestro paciente no adopte una postura viciosa que le lleve al desuso de ese miembro del cuerpo.

Fase crónica: hablamos de esta fase cuando nos encontramos con un paciente que ha sufrido el ICTUS o derrame vascular hace muchos años o cuando ya no vemos tanta mejoría en nuestro paciente como la había al principio. En estos casos buscaremos principalmente que nuestro paciente no empeore y no pierda sus capacidades, para ello se realizaran movilizaciones pasivas, movilizaciones activo-asistidas y movilizaciones activas, potenciación muscular tanto del lado afecto como del lado sano, terapia manual en la musculatura espástica, tratamiento de posibles complicaciones, como pueden ser las lesiones o sobrecargas en el lado sano debido a un exceso de trabajo de éste.

En cualquiera de estas fases el fisioterapeuta enseñará a los pacientes una serie de ejercicios que ellos mismos podrán realizar en casa y puedan continuar su rehabilitación fuera de la sesión de fisioterapia. Estos ejercicios deberán realizarlos entre dos y tres veces al día.

También sería interesante que en caso de haberse visto afectada la capacidad del habla tras el accidente cerebrovascular, el paciente acuda a un logopeda que le ayude a recuperar su capacidad de comunicación verbal.

Como podéis observar hay posibilidades de mejoría tras un ICTUS o derrame vascular, y una vez fuera de peligro, lo ideal es acudir a tu fisioterapeuta de confianza para comenzar la rehabilitación lo antes posible y así tratar de reducir al máximo el impacto de esta lesión. Si el ICTUS o derrame vascular se ha producido hace tiempo, incluso aunque hayan pasado varios años, también hay opciones de tratamiento y por ello también son susceptibles de mejoría.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, ofrecemos fisioterapia neurológica para ayudaros en este tipo de patologías y conseguir una mayor recuperación. El centro está adaptado siendo amplio y cómodo para los pacientes.

Estamos dados de alta como centro perteneciente a la Junta de Castilla y León, en el servicio de Dependencia, y podrás beneficiarte de las ayudas que prestan con nosotros.

Fisioterapia para pacientes que han sufrido un ictus

Ictus, o accidente cerebrovascular (ACV)

Es el término que reúne a cualquier condición o enfermedad que va a limitar en mayor o menor medida el flujo de sangre en el cerebro, durante un determinado periodo de tiempo. Podría compararse con un infarto de corazón, pero en este caso ocurre en el cerebro.

Existen dos tipos de ictus o ACVs: hemorrágicos, donde el vaso sanguíneo en cuestión se rompe; o isquémicos (los más comunes), donde el vaso sanguíneo es obstruído por un coágulo de sangre, placas de ateroma, hipertensión arterial muy elevada, o por compresión externa del vaso.

La fata de riego sanguineo en el cerebro

El daño cerebral ocasionado por la falta de riego sanguíneo es el que provoca las secuelas, que pueden ser físicas, psicológicas, y sensitivas. Lo más común que se aborda desde la fisioterapia en el campo de la neurología, son las hemiparesias (debilidad y falta de control de la mitad del cuerpo contrario al lado del cerebro donde se ha producido el ACV), que pueden venir acompañadas de alteraciones psicológicas o de comportamiento, alteraciones visuales, del lenguaje, de la comunicación, etc.

En la mayoría de las ocasiones existe una falta de movilidad y de fuerza en un lado del cuerpo, lo que provoca una falta de movimiento y equilibrio general, provocando una falta de independencia en el paciente. Esto ocasiona, en muchas situaciones, una dificultad a la hora de realizar actividades con el brazo, tales como el aseo personal; y también una dificultad en la marcha y en muchas otras actividades relacionadas.

La rama de la fisioterapia neurológica se encarga principalmente de recuperar en la medida de lo posible la actividad muscular y la funcionalidad para adquirir el mayor grado de autonomía. Los objetivos se plantearán en base a la magnitud del ictus y de sus secuelas.

La recuperación del ictus con tratamientos fisioterapéuticos

En todo el proceso de recuperación del ictus es muy importante el tratamiento con fisioterapia, en el cual actuaremos sobre el estado muscular con diferentes terapias manuales; y lo que es más importante, reeducaremos la capacidad de movimiento basándonos en movimientos cotidianos de la vida diaria que el paciente demanda más, y en los que existe un mayor problema al realizar.

En nuestra clínica podrá beneficiarse especialmente de la terapia Bobath, que consiste en la realización de diversos ejercicios basados en actividades de la vida diaria, facilitados por un fisioterapeuta, para estimular la musculatura y las vías de acción neurológicas que se encargan de ese movimiento en concreto; así como para reducir el nivel de espasticidad muscular en muchos casos.

Además, recibirá indicaciones y planes de autoejercicios para que se puedan ir realizando diariamente con el fin de conseguir la máxima mejora posible.

En Fisioterapia Virginia Moreno, clínica de fisioterapia en Segovia, estamos a su entera disposición para comenzar y continuar la recuperación de las secuelas tras un ictus, con el objetivo de mejorar lo máximo posible su autonomía y funcionalidad.

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TIPOS DE INCONTINENCIA URINARIA

Diversas son las causas que nos llevan a tener problemas de continencia urinaria: la edad, una cirugía, partos…  A pesar de que se trata de un problema clínico relevante, tanto por su prevalencia como por sus connotaciones psicosociales y económicas, su identificación, cuantificación y adecuado tratamiento han sido muy escasos.

La incontinencia no es una enfermedad que hace peligrar la vida del paciente, pero deteriora la calidad de vida de quien la padece, por reducirse el autoestima y disminuir la autonomía.

El término incontinencia se define como cualquier pérdida involuntaria de orina que supone un problema social o higiénico. Existen distintos tipos de incontinencia según los síntomas que se presenten:

  • Si la pérdida involuntaria de orina tiene lugar cuándo se hace un esfuerzo que aumente la presión abdominal (toser, reír, correr…), hablamos de incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE).
  • Si la pérdida involuntaria de orina se acompaña o precede a la sensación de hacer pis difícil de controlar y con miedo al escape, hablamos de incontinencia urinaria de urgencia (IUU).
  • Si la pérdida involuntaria se asociada al esfuerzo y a la urgencia, estamos entonces ante una incontinencia urinaria mixta.
  • Si la pérdida involuntaria se presenta en pacientes que no tienen deseo alguno de ir al baño, y necesita el uso de absorbentes, estamos ante una incontinencia urinaria por rebosamiento.

Estos cuatro tipos son los más frecuentes y conocidos, no obstante existen otros tipos de incontinencia urinaria como son la insuficiencia urinaria continua (con pérdidas involuntarias de orina de una manera continua), la enuresis nocturna (pérdida involuntaria de orina durante el sueño), la incontinencia funcional (se produce en pacientes que no tienen problema, pero debido a su falta de movilidad, problemas cognitivos, el uso de ciertos medicamentos o barreras arquitectónicas, no son capaces de llegar al baño),el  goteo postmiccional, la que se produce durante el coito…

Aunque he empezado hablando de la incontinencia urinaria, me gustaría añadir que no es el único tipo de incontinencia que podemos llegar a tener. La incontinencia fecal (pérdida involuntaria de heces) y la incontinencia de gases (pérdida involuntaria de gases) también se dan, generando igualmente problemas en la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

También cabe destacar, que la incontinencia urinaria afecta tanto a mujeres como a  (cirugía tras proctatctomía), cada uno por situaciones diferentes pero ambas tratables.

Si se sientes identificado y no sabe cómo solucionarlo, nosotros le ayudamos. Desde la fisioterapia, entre otras especialidades, podemos ayudar a solventar este tipo de situaciones.

Fisioterapia y salud van de la mano, ¿te apuntas?

 

Beatriz Martín Bravo, CL40-2409

Bibliografía: 1. 2. 3. C. walker

LUXACIÓN DE RÓTULA

La luxación de rótula es una de las lesiones más comunes de esta articulación (y con mayor incidencia en aquellas personas que practican deporte). Ello se debe a que la articulación sufre en exceso, pues soporta nuestro peso y nos permite desplazarnos de forma efectiva.

 

La rótula es un hueso con forma triangular que descansa en la parte anterior de la rodilla.

Cuando doblamos o estiramos la rodilla la rótula se desliza entre los huesos que forman la articulación (principalmente por el fémur). De modo que su luxación consiste en su desplazamiento por fuera del rail que sigue en un estado normal. Lo más habitual es que dicho desplazamiento sea hacia la parte externa de la rodilla.

 

Por lo general la rótula tiene una mayor tendencia a luxarse como consecuencia de un fuerte impacto, a esto se le llama luxación directa. En este tipo de luxación se ven afectados  los tejidos que se encargan de dar estabilidad a la rótula.

 

Por otra parte se puede dar una luxación de forma indirecta. Esto puede suceder cuando se realiza un giro brusco de la rodilla mientras el pie se mantiene en contacto con el suelo, como puede ser cambiar de dirección cuando estamos corriendo. En algunas ocasiones también sucede al extender de forma excesiva la rodilla.

 

Como consecuencia de una luxación de rótula nos encontramos con una gran inestabilidad articular en la articulación, la cual debe ser tratada para evitar recidivas.

 

En una fase aguda, tras la recolocación de la articulación deberemos realizar un tratamiento conservador con el objetivo de bajar el enrojecimiento, dolor, hinchazón y la aumentar la funcionalidad a través de reposo, hielo y elevación del miembro afectado.

 

Pasada esta fase aguda se continuará con el tratamiento anterior para controlar la inflamación, además de incluir en nuestro tratamiento ejercicios de movilización y potenciación muscular isométrica y vendajes funcionales o neuromusculares. También se podrá utilizar una férula que limite la movilidad de la rodilla (este punto dependerá del grado que alcance la lesión).

 

Cuando el estado de la articulación esté más estabilizado se podrá proceder a realizar ejercicios más intensos de potenciación, estiramientos de la musculatura y propiocepción además de continuar con las movilizaciones para seguir ganar rango de movimiento, si es que todavía no hemos alcanzado el rango máximo. Para que, pasado más o menos un mes o mes y medio, el paciente sea capaz de soportar su cuerpo y de realizar actividades diarias sin problema.

Si quieres saber más de ello o te sientes identificado ponte en contacto con nosotros.

Ese gran desconocido: nuestro Suelo Pélvico

Afortunadamente, y poco a poco, el suelo pélvico empieza a ser más conocido entre la gente, a tomar mayor importancia y a hablar de ello sin tabúes. Pero si aún tienes dudas de qué es, para que sirve y que beneficios podemos obtener a través del tratamiento fisioterápico, ¡Éste es tu post!

El suelo pélvico se extiende desde el pubis hasta el sacro y cóccix (vulgarmente, la rabadilla). Está formado por un conjunto de músculos y ligamentos que le dan una forma cónica invertida. Tiene como función mantener los órganos pélvicos (vejiga y uretra; útero y vagina; y recto) en la posición anatómica, amortiguar las presión dentro de la cavidad abdominal,  participar en la micción y la defecación así como en las relaciones sexuales y, más específico en la mujer, participar en el parto.

Existen diferencias entre el suelo pélvico masculino y femenino. La más visual: los órganos reproductores. Ambos sexos disponen de la misma musculatura, pero con diferentes variaciones debido a la disposición de los órganos reproductores. De igual manera, la pelvis también sufre variaciones anatómicas. La pelvis femenina es más ancha, más extensa y menos profunda que la masculina, por la función que tiene de cara al parto.

El suelo pélvico, junto con la zona abdominal y el diafragma forman un espacio dónde, en condiciones normales, mantienen una presión adecuada a los cambios posturales y a los esfuerzos. Sin embargo, si ese balance de presiones se altera por cualquier razón, repercutirá de manera negativa sobre el suelo pélvico. De modo que, suelo pélvico, abdomen y diafragma van de la mano y deben de estar en un estado óptimo para un buen funcionamiento.

Entre las distintas alteraciones del suelo pélvico nos encontramos con las urológicas (aquellas relacionadas con el sistema urinario), ginecológicas (relacionadas con el sistema reproductor femenino), coloproctológicas (relacionadas con la patología en colon, recto y ano) y sexológicas (aquellas que están relacionadas con las relaciones sexuales, valga la redundancia). En el cuadro inferior se recogen algunos procesos patológicos susceptibles de tratamiento fisioterápica.

  • Urológicas:
    • Incontinencia urinaria
    • Cistitis intersticial
    • Prostatitis
    • Síndrome de micción no coordinada
    • Dificultad de vaciado de vejiga
    • Extrofia vesical
  • Ginecolócicas:
    • Prolapso
    • Episiotomía
    • Secuelas tras cirugía
    • Dismenorrea
  • Coloproctocológicas:
    • Incontinencia fecal o a gases
    • Estreñimiento
    • Anismo
  • Sexológicas:
    • Dispareunia
    • Vaginismo
    • Disfunción eréctil

Para un correcto tratamiento es necesaria una completa y correcta valoración, dónde se incluirá abdomen, zona lumbar, diafragma y suelo pélvico (dónde será preciso una exploración  intracavitaria ginecológica normal).

Afortunadamente, el suelo pélvico es una de las zonas más agradecidas de nuestro cuerpo. Difícilmente podremos empeorar el cuadro. Si bien, en la mayoría de tratamientos es necesaria la participación del paciente de una manera activa, en el suelo pélvico especialmente. La mejoría está en tus manos, con la ayuda de las nuestras.

Bibliografía: C. Walker. Fisioterapia en obstetricia y uroginecología. 2ª edición. 2013

Taller de masaje infantil y estimulación para bebés

El taller va dirigido a padres o madres.

La horas o días pueden variar según demanda, por lo que si estás interesado y esos días no te van bien, contacta con nosotros para ver otras posibilidades.

Dirigido a niños de 0 a 1o meses.

El Método Pilates (Parte II)

En el anterior post ( http://www.vmfisioterapeuta.com/el-metodo-pilates-parte-i/ ) en el que hablamos acerca del Método Pilates comentamos por encima dos formas de realizar esta actividad. Siendo una de ellas el Pilates suelo y la otra el Pilates suelo con accesorios. Hoy en nuestro blog hablaremos sobre las diferencias entre ellas.

El Pilates suelo es la esencia de esta disciplina, siendo la primera forma en la que se trabajó. Para su práctica únicamente necesitamos una esterilla y nuestro cuerpo. Requiere de mucho control corporal debido a que todos los ejercicios se realizan sin ningún tipo de ayuda, sino exclusivamente con la potencia de nuestros propios músculos, y en ocasiones puede resultar más intenso.

Al ejercicio del Pilates suelo se le fueron añadiendo algunos accesorios que harías de su ejecución una práctica más entretenida y completa. El empleo de estos accesorios puede ayudarnos a realizar los ejercicios o complicarnos su ejecución debido a que nos obligan a implicar más grupos musculares.

Los accesorios que se usan en Pilates son: Theraband o banda elástica, Fitball o pelota de Pilates, aro mágico, foamroller o rulo.

Theraban o banda elástica: hay variedad en la resistencia de las distintas bandas, de forma que dependiendo de la que elijamos podremos trabajar la resistencia, fuerza y potenciación. Con ellas aumentamos la intensidad de los ejercicios y aumentamos el trabajo de estabilidad de tronco al tener que controlar la tensión de la banda. A la hora de realizar algunos ejercicios nos facilita dicha acción.
Fitball o pelota de Pilates: al ser una superficie inestable nos es de gran utilidad para trabajar el equilibrio dinámico y la estabilidad de la postura.

Aro mágico: con él conseguimos centrar nuestra actividad muscular y aumentar la tonificación de la musculatura (principalmente abductora y aductora – es aquella implicada en la apertura y cierre de piernas y brazos), de modo que aumenta la dificultad, resistencia e intensidad de los ejercicios que realicemos.

Foamroller o rulo: este accesorio es muy versátil pues con el podemos trabajar tanto el equilibrio como la estabilidad de los segmentos corporales.

Tras conocer las características de cada uno de los accesorios que podemos encontrar en nuestra clase de Pilates, tenemos que tener en cuenta que antes de complicar los ejercicios con alguno de ellos es imprescindible controlar la técnica en los ejercicios que se realicen en las clases de Pilates suelo simples. Para así evitar lesionarnos y sacar todo el provecho a nuestras clases.

¿Qué es la Diatermia?

La diatermia es una técnica no invasiva de tratamientos que consiste en la transferencia de corriente de alta frecuencia al interior del territorio corporal, provocando el desplazamiento de cargas en los tejidos y la fricción de estos genera un calentamiento interno del tejido, pudiendo llegar a actuar sobre la circulación, musculatura, ligamentos, articulaciones etc. La diatermia utiliza la conversión como método de transferencia del calor. Es uno de los tratamientos que se utilizan desde la fisioterapia.

Existen dos modalidades de diatermia: capacitiva o resistiva:

– La diatermia capacitiva se utiliza para calentar los tejidos más superficiales. En la actualidad este tipo de diatermia se ha popularizado como tecarterapia o hipertermia por contacto.
– Por otro lado, está la diatermia resistiva  trata los tejidos más profundos desde el interior.

Además, tiene muchas posibilidades de aplicación que dependerá de los parámetros que utilicemos cuando la apliquemos. Las ondas producidas tienen diversos efectos fisiológicos:

– Elevación de la temperatura en la profundidad de los tejidos.
– Analgesia tanto por elevación del umbral del dolor debido a la mayor presencia de endorfinas como al bloqueo de la sensación por el aumento de la temperatura.
– Vasodilatación y por tanto aumento del flujo sanguíneo sobre el territorio tratado.
– Efecto relajante.
– Efecto antiinflamatorio tanto por el aumento del drenaje como por el efecto trófico.

Todos estos efectos hacen que la diatermia actúe sobre nuestro organismo siendo efectiva sobre multitud de patologías dentro del campo traumatológico, deportivo, reumático etc…Las indicaciones de la diatermia son:

– Síndromes dolorosos neurológicos: neuralgia y neuritis. Ciáticas.
– Patología de la columna vertebral: dolores cervicales, dorsales y lumbares.
– Alteraciones musculares: contracturas, puntos gatillos, roturas fibrilares…
– Debido al efecto sobre la circulación, se puede utilizar para realizar drenajes linfáticos y venosos.
– Alteraciones articulares: artrosis, artritis. En algunas patologías reumáticas.