DOLORES DE CABEZA O CEFALEAS TENSIONALES

Hoy en día, una gran parte de la población sufre dolores de cabeza. Algunos de ellos se consideran cefaleas tensionales, que pueden describirse como dolores de cabeza provocados por tensiones en aquellos grupos musculares que guardan relación anatómica y funcional con la columna cervical. Además, a parte de estas tensiones musculares, normalmente hay presencia de puntos gatillo miofasciales en los músculos que acumulan tensión.

¿Qué son los puntos gatillo miofasciales?

Son zonas altamente irritables en la superficie de un músculo, que están asociadas a la presencia de un punto o nódulo que se localiza a la palpación, y que se encuentra en una banda tensa perteneciente a dicho músculo. El denominado punto gatillo provoca el dolor característico y espontáneo del paciente, que puede tener lugar en la zona en la cual se encuentra el punto gatillo, o en una zona de dolor referido alejada de este punto. También puede provocar, aparte de dolor, distintas sensaciones. En referencia a la musculatura del cuello, pueden provocar dolores de cabeza, mareos, dolor de oído, etc.

Se producen debido a la contracción continua de una de las unidades celulares del músculo, que produce una situación de demanda de oxígeno en el músculo que el organismo no puede satisfacer, reproduciendo la sintomatología anteriormente descrita.

Cefaleas tensionales

En referencia de nuevo a las cefaleas tensionales, existen varios músculos cuyos puntos gatillo pueden producir dolor de cabeza. Destacan el músculo esternocleidomastoideo, el trapecio superior y los músculos subopcipitales, así como músculos relacionados con la articulación de la mandíbula, entre los más importantes. Todos ellos pueden dar dolor en cualquier zona de la cabeza y/o la cara, así como sensaciones de mareo. A su vez, la evidencia científica ha encontrado relación entre estos puntos gatillo y las migrañas.

Los puntos gatillo pueden activarse debido a mantenimiento de posturas de la cabeza o los hombros, movimientos bruscos del cuello, traumatismos directos, situaciones de estrés, tensión en expresiones faciales, e incluso por dismetrías a nivel de miembros inferiores.

Tratamiento de fisioterapia

El tratamiento fisioterapéutico de los denominados puntos gatillo miofasciales es muy efectivo a la hora de combatir la sintomatología que producen. El tratamiento de fisioterapia consta de técnicas manuales tales como compresión isquémica, o técnicas instrumentales como la punción seca; acompañados de estiramientos manuales analíticos, maniobras de masoterapia y vendaje neuromuscular o “kinesiotape”; que obtienen buenos resultados.

En nuestro centro de fisioterapia Virginia Moreno, aplicamos todas estas técnicas a nuestros pacientes con el objetivo principal de reducir o suprimir su sintomatología, y de esta manera, mejorar su calidad de vida.

Rotura de fibras musculares

Hemos oído hablar muchas veces  de la rotura de fibras, principalmente por medio de la prensa deportiva debido a que algún deportista la ha sufrido. Pero esta lesión no se limita únicamente a deportistas, cualquiera puede sufrirla. Por ello, a continuación, expondremos las claves de esta lesión y  cómo podemos tratar de prevenirla.

La rotura de fibras es una lesión que se produce en el músculo, éste es un tejido contráctil gracias al cual se realizan los movimientos de las distintas partes del cuerpo.

En esta lesión las fibras musculares se rompen en mayor o menor grado dando lugar a un dolor muy intenso que nos obliga a parar, debido a que al ser una lesión del músculo la mínima contracción de éste activaría las fibras rotas. Muchas de las veces que se rompen fibras musculares, el dolor que se percibe es tan intenso que se llega a referir a él como una “pedrada”, denominándose así “síndrome de la pedrada”.  Sobre todo si la rotura ha tenido lugar en músculos situados en la parte posterior de la pierna.

Dependiendo del alcance de la lesión podremos hablar de microrroturas o desgarros musculares. Se clasifican en un grupo u otro dependiendo del número de fibras rotas, de modo que:

Una microrrotura apenas tiene unos milímetros de tejido afectado.

Los desgarros por otra parte pueden ser parciales o totales. En los parciales la lesión del músculo alcanza los centímetros de rotura, mientras que en desgarro total el músculo se rompe en su totalidad, no quedando ninguna fibra muscular que conecte ambas mitades.

Como muchas lesiones siempre hay algunas claves para intentar prevenir la rotura de fibras:

Tanto si eres una persona deportista como si eres más sedentario, un aspecto clave es mantener el cuerpo hidratado. Si no aportamos la suficiente hidratación a nuestro cuerpo los músculos tendrán una menor capacidad contráctil, y por lo tanto ante cualquier esfuerzo pueden ser más vulnerables de romperse.

Si se realiza alguna actividad deportiva, es imprescindible realizar un buen calentamiento previo a ella, pues así conseguimos preparar a los músculos para la actividad, que puedan reaccionar de forma rápida y correcta.

Además de realizar un buen calentamiento son imprescindibles los tiempos de reposo. Si no descansamos correctamente entre entrenamientos tendremos los músculos fatigados, de modo que serán incapaces de adaptarse de forma eficaz a la actividad a la que le sometemos. Es muy importante dejar que el músculo se recupere.

Si hemos sufrido una lesión previa es crucial, necesitamos tratamiento de fisioterapia, respetar los tiempos de recuperación, si no actuamos así tendremos un tejido débil, frágil y propenso a volver a lesionarse.

El tratamiento de fisioterapia va a ir dirigido a relajar las fibras colindantes a la rotura, hielo, radiofrecuencia y Kinesiotaping, entre otras opciones. Si te sientes identificado, o aún tienes molestias no dudes en pedirnos información

 

 

 

La propiocepción en el tobillo y rodilla

Ya hablamos anteriormente en nuestro blog sobre lo que es la propiocepción. Recordándolo un poco la propiocepción hace consciente al cerebro del estado y posición relativa de las distintas partes de nuestro cuerpo.

Debido a las distintas prácticas deportivas, a un terreno irregular, una mala pisada e inestabilidad, entre otras, hacen que el tobillo y rodilla sean unas de las articulaciones que más se lesionan en nuestro día a día. Es por esto que es imprescindible trabajar su propiocepción.

Debido a que rodilla y tobillo son articulaciones adyacentes los ejercicios de propiocepción se utilizan los mismos para ambas articulaciones, pues al trabajar sobre el tobillo derecho también necesitamos que la rodilla de ese miembro esté activada y trabajando. De la misma forma ocurre que el tobillo se activa si trabajamos con objetivo de recuperar la funcionalidad en la rodilla.

  • Tumbados boca arriba realizamos círculos con el tobillo, hacia un lado y al otro. Buscaremos que el círculo sea lo más gran de posible y siendo conscientes de cómo lo realizamos, despacio hacia abajo, a un lado, arriba, al otro lado y repetimos. (T1).
  • Tumbados boca arriba vamos a encoger los dedos y relajarlos. Realizaremos varias repeticiones. (T2)
  • Nos pondremos de pies para dejar todo el peso del cuerpo en el tobillo que queremos trabajar. Para ello únicamente apoyaremos ese pie, colocándonos a la pata coja. (T3)
  • Nos colocaremos igual que en el ejercicio anterior, pero esta vez realizaremos figuras o letras con el pie que queda en el aire. Con ello conseguiremos desequilibrarnos y obligaremos al tobillo apoyado a adaptarse a los movimientos.
  • Con el pie afectado apoyado sobre el suelo y el otro en el aire realizaremos media sentadilla. (T4)
  • Apoyaremos la parte delantera del pie sobre un escalón, dejando la pierna relajada de modo que el talón cae e incluso llega a tocar el suelo. A continuación nos pondremos de puntillas. Si se nos hace muy complicado realizarlo apoyando solo un pie, podemos hacerlo apoyando ambos en el escalón. (T5)
  • Nos colocaremos de pie, con las piernas abiertas a la altura de las caderas. Saltaremos con los dos pies a la vez de forma lateral, e intentaremos caer con ambos a la vez. (T6)
  • De pie apoyándonos sobre uno de nuestros pies, saltaremos hacia delante o hacia el lado del pie sin apoyar. Al volver a entrar en contacto con el suelo lo haremos con el pie que antes estaba en el aire. (T7)
  • Nos colocamos de pie, con los pies separados, que queden a la altura de las caderas. Pasaremos el peso del cuerpo a una de las piernas mientras la otra se levanta y pasa por detrás. Si nos apoyamos sobre la derecha, levantaremos la izquierda la pasaremos por detrás de la derecha intentando llegar todo lo que podamos a la derecha sin perder el equilibrio. (T8)

A todos los ejercicios que os hemos comentado anteriormente podemos incrementarlos su dificultad por medio de añadir un cojín debajo del pie o cerrando los ojos, para aumentar el desequilibrio creado. Si realizamos esto debemos tener mucho cuidado para evitar caernos o hacernos daño. Si queréis más información no dudéis en consultarnos.

¿Qué es la Diatermia?

La diatermia es una técnica no invasiva de tratamientos que consiste en la transferencia de corriente de alta frecuencia al interior del territorio corporal, provocando el desplazamiento de cargas en los tejidos y la fricción de estos genera un calentamiento interno del tejido, pudiendo llegar a actuar sobre la circulación, musculatura, ligamentos, articulaciones etc. La diatermia utiliza la conversión como método de transferencia del calor. Es uno de los tratamientos que se utilizan desde la fisioterapia.

Existen dos modalidades de diatermia: capacitiva o resistiva:

– La diatermia capacitiva se utiliza para calentar los tejidos más superficiales. En la actualidad este tipo de diatermia se ha popularizado como tecarterapia o hipertermia por contacto.
– Por otro lado, está la diatermia resistiva  trata los tejidos más profundos desde el interior.

Además, tiene muchas posibilidades de aplicación que dependerá de los parámetros que utilicemos cuando la apliquemos. Las ondas producidas tienen diversos efectos fisiológicos:

– Elevación de la temperatura en la profundidad de los tejidos.
– Analgesia tanto por elevación del umbral del dolor debido a la mayor presencia de endorfinas como al bloqueo de la sensación por el aumento de la temperatura.
– Vasodilatación y por tanto aumento del flujo sanguíneo sobre el territorio tratado.
– Efecto relajante.
– Efecto antiinflamatorio tanto por el aumento del drenaje como por el efecto trófico.

Todos estos efectos hacen que la diatermia actúe sobre nuestro organismo siendo efectiva sobre multitud de patologías dentro del campo traumatológico, deportivo, reumático etc…Las indicaciones de la diatermia son:

– Síndromes dolorosos neurológicos: neuralgia y neuritis. Ciáticas.
– Patología de la columna vertebral: dolores cervicales, dorsales y lumbares.
– Alteraciones musculares: contracturas, puntos gatillos, roturas fibrilares…
– Debido al efecto sobre la circulación, se puede utilizar para realizar drenajes linfáticos y venosos.
– Alteraciones articulares: artrosis, artritis. En algunas patologías reumáticas.

Fisioterapia Respiratoria

La fisioterapia respiratoria es una de las especialidades que puede abarcar el fisioterapeuta, y que se encarga de la prevención y tratamiento de las disfunciones o alteraciones respiratorias con el objetivo de mantener y/o mejorar la función respiratoria.

Esta especialidad puede aplicarse a todas las edades, bebés, niños, adultos y ancianos, que tengan problemas respiratorios, ya sean primarios, o secundarios, es decir, causados por otra patología.

En muchas ocasiones, la fisioterapia respiratoria puede reducir la cantidad de medicación, aunque no significa que la sustituya. Dentro de la fisioterapia respiratoria encontramos 2 vertientes: la terapia física consistente en estimulación del sistema respiratorio mediante movilizaciones y drenaje de secreciones y ejercicios respiratorios y otra vertiente correspondiente al entrenamiento muscular de los músculos respiratorios. La última fase del tratamiento consistirá en la readaptación a la funcionalidad, es decir, la adaptación a todas las actividades de la vida diaria y al ejercicio físico.

A continuación se enumerarán algunas de las patologías que pueden verse beneficiadas de la fisioterapia respiratoria: fibrosis quística, parálisis cerebral, cualquier trastorno obstructivo crónico también conocido como EPOC (enfisema y bronquitis crónica), neumonías, atelectasias,…

También es importante recalcar la necesidad de un tratamiento mediante fisioterapia respiratoria como complementario al tratamiento de fisioterapia convencional en caso de pacientes con una movilidad reducida ya sea por accidentes cerebrovasculares o postquirúrgicos, debido a la dificultad que presentan estos pacientes de expulsar las secreciones bronquiales ya sea por dolor, falta de fuerza o una tos dificultosa. Estas secreciones se acumulan en el árbol bronquial y pueden dar lugar a infecciones que pueden acarrear problemas de otra índole.

No dudéis en pedirnos información sobre los tratamientos de fisioterapia respiratoria en Virginia Moreno Fisioterapia.

Fisioterapia y Artritis Reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune cuya causa es desconocida que afecta a las articulaciones y a los tejidos de alrededor. Es una enfermedad que cursa con brotes caracterizados por inflamación, dolor y rigidez articular, sobre todo por la mañana, y brotes de remisión de los síntomas con o sin secuelas. En casos muy avanzados, la deformidad articular es evidente así como la disminución del movimiento, pudiendo necesitar adaptaciones para poder llevar a cabo actividades de la vida diaria. Suele ser poliarticular y simétrica, es decir, afecta a más de una articulación y a la articulación del lado contrario.

Afecta en mayor medida a mujeres que a hombres y normalmente suele aparecer a partir de la mediana edad, lo cual no exime a los adolescentes o incluso niños de padecerla.

Los objetivos de tratamiento de la artritis reumatoide son: disminuir y eliminar el dolor, mantener la movilidad articular, disminuir la inflamación y aumentar la calidad de vida de las personas que lo padezcan. Para ello, hay distintos tratamientos farmacológicos como antiinflamatorios, antireumáticos, corticosteroides, entre otros.

La fisioterapia es fundamental en estos trastornos ya que se pueden utilizar medidas para disminuir el dolor y la inflamación como frío o calor, ultrasonidos, masoterapia,… y otras técnicas para mantener la movilidad y la fuerza muscular, como puede ser pilates individualizado o en grupos reducimos, como ofrecemos. Asimismo, es fundamental educar al paciente en cuanto la necesidad de un descanso adecuado y acerca de posturas y movimientos viciosos que no hacen más que dañar incluso más la articulación y favorecer la deformidad de la misma.

En casos muy avanzados, en los que el daño es muy grande, será necesaria la cirugía que puede ir desde la extirpación de pequeñas zonas dañadas de la articulación a, en casos extremos, una artroplastia total o extirpación total de la articulación.

Si tienes Artritis Reumatoide, no dudes en pedirnos información, estaremos encantadas de poder ayudarle.