Un enemigo del suelo pélvico: el estreñimiento

¿Va al baño con poca frecuencia?, ¿presenta evacuaciones duras?, ¿se acompaña de esfuerzo excesivo?, ¿tiene sensación de evacuación incompleta? Si la respuesta  a estas preguntas es sí, probablemente padezca de estreñimiento.

El estreñimiento es un síntoma gastrointestinal común que se presenta entre 2 y 20% de la población en general. Suele presentarse con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, en niños que en adultos, en pacientes de edad avanzada que en jóvenes y en personas no anglosajonas.

Los niños y bebes no se escapan a este tipo de síntoma, para ellos es recomendable acudir a expertos en tratamientos fisioterapéuticos para niños

En la mayoría de los casos con adultos, suele tratarse de un estreñimiento funcional ya que suele ser leve e intermitente, sin una causa orgánica identificable que se resuelve fácilmente con modificaciones higiénico-dietéticas (p.ej. ingesta de fibra y ejercicio).

En otras ocasiones, puede aparecer estreñimiento secundario a la toma de ciertos fármacos, remitiendo en cuánto se retira el fármaco en cuestión, o secundario a enfermedades sistémicas de naturaleza endocrinometabólica, neurógena o neuromuscular. Es importante discernir la presencia de estas afecciones, dado que su identificación y tratamiento ayudarán a corregir el trastorno. Sin embargo, algunos pacientes tienen síntomas más crónicos que resultan más difíciles de tratar.

De entre todos los síntomas, la frecuencia de las evacuaciones es el más objetivo para establecer cuál es la frecuencia normal. Se considera una función defecatoria saludable tener, al menos, tres evacuaciones por semana, indoloras y sin esfuerzo excesivo. Para el diagnóstico del estreñimiento funcional se toma como referencia los criterios de Roma III, que deben cumplirse en los últimos 3 meses con inicio de los síntomas al menos 6 meses antes del diagnóstico, y son:

1- Reunir dos o más de los siguientes síntomas:

  • Esfuerzo defecatorio en más del 25% de las deposiciones.
  • Heces duras o caprinas en más del 25% de las deposiciones.
  • Sensación de evacuación incompleta en más del 25% de las deposiciones.
  • Sensación de obstrucción anorrectal en más del 25% de las deposiciones.
  • Necesidad de maniobras manuales para facilitar la defecación en más del 25% de las deposiciones.
  • Menos de tres deposiciones por semana.

2- Heces líquidas infrecuentes si no hay uso de laxantes.

3- No debe reunir criterios para síndrome de intestino irritable.

La historia clínica y el examen físico son esenciales para una correcta orientación hacia el tratamiento. Dentro del examen físico nos encontramos con la palpación de la región abdominal, la valoración de la región perineal y del recto y la inspección anorrectal para valorar la presencia de escoriaciones, fisuras o hemorroides.

En ocasiones es conveniente realizar el tacto rectal para explorar la respuesta del esfínter anal externo al esfuerzo simulado de la defecación. Una analítica de sangre puede ayudarnos para evaluar la condición general del paciente y detectar signos de alarma. Además, existen diversas pruebas complementarias para descartar lesiones estructurales como pueden ser la radiografía o la colonoscopia o para evaluar la función motora del colon como puede ser la manometría anorrectal o electromiografía del suelo pélvico.

suelo pélvico y estreñimiento

Tratamiento del estreñimiento

El tratamiento para el estreñimiento funcional se compone en adquirir medidas higienicodietéticas y educativas. Los pacientes deberían ser instruidos sobre la importancia de un ejercicio regular, la necesidad de incrementar el contenido de fibra en la dieta, la ingesta de líquidos abundantes (1,5-2 litros/24 h) y el beneficio que comporta el adoptar un horario regular para la defecación (especialmente después del desayuno) y también el perjuicio que conlleva reprimir con frecuencia el uso racional de laxantes. En casos más complicados, los pacientes pueden beneficiarse de técnicas de biorretroalimentación y, la cirugía será la última opción.

Posibles complicaciones del estreñimiento

  • Impactación fecal: acumulación de heces en la ampolla rectal de manera progresiva, que endurece el bolo fecal dificultando su eliminación.
  • Úlcera estercorácea: suele ser una consecuencia de la situación anterior. La compresión ejercida por el bolo fecal produce una necrosis isquémica en la cara posterior del recto principalmente.
  • Megacolon funcional adquirido: se produce una dilatación del colon en exceso. Suele darse en niños trastornados o portadores de psicopatías.
  • Vólvulo de sigma: se produce una torsión del sigma que requiere una desvolvulación endoscópica o quirúrgica para evitar la necrosis gangrenosa del asa comprometida.

¿De qué manera afecta el estreñimiento al suelo pélvico?

Cómo ya comenté en otro post, el suelo pélvico, junto con la zona abdominal y el diafragma forma un espacio donde, en condiciones normales, mantienen una presión adecuada a los cambios posturales y a los esfuerzos.

Los esfuerzos excesivos que se producen en las evacuaciones alteran ese balance de presiones, aumentando la presión intra-abdominal y, como consecuencia, repercutiendo sobre el suelo pélvico de manera negativa. Si su suelo pélvico se encuentra en un estado óptimo, no notará esos cambios de presión. Sin embargo, si tiene alguna patología asociada, esos cambios de presión influirán sobre ella pudiendo agravar el cuadro.

Con patología en el suelo pélvico o sin ella, es preciso tratar el cuadro de estreñimiento para no agravarla o evitar su aparición. Además, conseguir retomar un tránsito intestinal regular evitará esos síntomas de hinchazón, incomodidad y dolor tan característicos de las personas que lo padecen, previniendo la aparición de otros cuadros más graves.

En Virginia Moreno clínica de Fisioterapia en Segovia podemos ayudarle a controlar y mejorar el estreñimiento a través de técnicas de masoterapia específicas, hábitos saludables y consejos posturales. No dude en contactar con nosotros.

Lesión deportiva

Lesiones deportivas, tipos, prevención y en caso de ocurrir, rehabilitación con fisioterapia

La lesión deportiva se refiere a aquellos daños que pueden ocurrir en relación a las actividades deportivas.

Cuando una carga determinada excede los niveles habituales, el organismo responde con una adaptación tisular que se puede producir en todos los tipos de tejidos.

El riesgo de lesión por sobreuso aumenta cuando se incrementa la intensidad, duración o frecuencia.

La etiología de las lesiones deportivas puede ser por: factores intrínsecos (edad, sexo, lesiones anteriores, condición física…) y/o  factores extrínsecos (entrenamiento, calzado…).

Podemos clasificar las lesiones según: el mecanismo lesional (traumáticas o por sobreuso), el tiempo de incapacidad física (menores, moderadas, importantes), según el tejido afectado, que pueden ser:

 

Tipos de lesiones

  • Lesiones musculares:
    • Agujetas
    • Calambres
    • Contracturas
    • Sobrecarga
    • Rotura de fibras o desgarro muscular
    • Hematoma o contusión muscular
  • Lesiones tendinosas:
    • Rotura
    • Inflamaciones (tendinitis/ entesitis/tenosinovitis)
  • Lesiones óseas:
    • Fisura
    • Fractura
    • Periostitis
  • Lesiones ligamentosas:
    • Distensión o esguince
    • Rotura
  • Lesiones meniscales
  • Lesiones cartilaginosas
  • Lesiones articulares:
    • Capsulitis
    • Luxaciones

Las lesiones deportivas más frecuentes

Los tipos de lesiones deportivas más frecuentes son los esguinces (lesiones de los ligamentos), las distensiones (lesiones de los músculos) y las fracturas por tensión (lesiones de los huesos).

Prevención

  • Preparación física: importante buena capacidad cardio-respiratoria y muscular, ya que si fallan la práctica deportiva estará comprometida. Plantearse objetivos alcanzables.
  • Equilibrio mecánico: los elementos biomecánicos que intervienen en el gesto deportivo deben tener coordinación entre ellos y una adaptación adecuada entre fuerza, resistencia y capacidad elástica de los tejidos.
  • Estiramiento: la capacidad de los músculos para el estiramiento, va a marcar el rango de movilidad articular. Hay que hacer un trabajo de estiramientos específicos, especialmente en los músculos que tienden a acortarse.
  • Calentamiento: previo a la práctica deportiva, obtendremos: mayor aporte sanguíneo en el músculo, funcionamiento óptimo cardio-vascular, mejora del estado mental y concentración.
  • Trabajo de propiocepción: aporta gran cantidad de estímulos para que el organismo sea capaz de reaccionar ante diferentes situaciones de la práctica deportiva.
  • Descansos entre esfuerzos: para evitar fatiga que pueda comprometer a la resistencia de los tejidos.
  • Hidratación y alimentación: durante la práctica deportiva y durante el periodo de entrenamiento, ya que va a determinar el rendimiento.
  • Relajación post-deportiva: para evitar agotamiento de músculos y articulaciones, con acúmulo de sustancias de desecho, que pueden crear adherencias y alteraciones biomecánicas.
  • Equilibrio psico-emocional: ya que la actividad requiere coordinación. Es un factor determinante en muchas lesiones.
  • Usar el equipo de protección correcto: como protectores acolchados, protectores bucales, cascos…

Rehabilitación de lesiones deportivas

El objetivo inmediato será minimizar el dolor y el edema. Impedir mayor destrucción de tejido.

Los objetivos a corto plazo serán acelerar el proceso de curación, trabajar regiones no afectada y mantener la condición física general.

Por último, los objetivos a largo plazo será la reanudación completa de la actividad.

Podemos dividir el proceso en tres fases:

  • Fase aguda: duración aproximada de 48-72 horas. Una vez que se ha producido la lesión, debe ser diagnosticada, y posteriormente se elabora un plan de tratamiento, respetando los procesos biológicos de cicatrización tisular y así evitar riesgos de recaídas.
  • Recuperación funcional: duración de semanas. Esta fase finaliza cuando el deportista es capaz de desarrollar actividades de la vida diaria con relativa facilidad como andar, subir escaleras…etc.
  • Readaptación y reentrenamiento: Duración de semanas a meses. El objetivo es que el deportista pueda realizar de nuevo aquellas habilidades básicas deportivas que afecten a la zona de la lesión, por ejemplo correr, nadar, saltar, lanzar…etc, y posteriormente consiga realizar los elementos técnicos propios del deporte, en los que se ha visto alterada la función, como por ejemplo: lanzamientos, saltos, cambios de dirección, aceleraciones.

Estas fases y la duración de las mismas dependen del tipo de lesión y grado. Las fases pueden superponerse y el avance de una fase a otra vendrá determinado por el progreso, no por el tiempo transcurrido.

El tratamiento dependerá del tejido que haya sufrido lesión.

Principal tratamiento de las lesiones traumáticas: reposo, hielo, elevación, compresión, con inmovilización parcial y sin carga inicial, electroterapia, drenaje linfático y apoyo psicológico.

En las lesiones por sobrecarga lo más importante es eliminar los factores de riesgo.

Terapias de fisioterapia

Tenemos diferentes terapias para abordar una lesión deportiva:

  • Terapia Manual.
  • Propiocepción.
  • Reeducación postural Glogal.
  • Punción seca.
  • Drenaje linfático manual.
  • Liberación miofascial.
  • Movilización neuromeníngea
  • Vendajes: rígidos y/o con kinesiotaping.
  • Estiramientos.
  • Electroterapia: tens, ultrasonido.
  • Termoterapia: infrarrojo.
  • Cinesiterapia.
  • Radiofrecuencia.

También se pueden mandar diferentes ejercicios para casa para la mejora de la lesión.

En Virginia Moreno Fisioterapia en Segovia, ofrecemos sesiones personalizadas adaptadas a la altura de las necesidades de las personas con cercanía y gran experiencia profesional.

Tendinitis

La tendinitis es una patología muy frecuente, que suele aparecer tras esfuerzos excesivos, movimientos repetitivos y traumatismos directos. Consiste en la inflamación de los tendones, que son cuerdas resistentes de tejido que unen los músculos con los huesos y ayudan a los músculos a mover los huesos. Es más común con el avance de la edad, ya que los tendones se hacen menos flexibles.

Tendones como el aquíleo, rotuliano, fascia lata, supraespinoso y músculos extensores de la muñeca son los que están afectados con más frecuencia.

El término tendinitis poco a poco va cayendo en desuso, esto se debe al mal empleo del término. Como ya hemos dicho la tendinitis es la inflamación del tendón; el término tendinitis se estaba empleando mal porque en numerosos casos en los que se hablaba de tendinitis, realmente no había ningún signo de inflamación en dicho tendón. Es por esto que cada vez más se está cambiando ese término por el de tendinopatía, el cual es más general incluye la afectación del tendón por degeneración (tendinosis) y por inflamación (tendinitis).

Tanto si en nuestro informe médico nos califican nuestra lesión como tendinitis o tendinopatía, como hemos mencionado antes, las principales causas de su aparición son

  • Una lesión sobrevenida por la práctica deportiva.
  • Una sobrecarga.
  • La edad, con pérdida de elasticidad.
  • Enfermedades como la diabetes o la artritis reumatoide.
  • Degeneración del tendón.

 

Tipos de tendinitis

  • Tendinitis del hombro: frecuente en adultos a partir de los 40 años. Se produce por envejecimiento de los tejidos, y es un tipo de tendinitis degenerativa, con debilitación del tendón y posibilidad de lesionarse. El dolor se localiza en la zona anterior y se agrava al levantar el brazo sobre la cabeza, con el codo flexionado y sin movimiento del hombro.
  • Tendinitis del codo: Generalmente es causada por traumatismos locales y la actividad excesiva. La más frecuente es la tendinitis del codo o “codo de tenista” (epicondilitis), es una secuela de un traumatismo local, o de cualquier actividad repetitiva que utilice los músculos del antebrazo. Se caracteriza por dolor en el lateral del codo que se irradia al antebrazo, aumenta con la actividad de los músculos del brazo, como la flexión de la muñeca. Otros ejemplos son el “codo de golfista”, con signos y síntomas similares a la epicondilitis aunque afecta a otra parte del codo;  y “codo del escalador”, que cursa con dolor profundo en la cara anterior del codo.
  • Tendinitis de la mano y la muñeca: normalmente ocurre por sobrecarga de trabajo de las manos, forzando la postura de las mismas. Un ejemplo es la tendinitis del dedo pulgar; que cursa con dolor en la zona de la muñeca, que se irradia al antebrazo y al pulgar. Aumenta a medida que pasan los días, empeorando por la noche. Otro ejemplo es la  tendinitis de los flexores de los dedos de la mano, que puede afectar a uno o varios dedos, refiriendo dolor en la cara palmar de los dedos, que se puede extender hasta un poco por encima de la muñeca.
  • Tendinitis del talón: tendinitis del tendón de Aquiles, puede desarrollarse por sobrecarga en personas jóvenes y por artritis en personas adultas o ancianos. El dolor aparece al caminar y al ponerse de puntillas.

 

Para realizar el diagnóstico, se comprobará la existencia de dolor o sensibilidad cuando se fuerza el músculo al que está unido el tendón que se crea afectado, además el dolor remite después de un tiempo, para reaparecer en cualquier momento, independientemente de que se haya realizado un esfuerzo o no. La hinchazón en la piel y la sensación de calor también orientan el diagnóstico. Las pruebas de imagen sólo descartan otro tipo de lesiones.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento principalmente es aliviar el dolor y, al mismo tiempo, reducir la inflamación. Cuando la lesión es reciente, el hielo es una buena opción los tres primeros días, ya que  entumece la zona dolorida y hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que reduce la hinchazón. Después de este período, el calor aumenta el flujo de sangre a la lesión, lo que mejoraría el proceso de curación, además de servir como relajante muscular, lo que ayuda a aliviar el dolor.

Se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, aceclofenaco, diclofenaco, entre otros) por vía oral o tópica.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se aplican diversas técnicas para aliviar el dolor y disminuir la inflamación, como por ejemplo:

  • Terapia manual deportiva.
  • Radiofrecuencia.
  • Electroterapia.
  • Estiramientos musculares.
  • Aplicación de crioterapia o termoterapia.
  • Fortalecimiento muscular.
  • Técnica de Cyriax.
  • Ultrasonido.
  • Reeducación postural.
  • Ejercicios específicos.

En los casos en los que el dolor no remite, se recurre a infiltraciones de glucocorticoides en la vaina del tendón afectado o a la cirugía para limpiar el área afectada y disminuir la inflamación.

Prevención

Evitar los movimientos repetitivos y la sobrecarga, mantener los músculos fuertes y flexibles, ejercitar las extremidades superiores e inferiores, sin repetir excesivamente un mismo movimiento, alternando diversos tipos de movimientos, con pequeños intervalos de recuperación.

También es recomendable una buena hidratación, ya que siempre ayuda a mantener una mejor vascularización de la zona.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, trabajamos con profesionales especializados en fisioterapia deportiva. Fisioterapia y salud van de la mano, ¿te apuntas?

Fisioterapia para pacientes que han sufrido un ictus

Ictus, o accidente cerebrovascular (ACV)

Es el término que reúne a cualquier condición o enfermedad que va a limitar en mayor o menor medida el flujo de sangre en el cerebro, durante un determinado periodo de tiempo. Podría compararse con un infarto de corazón, pero en este caso ocurre en el cerebro.

Existen dos tipos de ictus o ACVs: hemorrágicos, donde el vaso sanguíneo en cuestión se rompe; o isquémicos (los más comunes), donde el vaso sanguíneo es obstruído por un coágulo de sangre, placas de ateroma, hipertensión arterial muy elevada, o por compresión externa del vaso.

La fata de riego sanguineo en el cerebro

El daño cerebral ocasionado por la falta de riego sanguíneo es el que provoca las secuelas, que pueden ser físicas, psicológicas, y sensitivas. Lo más común que se aborda desde la fisioterapia en el campo de la neurología, son las hemiparesias (debilidad y falta de control de la mitad del cuerpo contrario al lado del cerebro donde se ha producido el ACV), que pueden venir acompañadas de alteraciones psicológicas o de comportamiento, alteraciones visuales, del lenguaje, de la comunicación, etc.

En la mayoría de las ocasiones existe una falta de movilidad y de fuerza en un lado del cuerpo, lo que provoca una falta de movimiento y equilibrio general, provocando una falta de independencia en el paciente. Esto ocasiona, en muchas situaciones, una dificultad a la hora de realizar actividades con el brazo, tales como el aseo personal; y también una dificultad en la marcha y en muchas otras actividades relacionadas.

La rama de la fisioterapia neurológica se encarga principalmente de recuperar en la medida de lo posible la actividad muscular y la funcionalidad para adquirir el mayor grado de autonomía. Los objetivos se plantearán en base a la magnitud del ictus y de sus secuelas.

La recuperación del ictus con tratamientos fisioterapéuticos

En todo el proceso de recuperación del ictus es muy importante el tratamiento con fisioterapia, en el cual actuaremos sobre el estado muscular con diferentes terapias manuales; y lo que es más importante, reeducaremos la capacidad de movimiento basándonos en movimientos cotidianos de la vida diaria que el paciente demanda más, y en los que existe un mayor problema al realizar.

En nuestra clínica podrá beneficiarse especialmente de la terapia Bobath, que consiste en la realización de diversos ejercicios basados en actividades de la vida diaria, facilitados por un fisioterapeuta, para estimular la musculatura y las vías de acción neurológicas que se encargan de ese movimiento en concreto; así como para reducir el nivel de espasticidad muscular en muchos casos.

Además, recibirá indicaciones y planes de autoejercicios para que se puedan ir realizando diariamente con el fin de conseguir la máxima mejora posible.

En Fisioterapia Virginia Moreno, clínica de fisioterapia en Segovia, estamos a su entera disposición para comenzar y continuar la recuperación de las secuelas tras un ictus, con el objetivo de mejorar lo máximo posible su autonomía y funcionalidad.

Ejercicios de Kegel

Últimamente se escucha mucho hablar sobre los ejercicios de Kegel, pero ¿sabemos realmente en qué consisten y su utilidad?

Los ejercicios de Kegel fortalecen la musculatura del suelo pélvico. En 1940 fueron creados por el ginecólogo que les da nombre, Arnold Kegel, para prevenir y tratar la incontinencia urinaria en mujeres tras el parto. Actualmente sería un pensamiento erróneo creer que estos ejercicios son sólo y exclusivamente para mujeres que han dado a luz.  Mujeres, hombres y niños pueden beneficiarse de los mismos.

Fortalecer el suelo pélvico tiene múltiples beneficios:

  • En caso de que exista incontinencia urinaria o fecal, ayudan a tener un mayor control sobre la misma.
  • En el caso de estar embarazada, ayudan a soportar el peso que el bebé ejerce sobre el suelo pélvico.
  • En un post-parto, ayudan a recuperar una musculatura óptima para evitar posibles incontinencias o prolapsos.
  • Tras la menopausia, ayudan a prevenir esos pequeños escapes derivados de los cambios hormonales.
  • En el plano sexual, ayudan a luchar contra la eyaculación precoz en hombres y ayudan a tonificar la musculatura vaginal en mujeres.

No obstante, existen situaciones en las que están contraindicados. Si no aprende a realizarlos bien puede agravar el cuadro de su situación, así como una excesiva tensión del suelo pélvico puede causar dolor e incomodidad en las relaciones sexuales.

Posiblemente haya oído mencionar que para aprender a realizar los ejercicios de Kegel debe cortar el pis cuando está orinando. Tener la imagen en la cabeza de querer cortar el pis o evitar que se escape una flatulencia puede guiarnos en la contracción que debemos realizar, sin embargo, no debemos  hacer una contracción en el momento de orinar ya que podemos dejar algo de orina en la uretra que nos provoque una infección.

A la hora de contraer el suelo pélvico, caemos en el error de contraer musculatura de alrededor como pueden ser los glúteos, los aductores de cadera o el recto abdominal. Cuando realizamos una contracción del suelo pélvico no existe un movimiento visible del cuerpo. De manera que, podemos realizarlos en cualquier momento o situación sin levantar sospechas 😉

La musculatura del suelo pélvico actúa de forma conjunta con los músculos transverso del abdomen y oblicuo interno, musculatura que se sitúa en la parte anterior del abdomen y tiene la función de sujeción de las vísceras.

Como ya hemos dichos la activación de la musculatura del suelo pélvico no provoca un movimiento visible, pues es una musculatura interna.

¿Cómo realizar los ejercicios de Kegel adecuadamente?

Para su correcta activación los ejercicios suelen realizarse sentados, pero si estás empezando a realizarlos no hay ningún problema en que los ejecutes tumbado boca arriba. Nuestra pelvis debe estar colocada en una posición neutra, esto quiere decir que no debe estar ni en anteversión ni en retroversión, manteniendo una postura erguida, con la columna alineada. Es muy importante controlar la respiración, debemos respirar con normalidad, evitando contener la respiración mientras estamos realizando la contracción de la musculatura.

Los ejercicios se realizarán en cuatro fases:

  • Contracción y elevación de la musculatura
  • Mantenimiento de esa posición
  • Vuelta a la posición inicial
  • Relajación

En la fase de contracción, como ya comentamos, es muy importante no contener la respiración. Debemos tener el resto del cuerpo relajado, especialmente glúteos y aductores (muchas veces contraemos nos confundimos y podemos contraer estos músculos en vez del suelo pélvico). Además debemos mantener una correcta alineación del resto del cuerpo durante la realización del ejercicio.

Como podéis comprobar, son ejercicios de fácil realización, no son complejos y puedes realizarlos en cualquier lugar y momento del día. Ejercicios con amplios beneficios tanto para el hombre como para la mujer. Además no es necesario tener una disfunción para beneficiarse de estos ejercicios, como cualquier otro grupo muscular del cuerpo su tonificación supondrá un beneficio, y en el caso de los ejercicios de Kegel supondrá un beneficio en nuestra calidad de vida pues mejorará nuestro control sobre nuestros esfínteres y mejoraran nuestras relaciones sexuales.

Con la facilidad y beneficios de estos ejercicios, ¿por qué no animarse a dedicar unos minutos al día para fortalecer nuestro suelo pélvico? Contacta con nosotros para más información.

Los beneficios de los ejercicios hipopresivos

Introducción al método hipopresivo

Las técnicas hipopresivas fueron creadas por el Doctor en Ciencias de la Motricidad y especializado en rehabilitación Marcel Caufried. El objetivo que plantea es hacer una actividad física sin perjudicar el suelo pélvico. Por lo tanto, los ejercicios hipopresivos nacen como una alternativa a los métodos tradicionales para tonificar la musculatura de la faja lumbopélvica sin presionar las estructuras y órganos internos.

El método hipopresivo se caracteriza por englobar ejercicios posturales sistémicos que buscan la disminución de la presión intraabdominal

El concepto Hipopresivo

El concepto Hipopresivo, hace alusión a la escasez de presión o disminución de la presión intraabdominal, concretamente en las cavidades torácica, abdominal y pélvica. En relación con la variación de presión intraabdominal, se utiliza una terminología que hace mención, desde el mayor grado de presión, hiperpresivo, hasta el menor grado de presión, hipopresivo. El concepto hiperpresivo del espacio abdominal hace alusión al hecho por el cual la variación de presión es positiva tanto en la fase inspiratoria como espiratoria. Los ejercicios hipopresivos además de caracterizarse por la disminución de la presión intraabdominal, se determinan como ejercicios posturales y respiratorios asociados a un ritmo en particular.

Principios técnicos de los ejercicios hipopresivos

Existen una serie de posturas anatómicas que hacen que la realización del ejercicio hipopresivo sea más efectivo, como es abertura del arco costal (imagen de la izquierda) y la movilización del ombligo hacia dentro y endidura de las fosas claviculares (imagen de la derecha).

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Para hacer correctamente el hipopresivo hay que seguir unas pautas técnicas para su correcta realización:

  1. Autoelongación de la columna.
  2. Doble mentón.
  3. Descoaptación de la articulación glenohumeral (buena colocación de las escapulas y activación de los músculos serratos).
  4. Adelantamiento del eje de gravedad.
  5. Respiración costal.
  6. Apnea espiratoria.

Ejecución de la gimnasia abdominal

Durante la ejecución del ejercicio se activan distintos grupos musculares de forma voluntaria, los cuales influyen en el control tónico postural y fásico de los musculos respiratorios.

Los ejercicios se realizan con un ritmo lento y respiración pautada por el terapeuta o monitor. Dependiendo de la fase en la que se encuentre la persona a realizar los ejercicios hipopresivos, la posturas serán unas u otras, (ya que existen diferentes posturas para poder realizar los ejercicios) siempre adaptadas a sus necesidades. Las posturas se repiten un máximo de tres veces con una duración mínima de sesión entre veinte minutos y una hora según objetivo a alcanzar.

¿Cuáles son los beneficios de hacer ejercicios hipopresivos?

En la sociedad en la que vivimos hay flacidez y falta de tono abdominal y lumbar, entre otras partes del cuerpo, esta flacidez es la que está relacionada con problemas genito-urinarios de la mujer (generando prolapso, incontinencia, anorgasmia), con problemas de espalda (lumbalgias) y problemas estéticos.

  • Por lo que los ejericios hipopresivos presentan múltiples beneficios:
  • Define la musculatura de la cintura abdominal.
  • Mejora los problemas de incontinencia urinaria en la mujer y el hombre.
  • Mejora y potencia la vida sexual.
  • Recuperación y tonificación en el postparto.
  • Hace una correción postural significativa, mejorando la espalda.
  • Mejora el tono muscular en la menopausia.

Hay que saber que no todo el mundo puede hacer gimnasia abdominal hipopresiva, ya que puede ser contraproducente cuando:

  • Se tiene hipertensión arterial.
  • Hernia de hiato.
  • Problemas intestinales que generan inflamación en el abdomen.
  • Durante el embarazo.
  • Durante la cuarentena.

Estos ejercicios tienen que ser enseñados y supervisados por fisioterapeutas especializados, en Virginia Moreno Fisioterapia en Segovia, somos especialistas en Obstetricia y Uroginecología, enseñando estos ejercicios tanto a mujeres en el postparto, como a deportistas, mujeres en momento menopaúsico y hombres con incontinencia urinaria. Si una persona intenta aprenderlos por si solo es difícil que lo haga bien, aunque pueda ver vídeos por internet explicando dicha técnica, y por ello, puede ser perjudicial para su salud.

Os esperamos en nuestra clínica de fisioterapia en Segovia, en Virginia Moreno Fisioterapia para hacerte un seguimiento de ejercicios adecuado a tus necesidades y haciendo una valoración individualizada de tu abdomen y musculatura para sacar a la técnica su máxima eficacia.

CLASES DE PILATES PARA LLEVAR MEJOR EL POSTPARTO

Pilates es un método muy recomendable para después del parto el cual se podrá comenzar tan pronto como el médico de por terminados los chequeos postparto. Normalmente estos finalizan tras el puerperio aproximadamente a las 6 semanas posparto, una vez el tracto reproductivo fisiológicamente vuelve a su estado originario de no embarazo.

El método Pilates para después del parto

En esta línea, también Adamany (2006) aconseja especialmente el método Pilates para después del parto, y asegura que gracias al mismo la mujer conseguirá los siguientes beneficios:

  • Mejor recuperación tras el esfuerzo del parto, aliviando aquellos dolores que a consecuencia pudieran aparecer.
  • Ayudar a recuperar la figura.
  • Aumentar el tono muscular y mejorar el estado de forma.
  • Incrementar la energía, la fuerza y resistencia.
  • Mejorar el control postural.
  • Evitar o disminuir el riesgo de lesiones a causa de la fatiga acumulada.
  • También ayudará a disminuir el cansancio, dolor de espalda, estreñimiento, ansiedad y depresión, retención de líquidos, etc.

 

El método Pilates, fundamental para la zona abdominal

En Pilates la zona abdominal es fundamental debido a la importancia del centro de energía como núcleo impulsor de todo movimiento (Winsor y Laska, 2002), por tanto será muy necesario vigilar la diástasis del recto abdominal, ya que si los músculos del recto aún permanecen separados y al hacer los ejercicios, aun siendo adaptados, se puede producir un abultamiento en la zona abdominal, habrá que detenerse o modificar nuevamente el movimiento, ya que puede hacerse una rotura mayor de los rectos abdominales. En nuestras clases de pilates de recuperación postparto en Segovia, como son grupos reducidos de máximo cuatro personas con fisioterapeutas especializados, evitamos que nuestras pacientes ejecuten mal los ejercicios, ya que son personalizadas y casi individualizadas.

 

Suelo pélvico

El trabajo de suelo pélvico es un aspecto clave en el diseño del programa Pilates, ya que después de un parto vaginal habrá que trabajar en primer lugar el suelo pélvico, con ejercicios tipo Kegel, ya que estos músculos soportan los órganos internos, controlan las vías urinarias y están sometidos a aumentos de presiones. La fuerza del periné disminuye con las semanas de embarazo y tras el parto la musculatura del suelo de la pelvis se relaja pudiendo provocar disfunciones urogenitales, incluso incontinencia fecal, esto se puede evitar en gran medida trabajando de forma específica esta zona, aumentando la fuerza muscular y disminuyendo la incidencia urinaria (Casanovas, 1999). También en las mujeres con parto por cesárea, por los esfuerzos del parto o por el sólo hecho de haber llevado al bebé durante el tiempo de gestación, debe hacerse hincapié en el trabajo de estos músculos.

 

Pilates con bebé

En una buena recuperación postparto, también es bueno realizar clases de pilates con el bebé (tenemos grupos específicos para ello en Segovia), en ocasiones no se tiene donde dejar el bebé y hacer ejercicios con él ayuda también a adaptarse a la nueva etapa que requiere de una cierta flexibilidad a la hora de hacer ejercicio, ya que se tiene en cuenta la fatiga de la maternidad.

Beneficios del Pilates con el bebé

  • Se estimula su crecimiento emocional, intelectual y motor.
  • Al interactuar con el bebé ayudamos que nos preste mayor atención y se esfuerce por escucharnos.
  • En la mayoría de los ejercicios el bebé se encuentra cerca de ti y de tu mirada y eso hace mejorar el desarrollo de las habilidades del niño.
  • El contacto físico con el bebé ayuda al desarrollo de la memoria.
  • Al realizar movimientos y balanceos se estimula el sistema vestibular, responsable del equilibrio y del movimiento.

En resumen, se puede hacer Pilates de recuperación postparto con o sin bebé de acuerdo a lo que la madre necesite en ese momento. El hacer algo de ejercicio en esta nueva etapa es fundamental para despejarse de todo el entorno nuevo que ahora rodea a la familia.

En Virginia Moreno clínica de Fisioterapia en Segovia contamos con grupos reducidos en los que puedes venir a tu recuperación postparto con o sin bebé y beneficiarte de las ventajas del Pilates.

10 Beneficios del Pilates durante el embarazo

Con anterioridad hemos hablado en nuestro blog de los beneficios del Pilates y el partido que podemos sacarle si padecemos alguna dolencia, como por ejemplo en las cervicales y lumbares.

Hoy os vamos a hablar de los beneficios del Pilates durante el embarazo. Esta práctica ayudará a las futuras mamás durante el embarazo el parto y el postparto.

Durante el embarazo, el Pilates nos va a permitir mantener una buena forma física y tener mayor libertad de movimientos durante los 9 meses de gestación y a medida que vaya creciendo el bebé.

Cuando llegue la hora del parto, la práctica de Pilates será de gran ayuda porque nos permitirá controlar nuestro cuerpo y suelo pélvico para disponer de más recursos a la hora de afrontar ese momento. Posteriormente, también nos será de gran utilidad para recuperarnos mejor en el postparto.

10 beneficios del Pilates para embarazadas

Fortalece la musculatura abdominal y lumbar

El Pilates nos permitirá mantener una postura correcta y a cargar mejor el peso extra que vayamos adquiriendo a lo largo del embarazo. Durante los meses de gestación, los ligamentos se vuelven más elásticos, de modo que necesitamos una musculatura fuerte que nos ayude a suplir temporalmente la sujeción de esos ligamentos. 

Disminuye y previene el dolor de espalda

Gracias al fortalecimiento de nuestra musculatura obtendremos mayor estabilidad en la pelvis y la espalda, de modo que los dolores que acarrea el aumento de peso y los cambios en la curvatura de nuestra espalda se verán reducidos.

Fortalece el suelo pélvico

Con un suelo pélvico fuerte tendremos una mejor base de sujeción para nuestras vísceras y posteriormente para nuestro bebé, ya que según aumenta de tamaño, su peso nos generará mayor presión. El fortalecimiento del suelo pélvico evitará posibles escapes de orina ante cualquier tipo de esfuerzo como toser o estornudar.

Ayuda a mantener el equilibrio

A medida que el embarazo avanza nuestro centro de gravedad se desplaza y el equilibrio puede verse afectado. Con el paso de los meses también se pierde movilidad y agilidad, pero con Pilates podemos fortalecer los músculos centrales que se encargan de nuestro equilibrio.

Alivia el sobreesfuerzo de la espalda y pelvis

Los ejercicios se realizan en posiciones que no solemos utilizar en nuestro día a día, como la posición de cuadrupedia (a cuatro patas). En ella se libera toda la presión que ejerce el bebé sobre nuestra pelvis y nos ayuda a fortalecer desde otro punto de vista la espalda.

Conocimiento de la nueva postura durante el embarazo

Según va avanzando el embarazo se producen cambios a nivel interno a causa del crecimiento del bebé, lo que termina traduciéndose en cambios físicos visibles también desde fuera. Estos cambios se producen sobre todo a nivel abdominal y de la columna vertebral.

Los ejercicios de Pilates nos ayudan a conocer con detalle nuestro cuerpo y a llevar a cabo movimientos más suaves que nos servirán para relajarnos. También aprenderemos a estabilizar correctamente la columna y a protegerla a medida que el bebé vaya creciendo.

Reeduca nuestra postura

Igual que en nuestro día a día adoptamos posturas que no son correctas ni beneficiosas para nuestro cuerpo, durante el embarazo sucede lo mismo y esto deriva después en todo tipo de dolores. Es importante tomar conciencia de nuestra nueva forma física para poder controlar mejor nuestros movimientos y mejorar el equilibrio, esto nos ayudará a prevenir más dolores de los necesarios.

Ejercicios para el parto

Hay ciertos ejercicios y posiciones que además de reducir nuestros dolores y molestias durante el embarazo, trabajan la apertura de la pelvis para que al bebé le resulte más sencillo encajarse y adoptar la postura más idónea para el parto.

Ejercicios postparto

Si se ha trabajado la musculatura del suelo pélvico y el abdomen tendremos un buen tono muscular de cara al parto, de modo que esa musculatura, una vez que ha nacido el bebé, se recuperará antes que si no se hubiera ejercitado.

Aporta relajación

La respiración pausada, la concentración y los ejercicios de movimientos lentos, nos ayuda a relajarnos durante el embarazo y a esperar el parto con confianza y tranquilidad.

Como habéis podido comprobar son numerosos los beneficios del Pilates durante el embarazo, el parto y el postparto. En Virginia Moreno clínica de Fisioterapia en Segovia contamos con fisioterapeutas cualificados para impartir clases de Pilates terapéutico orientadas a las futuras mamás. Si estás embarazada y quieres beneficiarte de todas las ventajas del Pilates, no dudes en contactar con nosotros. Te guiaremos y asesoraremos según tus necesidades.

¿QUÉ ES LA FASCIA PLANTAR?

La fascia plantar se define como un tejido fibroso y elástico, que cubre la mayor parte de la planta del pie, y que se origina en el hueso del calcáneo (hueso del talón), hasta insertarse en la base de los metatarsianos (dedos). Se encarga de estabilizar y dar sostén a todo el conjunto del pie; articulaciones y arco plantar.

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Fascitis plantar

Una de las patologías más frecuentes que se pueden encontrar en el pie es la fascitis plantar. Muchos profesionales defienden que esta patología representa el 15% de todas las lesiones del pie. Esta afectación se caracteriza por provocar dolor en la zona de la planta del pie, más comúnmente localizado en el área del hueso calcáneo. En ciertas ocasiones también puede ocasionar dolor en la zona interna del tobillo. La fascitis puede llegar a ser muy limitante en muchas de las actividades de la vida diaria.

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Causas de la fascitis plantar

Hay varias causas o factores de riesgo por las cuales se puede producir fascitis plantar. Las más importantes son las siguientes:

  • Aumento de carga física o deportiva, o cambio repentino en la misma.
  • Alteración del arco plantar, ya esté aumentado o disminuido (pie cavo o pie plano).
  • Tensión o retracción del tendón de Aquiles, que es la unión de los músculos gemelos y sóleo sobre el hueso calcáneo (hueso del talón).
  • Uso de calzado inadecuado.
  • Obesidad o aumento de peso repentino.
  • Otros factores agravantes de esta patología (o incluso a veces iniciadores) son ciertas enfermedades reumáticas tales como la artritis, diabetes, cambios hormonales durante el embarazo, etc.

Sintomatología de la fascitis plantar

El síntoma predominante que conlleva esta lesión es el DOLOR. Más comúnmente, la zona de la planta del pie que presenta más dolor es el talón, aunque el dolor se puede extender por toda la planta del pie hacia los dedos, o incluso ascender hacia la zona interna del tobillo y el tendón de Aquiles. Se describe como un dolor sordo y agudo, pudiendo percibir pinchazos (más frecuentemente en el talón), o sensación de ardor. Muchos pacientes en clínica lo describen como “si pisase cristales”.

El dolor aparece normalmente al levantarse por la mañana, al incorporarse a estar de pie cuándo se ha estado sentado, o al inicio de la actividad física o deporte en cuestión. En muchas ocasiones llega a incapacitar totalmente la actividad deportiva. El dolor puede llegar a producir cojera, y aumenta al cargar el peso sobre el pie (por ejemplo, al subir o bajar escaleras).

Otros síntomas que puede llegar a provocar la fascitis plantar son una ligera hinchazón y enrojecimiento de la zona, pudiendo estar acompañado de un aumento de sensibilidad y tensión del pie.

Tratamiento de la fascitis plantar

El tratamiento de la fascitis plantar va dirigido fundamentalmente a la reducción del dolor, proporcionando elasticidad al tejido de la fascia y reduciendo la inflamación producida.

A parte del tratamiento fisioterapéutico propiamente dicho, si usted o su fisioterapeuta sospechan de alguna alteración en la pisada, la ayuda de un podólogo puede ser de gran ayuda, con el objetivo de prevenir siguientes apariciones de esta patología.

Ahora bien, dentro del campo de la fisioterapia, se utilizan técnicas de masoterapia en la zona de la fascia y musculatura adyacente, técnicas de manipulación y movilización sobre las diferentes articulaciones del pie, y estiramientos manuales de la fascia plantar y de la musculatura que favorece la retracción de la fascia.

A su vez, la enseñanza por parte del fisioterapeuta y el aprendizaje por parte del paciente de autoejercicios es importante en el transcurso del tratamiento.

Para reducir la inflamación y acelerar el proceso de recuperación se aplican algunas formas de electroterapia, como los ultrasonidos, corrientes analgésicas (TENS) y diatermia.

Podrá beneficiarse de todas estas terapias en nuestra clínica de fisioterapia en Segovia, Virginia Moreno Fisioterapia, dónde valoraremos su patología y escogeremos las mejores opciones terapéuticas con el fin de resolver su lesión.

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