¿QUÉ ES LA FASCIA PLANTAR?

La fascia plantar se define como un tejido fibroso y elástico, que cubre la mayor parte de la planta del pie, y que se origina en el hueso del calcáneo (hueso del talón), hasta insertarse en la base de los metatarsianos (dedos). Se encarga de estabilizar y dar sostén a todo el conjunto del pie; articulaciones y arco plantar.

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Fascitis plantar

Una de las patologías más frecuentes que se pueden encontrar en el pie es la fascitis plantar. Muchos profesionales defienden que esta patología representa el 15% de todas las lesiones del pie. Esta afectación se caracteriza por provocar dolor en la zona de la planta del pie, más comúnmente localizado en el área del hueso calcáneo. En ciertas ocasiones también puede ocasionar dolor en la zona interna del tobillo. La fascitis puede llegar a ser muy limitante en muchas de las actividades de la vida diaria.

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Causas de la fascitis plantar

Hay varias causas o factores de riesgo por las cuales se puede producir fascitis plantar. Las más importantes son las siguientes:

  • Aumento de carga física o deportiva, o cambio repentino en la misma.
  • Alteración del arco plantar, ya esté aumentado o disminuido (pie cavo o pie plano).
  • Tensión o retracción del tendón de Aquiles, que es la unión de los músculos gemelos y sóleo sobre el hueso calcáneo (hueso del talón).
  • Uso de calzado inadecuado.
  • Obesidad o aumento de peso repentino.
  • Otros factores agravantes de esta patología (o incluso a veces iniciadores) son ciertas enfermedades reumáticas tales como la artritis, diabetes, cambios hormonales durante el embarazo, etc.

Sintomatología de la fascitis plantar

El síntoma predominante que conlleva esta lesión es el DOLOR. Más comúnmente, la zona de la planta del pie que presenta más dolor es el talón, aunque el dolor se puede extender por toda la planta del pie hacia los dedos, o incluso ascender hacia la zona interna del tobillo y el tendón de Aquiles. Se describe como un dolor sordo y agudo, pudiendo percibir pinchazos (más frecuentemente en el talón), o sensación de ardor. Muchos pacientes en clínica lo describen como “si pisase cristales”.

El dolor aparece normalmente al levantarse por la mañana, al incorporarse a estar de pie cuándo se ha estado sentado, o al inicio de la actividad física o deporte en cuestión. En muchas ocasiones llega a incapacitar totalmente la actividad deportiva. El dolor puede llegar a producir cojera, y aumenta al cargar el peso sobre el pie (por ejemplo, al subir o bajar escaleras).

Otros síntomas que puede llegar a provocar la fascitis plantar son una ligera hinchazón y enrojecimiento de la zona, pudiendo estar acompañado de un aumento de sensibilidad y tensión del pie.

Tratamiento de la fascitis plantar

El tratamiento de la fascitis plantar va dirigido fundamentalmente a la reducción del dolor, proporcionando elasticidad al tejido de la fascia y reduciendo la inflamación producida.

A parte del tratamiento fisioterapéutico propiamente dicho, si usted o su fisioterapeuta sospechan de alguna alteración en la pisada, la ayuda de un podólogo puede ser de gran ayuda, con el objetivo de prevenir siguientes apariciones de esta patología.

Ahora bien, dentro del campo de la fisioterapia, se utilizan técnicas de masoterapia en la zona de la fascia y musculatura adyacente, técnicas de manipulación y movilización sobre las diferentes articulaciones del pie, y estiramientos manuales de la fascia plantar y de la musculatura que favorece la retracción de la fascia.

A su vez, la enseñanza por parte del fisioterapeuta y el aprendizaje por parte del paciente de autoejercicios es importante en el transcurso del tratamiento.

Para reducir la inflamación y acelerar el proceso de recuperación se aplican algunas formas de electroterapia, como los ultrasonidos, corrientes analgésicas (TENS) y diatermia.

Podrá beneficiarse de todas estas terapias en nuestra clínica de fisioterapia en Segovia, Virginia Moreno Fisioterapia, dónde valoraremos su patología y escogeremos las mejores opciones terapéuticas con el fin de resolver su lesión.

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TIPOS DE INCONTINENCIA URINARIA

Diversas son las causas que nos llevan a tener problemas de continencia urinaria: la edad, una cirugía, partos…  A pesar de que se trata de un problema clínico relevante, tanto por su prevalencia como por sus connotaciones psicosociales y económicas, su identificación, cuantificación y adecuado tratamiento han sido muy escasos.

La incontinencia no es una enfermedad que hace peligrar la vida del paciente, pero deteriora la calidad de vida de quien la padece, por reducirse el autoestima y disminuir la autonomía.

El término incontinencia se define como cualquier pérdida involuntaria de orina que supone un problema social o higiénico. Existen distintos tipos de incontinencia según los síntomas que se presenten:

  • Si la pérdida involuntaria de orina tiene lugar cuándo se hace un esfuerzo que aumente la presión abdominal (toser, reír, correr…), hablamos de incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE).
  • Si la pérdida involuntaria de orina se acompaña o precede a la sensación de hacer pis difícil de controlar y con miedo al escape, hablamos de incontinencia urinaria de urgencia (IUU).
  • Si la pérdida involuntaria se asociada al esfuerzo y a la urgencia, estamos entonces ante una incontinencia urinaria mixta.
  • Si la pérdida involuntaria se presenta en pacientes que no tienen deseo alguno de ir al baño, y necesita el uso de absorbentes, estamos ante una incontinencia urinaria por rebosamiento.

Estos cuatro tipos son los más frecuentes y conocidos, no obstante existen otros tipos de incontinencia urinaria como son la insuficiencia urinaria continua (con pérdidas involuntarias de orina de una manera continua), la enuresis nocturna (pérdida involuntaria de orina durante el sueño), la incontinencia funcional (se produce en pacientes que no tienen problema, pero debido a su falta de movilidad, problemas cognitivos, el uso de ciertos medicamentos o barreras arquitectónicas, no son capaces de llegar al baño),el  goteo postmiccional, la que se produce durante el coito…

Aunque he empezado hablando de la incontinencia urinaria, me gustaría añadir que no es el único tipo de incontinencia que podemos llegar a tener. La incontinencia fecal (pérdida involuntaria de heces) y la incontinencia de gases (pérdida involuntaria de gases) también se dan, generando igualmente problemas en la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

También cabe destacar, que la incontinencia urinaria afecta tanto a mujeres como a  (cirugía tras proctatctomía), cada uno por situaciones diferentes pero ambas tratables.

Si se sientes identificado y no sabe cómo solucionarlo, nosotros le ayudamos. Desde la fisioterapia, entre otras especialidades, podemos ayudar a solventar este tipo de situaciones.

Fisioterapia y salud van de la mano, ¿te apuntas?

 

Beatriz Martín Bravo, CL40-2409

Bibliografía: 1. 2. 3. C. walker

Ejercicios de estabilización para luxación de rótula

Anteriormente en el blog hablamos sobre la luxación de rótula. Esta lesión provoca gran inestabilidad en la articulación, de modo que además de un tratamiento fisioterapéutico para lograr que todos los tejidos lesionados se recuperen, también es imprescindible realizar ejercicios de potenciación y equilibrio para que nuestra rodilla recupere su estabilidad.

Al luxarse la rótula se ponen en tensión los ligamentos rotuliano y cuadricipital, provocando un desajuste muscular a nivel del cuádriceps principalmente. También pueden verse afectados los ligamentos laterales de la rodilla, la pata de ganso (llamado al conjunto de los músculos: semitendinoso, recto interno y sartorio), tensor de la fascia lata,  isquiotibiales y gemelos. Todas estas estructuras no están afectadas directamente en la luxación de rótula, pero sí aportan estabilidad todas, por lo tanto es muy importante realizar una buena valoración de las estructuras para saber sobre cuales debemos incidir con mayor hincapié a la hora de realizar los ejercicios.

En primer lugar nos centraremos en el cuádriceps, pues es el encargado de que la rótula esté correctamente posicionada o no. Dependiendo del tipo de luxación y de la posición de nuestra rótula nos centraremos más en la potenciación del vasto interno o externo. A continuación os dejamos unos ejercicios para trabajar de forma globalizada el cuádriceps.

  • Flexo-extensión de rodilla: nos colocaremos sentados en una silla con la espalda bien apoyada en el respaldo, sin que la espalda se nos arquee. Estiraremos a rodilla de forma controlada hasta su máximo, posteriormente bajaremos la pierna sin dejarla caer de golpe. También podemos realizar este ejercicio con una banda elástica o theraband, para realizar el mismo ejercicio con cierta resistencia, para ello ataremos la banda a la pata de la silla y en nuestro tobillo.

  • Sentadilla estática: para ello apoyaremos la espalda en la pared con las rodillas y caderas dobladas a 90º. Si tenemos una pelota podemos apoyarnos contra ella en vez de hacerlo directamente sobre la pared.

  • Una versión más avanzada el ejercicio anterior es realizar una sentadilla común. Es importante controlar bien la alineación de todo el cuerpo al realizarla y sobre todo vigilar que las rodillas no sobrepasen la punta de nuestros pies. También podemos añadir una banda elástica colocada alrededor de nuestras rodillas, con ello aumentaremos la dificultad del ejercicio y además trabajaremos más sobre.

  • Elevación pierna: nos colocaremos tumbados boca arriba, mantendremos la rodilla estirada para a continuación subirla y bajarla manteniendo esa extensión de rodilla.

El resto de ejercicios sobre todo nos aportarán una estabilidad generalizada en la articulación de la rodilla.

Para trabajar la musculatura aductora, la cual se encuentra en la parte interior del muslo y se encarga de acercar las piernas a la línea media del cuerpo, es decir, de juntar ambas piernas, realizaremos los siguientes ejercicios:

  • Apretar pelota con rodillas: nos pondremos tumbados boca arriba con las piernas dobladas y los pies apoyados en el suelo, la pelota estará situada entre las rodillas. A continuación apretaremos la pelota con ambas rodillas, intentando que las dos piernas hagan la misma fuerza.

  • Elevar pierna inferior: nos colocaremos tumbados de lado con la pierna de abajo estirada y la de arriba doblada y apoyando el pie en el suelo, desde aquí elevaremos la pierna inferior.

  • Elevar pierna superior: tumbados de lado y con la pierna de arriba estirada la llevaremos en dirección al techo, manteniendo la rodilla estirada. En este ejercicio además los aductores, también se trabaja el tensor de la fascia lata.
  •                                                                                              

Por último trabajaremos la musculatura isquiotibial

  • Puente: tumbados boca arriba, con las piernas dobladas y pies apoyados en el suelo levantaremos la pelvis, quedando ésta sin hacer contacto con el suelo. Podemos realizar este ejercicio un poco más focalizado en los gemelos si en vez de realizarlo con los pies totalmente apoyados en el suelo los ponemos en puntillas y solo contacta con el suelo la parte anterior del pie.

  • Flexo-extensión de rodilla: esta vez realizaremos el ejercicio tumbados boca abajo para incidir más sobre la musculatura isquiotibial. Para ello simplemente tendremos que doblar la rodilla intentando llegar con el talón del pie a tocar el glúteo. Para que el ejercicio sea un poco más intenso, podremos utilizar un theraband atado al tobillo.                                                              

LUXACIÓN DE RÓTULA

La luxación de rótula es una de las lesiones más comunes de esta articulación (y con mayor incidencia en aquellas personas que practican deporte). Ello se debe a que la articulación sufre en exceso, pues soporta nuestro peso y nos permite desplazarnos de forma efectiva.

 

La rótula es un hueso con forma triangular que descansa en la parte anterior de la rodilla.

Cuando doblamos o estiramos la rodilla la rótula se desliza entre los huesos que forman la articulación (principalmente por el fémur). De modo que su luxación consiste en su desplazamiento por fuera del rail que sigue en un estado normal. Lo más habitual es que dicho desplazamiento sea hacia la parte externa de la rodilla.

 

Por lo general la rótula tiene una mayor tendencia a luxarse como consecuencia de un fuerte impacto, a esto se le llama luxación directa. En este tipo de luxación se ven afectados  los tejidos que se encargan de dar estabilidad a la rótula.

 

Por otra parte se puede dar una luxación de forma indirecta. Esto puede suceder cuando se realiza un giro brusco de la rodilla mientras el pie se mantiene en contacto con el suelo, como puede ser cambiar de dirección cuando estamos corriendo. En algunas ocasiones también sucede al extender de forma excesiva la rodilla.

 

Como consecuencia de una luxación de rótula nos encontramos con una gran inestabilidad articular en la articulación, la cual debe ser tratada para evitar recidivas.

 

En una fase aguda, tras la recolocación de la articulación deberemos realizar un tratamiento conservador con el objetivo de bajar el enrojecimiento, dolor, hinchazón y la aumentar la funcionalidad a través de reposo, hielo y elevación del miembro afectado.

 

Pasada esta fase aguda se continuará con el tratamiento anterior para controlar la inflamación, además de incluir en nuestro tratamiento ejercicios de movilización y potenciación muscular isométrica y vendajes funcionales o neuromusculares. También se podrá utilizar una férula que limite la movilidad de la rodilla (este punto dependerá del grado que alcance la lesión).

 

Cuando el estado de la articulación esté más estabilizado se podrá proceder a realizar ejercicios más intensos de potenciación, estiramientos de la musculatura y propiocepción además de continuar con las movilizaciones para seguir ganar rango de movimiento, si es que todavía no hemos alcanzado el rango máximo. Para que, pasado más o menos un mes o mes y medio, el paciente sea capaz de soportar su cuerpo y de realizar actividades diarias sin problema.

Si quieres saber más de ello o te sientes identificado ponte en contacto con nosotros.

Ese gran desconocido: nuestro Suelo Pélvico

Afortunadamente, y poco a poco, el suelo pélvico empieza a ser más conocido entre la gente, a tomar mayor importancia y a hablar de ello sin tabúes. Pero si aún tienes dudas de qué es, para que sirve y que beneficios podemos obtener a través del tratamiento fisioterápico, ¡Éste es tu post!

El suelo pélvico se extiende desde el pubis hasta el sacro y cóccix (vulgarmente, la rabadilla). Está formado por un conjunto de músculos y ligamentos que le dan una forma cónica invertida. Tiene como función mantener los órganos pélvicos (vejiga y uretra; útero y vagina; y recto) en la posición anatómica, amortiguar las presión dentro de la cavidad abdominal,  participar en la micción y la defecación así como en las relaciones sexuales y, más específico en la mujer, participar en el parto.

Existen diferencias entre el suelo pélvico masculino y femenino. La más visual: los órganos reproductores. Ambos sexos disponen de la misma musculatura, pero con diferentes variaciones debido a la disposición de los órganos reproductores. De igual manera, la pelvis también sufre variaciones anatómicas. La pelvis femenina es más ancha, más extensa y menos profunda que la masculina, por la función que tiene de cara al parto.

El suelo pélvico, junto con la zona abdominal y el diafragma forman un espacio dónde, en condiciones normales, mantienen una presión adecuada a los cambios posturales y a los esfuerzos. Sin embargo, si ese balance de presiones se altera por cualquier razón, repercutirá de manera negativa sobre el suelo pélvico. De modo que, suelo pélvico, abdomen y diafragma van de la mano y deben de estar en un estado óptimo para un buen funcionamiento.

Entre las distintas alteraciones del suelo pélvico nos encontramos con las urológicas (aquellas relacionadas con el sistema urinario), ginecológicas (relacionadas con el sistema reproductor femenino), coloproctológicas (relacionadas con la patología en colon, recto y ano) y sexológicas (aquellas que están relacionadas con las relaciones sexuales, valga la redundancia). En el cuadro inferior se recogen algunos procesos patológicos susceptibles de tratamiento fisioterápica.

  • Urológicas:
    • Incontinencia urinaria
    • Cistitis intersticial
    • Prostatitis
    • Síndrome de micción no coordinada
    • Dificultad de vaciado de vejiga
    • Extrofia vesical
  • Ginecolócicas:
    • Prolapso
    • Episiotomía
    • Secuelas tras cirugía
    • Dismenorrea
  • Coloproctocológicas:
    • Incontinencia fecal o a gases
    • Estreñimiento
    • Anismo
  • Sexológicas:
    • Dispareunia
    • Vaginismo
    • Disfunción eréctil

Para un correcto tratamiento es necesaria una completa y correcta valoración, dónde se incluirá abdomen, zona lumbar, diafragma y suelo pélvico (dónde será preciso una exploración  intracavitaria ginecológica normal).

Afortunadamente, el suelo pélvico es una de las zonas más agradecidas de nuestro cuerpo. Difícilmente podremos empeorar el cuadro. Si bien, en la mayoría de tratamientos es necesaria la participación del paciente de una manera activa, en el suelo pélvico especialmente. La mejoría está en tus manos, con la ayuda de las nuestras.

Bibliografía: C. Walker. Fisioterapia en obstetricia y uroginecología. 2ª edición. 2013

¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial?

¿Sufre dolor en la parte externa de su rodilla? ¿Aumenta al correr, agacharse, o subir y bajar escaleras? ¿El dolor no permite continuar con su actividad deportiva, en mayor medida correr?

Es probable que si sufre de este conjunto de síntomas, esté padeciendo el denominado “Síndrome de la cintilla iliotibial”. El síndrome de la cintilla iliotibial, coloquialmente llamado “rodilla del corredor”, se caracteriza por una inflamación que se produce en la zona lateral o externa de la rodilla, causada por el roce ocasionado entre el cóndilo lateral del fémur y la cintilla iliotibial.

¿Qué es la cintilla iliotibial?

Es la prolongación en forma de estructura tendinosa de un músculo situado en la zona de la cadera. Este músculo es el tensor de la fascia lata (TFL). El TFL se origina en la cresta iliaca (zona pélvica lateral), en su porción más anterolateral. A nivel de la cadera, el músculo pasa a convertirse en un largo y grueso tendón que se inserta en el tubérculo de Gerdy, que se encuentra en la parte superior de la tibia, por su zona anterior y externa.

El TFL es un músculo auxiliar de la flexión, separación y rotación interna de la cadera. Además, puede intervenir en la extensión de la rodilla. A parte, la cintilla iliotibial, se encarga de estabilizar la rodilla durante la marcha.

El mecanismo que ocasiona esta lesión es la fricción continuada que se produce entre la cintilla y el cóndilo externo del fémur al flexionar y extender la rodilla, provocando una inflamación en esta estructura tendinosa. Esta lesión la sufren en mayor medida los ciclistas (debido al malo posicionamiento en la bicicleta, o por un exceso de varo de rodilla) y los corredores, especialmente los de fondo, debido a un mayor tiempo de apoyo del pie sobre el suelo, aumentando así la tensión de la cintilla. Otras causas en corredores son el uso de zapatillas desgastadas,  la dismetría entre ambos miembros inferiores, excesiva pronación en la pisada (aumenta la rotación interna de la tibia, suponiendo de esta forma más tensión en la cintilla), etc. También pueden sufrir esta lesión en aquellas actividades en las que la marcha no sea adecuada.

Los síntomas específicos son el dolor difuso en la parte externa de la rodilla. El dolor puede estar presente en reposo, o puede comenzar tras unos minutos de actividad deportiva empeorando con el transcurso del tiempo, dependiendo del alcance de la lesión.

A medida que avanza el estado de la lesión, el dolor puede volverse más localizado y puntual, justo sobre el cóndilo femoral externo. El dolor puede iniciarse también al subir o bajar escaleras.

El tratamiento de fisioterapia va dirigido a eliminar la inflamación de la cintilla, y a su vez el dolor, para ir habituando al paciente a su actividad física normal. Para ello, se utilizan técnicas como maniobras de masoterapia o punción seca en el músculo TFL y musculatura adyacente que pueda estar interviniendo de forma negativa en el proceso lesivo, maniobras de estiramiento manual de la cintilla iliotibial, aplicación de ultrasonidos en la zona de fricción, así como de diatermia, aplicación de vendaje neuromuscular, ejercicios excéntricos de la musculatura, ejercicios de propiocepción de pie, tobillo y rodilla, eliminación de factores de riesgo, etc.

En Virginia Moreno Fisioterapia podrá recibir todas estas técnicas de tratamiento para que la recuperación de su lesión sea la mejor posible.

DOLORES DE CABEZA O CEFALEAS TENSIONALES

Hoy en día, una gran parte de la población sufre dolores de cabeza. Algunos de ellos se consideran cefaleas tensionales, que pueden describirse como dolores de cabeza provocados por tensiones en aquellos grupos musculares que guardan relación anatómica y funcional con la columna cervical. Además, a parte de estas tensiones musculares, normalmente hay presencia de puntos gatillo miofasciales en los músculos que acumulan tensión.

¿Qué son los puntos gatillo miofasciales?

Son zonas altamente irritables en la superficie de un músculo, que están asociadas a la presencia de un punto o nódulo que se localiza a la palpación, y que se encuentra en una banda tensa perteneciente a dicho músculo. El denominado punto gatillo provoca el dolor característico y espontáneo del paciente, que puede tener lugar en la zona en la cual se encuentra el punto gatillo, o en una zona de dolor referido alejada de este punto. También puede provocar, aparte de dolor, distintas sensaciones. En referencia a la musculatura del cuello, pueden provocar dolores de cabeza, mareos, dolor de oído, etc.

Se producen debido a la contracción continua de una de las unidades celulares del músculo, que produce una situación de demanda de oxígeno en el músculo que el organismo no puede satisfacer, reproduciendo la sintomatología anteriormente descrita.

Cefaleas tensionales

En referencia de nuevo a las cefaleas tensionales, existen varios músculos cuyos puntos gatillo pueden producir dolor de cabeza. Destacan el músculo esternocleidomastoideo, el trapecio superior y los músculos subopcipitales, así como músculos relacionados con la articulación de la mandíbula, entre los más importantes. Todos ellos pueden dar dolor en cualquier zona de la cabeza y/o la cara, así como sensaciones de mareo. A su vez, la evidencia científica ha encontrado relación entre estos puntos gatillo y las migrañas.

Los puntos gatillo pueden activarse debido a mantenimiento de posturas de la cabeza o los hombros, movimientos bruscos del cuello, traumatismos directos, situaciones de estrés, tensión en expresiones faciales, e incluso por dismetrías a nivel de miembros inferiores.

Tratamiento de fisioterapia

El tratamiento fisioterapéutico de los denominados puntos gatillo miofasciales es muy efectivo a la hora de combatir la sintomatología que producen. El tratamiento de fisioterapia consta de técnicas manuales tales como compresión isquémica, o técnicas instrumentales como la punción seca; acompañados de estiramientos manuales analíticos, maniobras de masoterapia y vendaje neuromuscular o “kinesiotape”; que obtienen buenos resultados.

En nuestro centro de fisioterapia Virginia Moreno, aplicamos todas estas técnicas a nuestros pacientes con el objetivo principal de reducir o suprimir su sintomatología, y de esta manera, mejorar su calidad de vida.

Rotura de fibras musculares

Hemos oído hablar muchas veces  de la rotura de fibras, principalmente por medio de la prensa deportiva debido a que algún deportista la ha sufrido. Pero esta lesión no se limita únicamente a deportistas, cualquiera puede sufrirla. Por ello, a continuación, expondremos las claves de esta lesión y  cómo podemos tratar de prevenirla.

La rotura de fibras es una lesión que se produce en el músculo, éste es un tejido contráctil gracias al cual se realizan los movimientos de las distintas partes del cuerpo.

En esta lesión las fibras musculares se rompen en mayor o menor grado dando lugar a un dolor muy intenso que nos obliga a parar, debido a que al ser una lesión del músculo la mínima contracción de éste activaría las fibras rotas. Muchas de las veces que se rompen fibras musculares, el dolor que se percibe es tan intenso que se llega a referir a él como una “pedrada”, denominándose así “síndrome de la pedrada”.  Sobre todo si la rotura ha tenido lugar en músculos situados en la parte posterior de la pierna.

Dependiendo del alcance de la lesión podremos hablar de microrroturas o desgarros musculares. Se clasifican en un grupo u otro dependiendo del número de fibras rotas, de modo que:

Una microrrotura apenas tiene unos milímetros de tejido afectado.

Los desgarros por otra parte pueden ser parciales o totales. En los parciales la lesión del músculo alcanza los centímetros de rotura, mientras que en desgarro total el músculo se rompe en su totalidad, no quedando ninguna fibra muscular que conecte ambas mitades.

Como muchas lesiones siempre hay algunas claves para intentar prevenir la rotura de fibras:

Tanto si eres una persona deportista como si eres más sedentario, un aspecto clave es mantener el cuerpo hidratado. Si no aportamos la suficiente hidratación a nuestro cuerpo los músculos tendrán una menor capacidad contráctil, y por lo tanto ante cualquier esfuerzo pueden ser más vulnerables de romperse.

Si se realiza alguna actividad deportiva, es imprescindible realizar un buen calentamiento previo a ella, pues así conseguimos preparar a los músculos para la actividad, que puedan reaccionar de forma rápida y correcta.

Además de realizar un buen calentamiento son imprescindibles los tiempos de reposo. Si no descansamos correctamente entre entrenamientos tendremos los músculos fatigados, de modo que serán incapaces de adaptarse de forma eficaz a la actividad a la que le sometemos. Es muy importante dejar que el músculo se recupere.

Si hemos sufrido una lesión previa es crucial, necesitamos tratamiento de fisioterapia, respetar los tiempos de recuperación, si no actuamos así tendremos un tejido débil, frágil y propenso a volver a lesionarse.

El tratamiento de fisioterapia va a ir dirigido a relajar las fibras colindantes a la rotura, hielo, radiofrecuencia y Kinesiotaping, entre otras opciones. Si te sientes identificado, o aún tienes molestias no dudes en pedirnos información