EJERCICIOS DE ESTABILIZACIÓN DEL HOMBRO

La articulación del hombro ó glenohumeral es una articulación compleja y está compuesta por diferentes estructuras óseas, entre las cuales se encuentran la clavícula, el esternón, las costillas, la escápula o paletilla y el húmero.

Todas estas estructuras óseas conforman  entre sí distintas articulaciones que darán lugar, en conjunto, al complejo articular del hombro.

  • Articulación acromioclavicular
  • Articulación esternoclavicular
  • Articulación escápulotorácica
  • Articulación glenohumeral

 

 

Con respecto a la musculatura, tenemos distintos músculos que conforman el complejo articular del hombro, entre los que cabe destacar el grupo del manguito de los rotadores, que constituye el grupo muscular más profundo.

  • Músculo supraespinoso
  • Músculo infraespinoso
  • Músculo redondo menor
  • Músculo subescapular

 

Todas estas articulaciones que hemos citado, permiten junto con la musculatura un amplio rango de movimiento al hombro.

Sin embargo, esta gran motricidad también produce fricciones y sobrecargas repetidas reproduciendo en muchos casos la sintomatología conocida como hombro doloroso.

El hombro doloroso es un motivo de consulta bastante habitual, siendo  la tercera causa más frecuente de consulta músculo-esquelética en Atención Primaria, por detrás de la patología lumbar y cervical.

El dolor de hombro es un síntoma que concierne a multitud de patologías, de las cuales la gran mayoría se deben a trastornos en los tejidos blandos periarticulares. Existen otros posibles motivos en el dolor de hombro, como lesiones, inestabilidad articular o artritis.

 

La inestabilidad del hombro es un movimiento excesivo de la cabeza humeral respecto a la glenoide. Es una anomalía común que se observa a menudo en el ámbito de la medicina y la fisioterapia. Un programa de rehabilitación apropiado juega un papel vital en el resultado exitoso después de un episodio de inestabilidad del hombro y en Segovia podemos ayudaros a resolver este problema. La articulación glenohumeral permite una gran cantidad de movimiento, lo que la hace inherentemente inestable siendo la articulación más frecuentemente dislocada en el cuerpo humano, siendo más frecuente encontrarnos luxaciones o subluxaciones anteriores de hombro.

Debido a la pobre congruencia ósea y la laxitud capsular de la articulación, depende en gran medida de los estabilizadores dinámicos y del sistema neuromuscular para proporcionar estabilidad funcional. Por lo tanto, la diferenciación entre el movimiento normal y la inestabilidad patológica suele ser difícil de determinar. Existe una amplia gama de inestabilidades en el hombro, desde subluxaciones sutiles (como se ve en atletas de cabeza) hasta grandes inestabilidades.

Los estabilizadores dinámicos de la articulación son los músculos del manguito rotador (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor, redondo mayor y subescapular), el deltoides, la cabeza larga del bíceps y la musculatura periescapular. Estos músculos son capaces de generar fuerzas compresivas o coaptadoras en la articulación, principalmente en rangos de movimiento donde la cápsula y ligamentos están laxos.

En los sujetos con inestabilidad de hombro, la fuerza muscular y el control neuromuscular se ve alterado. Tienen escápulas que descansan en rotación hacia abajo y tienen una rotación ascendente deficiente, lo que reduce el área de contacto entre la cabeza humeral y la glenoide. Los síntomas van desde informes leves de dolor hasta aprehensión, compresión, dolor del manguito rotador y síntomas neuropáticos.

El tratamiento inicial más comúnmente recomendado para la inestabilidad de hombro es un programa de rehabilitación. Este artículo trata de crear un programa de ejercicios para ayudar al hombro a obtener un correcto funcionamiento en sujetos con inestabilidad.

 

EJERCICIOS

Todos los ejercicios incluidos son específicos para la musculatura del hombro y están diseñados para mejorar la fuerza, la potencia y la resistencia. Deben realizarse con el pecho abierto y el hombro lejos de las orejas. Haremos 3 series de 12 repeticiones, 3 veces a la semana durante un mínimo de 4 semanas. La posición inicial del hombro debe ser relajada, lejos de la oreja y sin estar enrollados hacia delante.

  1. Diagonal: Extensión + Aducción

Con una goma elástica colocada superior al sujeto, tire de la resistencia hacia abajo y a través de su cuerpo hacia el lado opuesto de la pierna. Durante el movimiento de vuelta, debe terminar con su palma de la mano mirando al frente y su pulgar dirigido hacia arriba.

  1. Diagonal: Flexión + Abducción

Goma elástica sujeta en la parte inferior, comience con el brazo extendido en una posición de 45º y la palma hacia atrás. Después de girar la palma hacia adelante, proceda a flexionar el codo y levante el brazo hacia arriba y sobre el hombro afectado. Gire la palma hacia abajo y hacia atrás para llevar el brazo a la posición inicial.

  1. Rotación externa

Goma elástica sujeta en un lateral. Párese con el codo afectado fijo al costado, el codo a 90º y el brazo afectado a través de la parte frontal del cuerpo. Agarre la resistencia y realice una rotación externa de brazo, manteniendo el codo apoyado en el costado. Vuelva a la posición de inicio lentamente y controlado.

  1. Rotación interna

Goma elástica sujeta en un lateral. De pie con el codo fijo en el costado a 90º, agarre la resistencia y haga una rotación interna de hombro. Vuelva a la posición inicial lentamente y controlado.

  1. Rotación externa con 90º de abducción

Hombro abducido a 90º. Manteniendo el hombro abducido, gire el hombro hacia atrás manteniendo el codo a 90º. Regrese despacio a la posición inicial.

  1. Abducción

Con una pesa, el codo recto y el pulgar hacia arriba levante el brazo hasta el nivel de los hombros en un ángulo de 30º delante del cuerpo. No superes la altura de los hombros. Mantenga 2 segundos y baje lentamente.

  1. Abducción a 90º en decúbito prono

Acuéstese sobre la mesa, boca abajo, con el brazo involucrado colgando directamente hacia el suelo y la palma hacia abajo. Levante el brazo hacia un lado, paralelo al suelo. Mantenga 2 segundos y baje lentamente.

  1. Abducción a 100º en decúbito prono

Igual que el ejercicio número 7 pero llevando el brazo ligeramente por delante del hombro (autoestopista).

Se ha comprobado en la literatura científica actual los beneficios que aportan este tipo de ejercicios en la estabilidad y fortalecimiento del hombro, llegando a ser el tratamiento de primera elección para todas aquellas patologías de hombro que cursan con inestabilidad.

En Fisioterapia Virginia Moreno, en Segovia, podemos ayudarte a resolver patología de hombro si necesitas una pauta más personalizada.

FISIOTERAPIA EN LA PREVENCIÓN DE HERNIAS CERVICALES Y LUMBARES

Las hernias discales se definen como una lesión producida por la degeneración de los discos intervertebrales. A partir de los 25 años, estos discos, compuestos por un anillo fibroso y un núcleo pulposo central, comienzan a envejecer. Cuando el anillo se rompe o se perfora por una sobrecarga, se genera un desplazamiento y el núcleo sale al exterior provocando una hernia discal. Por lo general, esto suele ocurrir en la región lumbar, aunque también puede suceder en las cervicales.

La manera de prevenir una hernia discal es cuidar la salud de la espalda. Se debe fortalecer la espalda con medidas específicas (ejercicio, postura…). De esta manera se reducen los riesgos de desarrollar una hernia discal. En Segovia, con la especialidad que tenemos en pilates, podemos ayudarte a paliar la sintomatología:

  1. Evitar esfuerzos excesivos: en tu vida diaria, en el trabajo, a la hora de hacer los deportes o en los juegos con tus hijos, debes tener cuidado de no hacer esfuerzos excesivos levantando objetos o haciendo algún tipo de fuerzas de forma inapropiada
  2. Controlar la obesidad: el sobrepeso añade esfuerzos en la parte baja de tu espalda y debilita los músculos. Es importante equilibrar el peso a través de la alimentación y el ejercicio. Si estás embarazada debes procurar no subir de peso excesivamente.
  3. Evitar el cigarrillo: los cigarrillos están compuestos por una gran cantidad de químicos que disminuyen la habilidad de tu cuerpo para absorber los nutrientes.  A falta de los nutrientes, los discos se vuelven frágiles y más propensos a las hernias.
  4. Mantener una dieta saludable: la dieta juega un papel muy importante en la absorción de nutrientes que fortalecen los discos y previenen las hernias. Debemos incluir alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales, como por ejemplo los cereales, frutas, verduras y alimentos antioxidantes que ayuden a regenerar bien los tejidos del organismo. . Además debemos empezar el buen hábito de beber agua.
  5. Mantener una buena postura: higiene de la columna: al sentarse la espalda debe estar apoyada por completo en el respaldo y las rodillas se deben mantener con una elevación mayor a la de las caderas. También se debe tener en consideración que al agacharse, se debe realizar con las rodillas flexionadas y la espalda recta.
  6. Evitar el sedentarismo: si su trabajo es permanecer gran parte del día sentado, se deben programar intervalos para caminar y levantarse con regularidad dentro de la jornada. Practique actividad física de intensidad leve a moderado con regularidad, es decir, 150 minutos semanales.
  7. Realizar ejercicio: busca una rutina de ejercicios y estiramientos que fortalezcan los músculos de tu abdomen y espalda. Estos ejercicios son ideales para mantener una postura adecuada y prevenir las hernias discales. Es importante que el ejercicio se realice correctamente para conseguir nuestro objetivo y no agravar la situación. Nosotros recomendamos realizarlo siempre supervisado por un profesional, fisioterapeuta, que pueda guiarte y adaptar cada ejercicio a tu problema y también a tu condición física.

El pilates, por sus innumerables beneficios, es una buena elección para empezar a realizar ejercicio.  No solo aumentamos fuerza y flexibilidad sino que también se trabaja la alineación del cuerpo y por lo tanto la mejora de la postura corporal.

También destaca el aumento de la agilidad, el equilibrio y la coordinación, la  mejora de la circulación sanguínea, el control de la respiración y la concentración  liberando así estrés y ansiedad y la reducción de los dolores de espalda al fortalecer y estabilizar el core (área que engloba toda la región abdominal y parte baja de la espalda)

Te proponemos esta serie de ejercicios básicos de pilates:

No olvides que en Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, somos fisioterapeutas titulados en pilates y estamos a tu disposición con grupos reducidos de máximo 4 personas donde podemos adaptarnos a cada uno de vosotros. También realizamos clases de pilates o ejercicio terapéutico individual para su patología en particular para que vaya aprendiendo poco a poco mejor los ejercicios y empiece a notar beneficios.

Hay que saber que la musculatura se tiene que ir fortaleciendo poco a poco, por ello los resultados en cuanto a fuerza muscular los iremos obteniendo a largo plazo, en cambio a corto plazo, cuando salgas de la sesión, te sentirás más aliviado, más erguido y con mejor movilidad.

Si aún te lo estás pensando, ven a nuestro centro y benefíciate de una clase de prueba sin compromiso. Horarios de mañana y de tarde de lunes a viernes. Clases individuales de lunes a sábado.

Fisioterapia y salud van de la mano, ¿Te apuntas?

En la imagen podéis ver un ejercicio que se hace en cuadripedia que alivia el dolor lumbar, cogemos aire en posición neutra y expulsamos el aire por la boca a la que elongamos la espalda hacia el techo y metemos ombligo dentro. Lo repetimos 4 o 5 veces una vez al día.

Regala Salud por San Valentín

¡Hola San Valentines!

Quizás no tendríamos que esperar a ciertas fechas para hacer regalos, por eso ofrecemos bonos regalos durante todo el año,  pero en muchas ocasiones, aprovechamos fechas señaladas para sorprender a nuestra pareja de una manera diferente como puede ser en esta ocasión, el 14 de Febrero.

Ofrecemos tres tipos de bono regalo, pero se pueden hacer modificaciones u otras propuestas.

El bono 1, contiene dos sesiones de fisioterapia, donde poder venir a realizarte un tratamiento de fisioterapia con tu pareja, los dos en una misma hora o simplemente, cuando lo necesitéis u os venga bien. Tiene una duración de cincuenta minutos, con fisioterapeutas especializados y se adapta la sesión a la necesidad del paciente. Una buena opción para relajar la espalda, cuello, piernas, brazos, etc.

El bono 2, consiste en venir a pilates durante un més los dos juntos (4 sesiones para dos personas) en la hora que os venga bien y aprovechar a estirar, relajar y potenciar los distintos tipos de musculatura del cuerpo en pareja. Duración de las clases de una hora. Es importante hacer actividades juntos y, en esta ocasión, nos adaptamos a vuestro horario. Tendrás un fisioterapeuta especializado en pilates para asesoraros y corregir diferentes ejercicios en vuestro beneficio.

El bono 3, enfocado a la mujer, para recuperar su figura después del parto. Una vez pasada la cuarentena podrá recibir estas clases individuales de hipopresivos con una fisioterapeuta especilizada en Obstetricia y Uroginecología. Fortalecen de nuevo el suelo pélvico y toda la zona lumbo-pélvica, ayudando a recuperar la figura. Si quieres saber más sobre esta técnica puedes consultar uno de los últimos post en hipopresivos.

Fisioterapia y salud van de la mano, ¿Te apuntas?

Apuesta por la salud y regala salud en San Valentín.

El bono regalo se presenta con una tarjeta decorativa en un sobre de color para poder entregar el regalo.

Si no puedes acercarte a nuestras instalaciones, no te preocupes, en Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, podemos enviarte el bono regalo digitalizado para tu mayor comodidad, para más información no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

921424901 / 653887623 Ctra. de Villacastín 12, 40006, Segovia.

Regale Salud por Navidad

Es muy importante cuidarnos y cuidar a los demás, por eso, os ofrecemos estos bonos regalo para que podáis regalar salud a vuestros seres queridos, amigos invisibles, compromisos…

Se entrega un bono decorado para la ocasión.

¡Sorprende este año regalando salud!

Salud en Navidad para sus Empleados

 

Es importante cuidar de la salud de sus empleados, por ello ofrecemos diferentes maneras de poderlos compensar estas navidades para que empiecen el 2018 llenos de energía y tengan un buen rendimiento laboral.

Si está interesado no dude en ponerse en contacto con nosotros para estudiar cuantos empleados tiene y hacerle una propuesta que no podrá rechazar.

Fisioterapia y salud van de la mano, ¿Te apuntas? Sí, en Virginia Moreno Fisioterapia.

TIPOS DE INCONTINENCIA URINARIA

Diversas son las causas que nos llevan a tener problemas de continencia urinaria: la edad, una cirugía, partos…  A pesar de que se trata de un problema clínico relevante, tanto por su prevalencia como por sus connotaciones psicosociales y económicas, su identificación, cuantificación y adecuado tratamiento han sido muy escasos.

La incontinencia no es una enfermedad que hace peligrar la vida del paciente, pero deteriora la calidad de vida de quien la padece, por reducirse el autoestima y disminuir la autonomía.

El término incontinencia se define como cualquier pérdida involuntaria de orina que supone un problema social o higiénico. Existen distintos tipos de incontinencia según los síntomas que se presenten:

  • Si la pérdida involuntaria de orina tiene lugar cuándo se hace un esfuerzo que aumente la presión abdominal (toser, reír, correr…), hablamos de incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE).
  • Si la pérdida involuntaria de orina se acompaña o precede a la sensación de hacer pis difícil de controlar y con miedo al escape, hablamos de incontinencia urinaria de urgencia (IUU).
  • Si la pérdida involuntaria se asociada al esfuerzo y a la urgencia, estamos entonces ante una incontinencia urinaria mixta.
  • Si la pérdida involuntaria se presenta en pacientes que no tienen deseo alguno de ir al baño, y necesita el uso de absorbentes, estamos ante una incontinencia urinaria por rebosamiento.

Estos cuatro tipos son los más frecuentes y conocidos, no obstante existen otros tipos de incontinencia urinaria como son la insuficiencia urinaria continua (con pérdidas involuntarias de orina de una manera continua), la enuresis nocturna (pérdida involuntaria de orina durante el sueño), la incontinencia funcional (se produce en pacientes que no tienen problema, pero debido a su falta de movilidad, problemas cognitivos, el uso de ciertos medicamentos o barreras arquitectónicas, no son capaces de llegar al baño),el  goteo postmiccional, la que se produce durante el coito…

Aunque he empezado hablando de la incontinencia urinaria, me gustaría añadir que no es el único tipo de incontinencia que podemos llegar a tener. La incontinencia fecal (pérdida involuntaria de heces) y la incontinencia de gases (pérdida involuntaria de gases) también se dan, generando igualmente problemas en la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

También cabe destacar, que la incontinencia urinaria afecta tanto a mujeres como a  (cirugía tras proctatctomía), cada uno por situaciones diferentes pero ambas tratables.

Si se sientes identificado y no sabe cómo solucionarlo, nosotros le ayudamos. Desde la fisioterapia, entre otras especialidades, podemos ayudar a solventar este tipo de situaciones.

Fisioterapia y salud van de la mano, ¿te apuntas?

 

Beatriz Martín Bravo, CL40-2409

Bibliografía: 1. 2. 3. C. walker

Ejercicios de estabilización para luxación de rótula

Anteriormente en el blog hablamos sobre la luxación de rótula. Esta lesión provoca gran inestabilidad en la articulación, de modo que además de un tratamiento fisioterapéutico para lograr que todos los tejidos lesionados se recuperen, también es imprescindible realizar ejercicios de potenciación y equilibrio para que nuestra rodilla recupere su estabilidad.

Al luxarse la rótula se ponen en tensión los ligamentos rotuliano y cuadricipital, provocando un desajuste muscular a nivel del cuádriceps principalmente. También pueden verse afectados los ligamentos laterales de la rodilla, la pata de ganso (llamado al conjunto de los músculos: semitendinoso, recto interno y sartorio), tensor de la fascia lata,  isquiotibiales y gemelos. Todas estas estructuras no están afectadas directamente en la luxación de rótula, pero sí aportan estabilidad todas, por lo tanto es muy importante realizar una buena valoración de las estructuras para saber sobre cuales debemos incidir con mayor hincapié a la hora de realizar los ejercicios.

En primer lugar nos centraremos en el cuádriceps, pues es el encargado de que la rótula esté correctamente posicionada o no. Dependiendo del tipo de luxación y de la posición de nuestra rótula nos centraremos más en la potenciación del vasto interno o externo. A continuación os dejamos unos ejercicios para trabajar de forma globalizada el cuádriceps.

  • Flexo-extensión de rodilla: nos colocaremos sentados en una silla con la espalda bien apoyada en el respaldo, sin que la espalda se nos arquee. Estiraremos a rodilla de forma controlada hasta su máximo, posteriormente bajaremos la pierna sin dejarla caer de golpe. También podemos realizar este ejercicio con una banda elástica o theraband, para realizar el mismo ejercicio con cierta resistencia, para ello ataremos la banda a la pata de la silla y en nuestro tobillo.

  • Sentadilla estática: para ello apoyaremos la espalda en la pared con las rodillas y caderas dobladas a 90º. Si tenemos una pelota podemos apoyarnos contra ella en vez de hacerlo directamente sobre la pared.

  • Una versión más avanzada el ejercicio anterior es realizar una sentadilla común. Es importante controlar bien la alineación de todo el cuerpo al realizarla y sobre todo vigilar que las rodillas no sobrepasen la punta de nuestros pies. También podemos añadir una banda elástica colocada alrededor de nuestras rodillas, con ello aumentaremos la dificultad del ejercicio y además trabajaremos más sobre.

  • Elevación pierna: nos colocaremos tumbados boca arriba, mantendremos la rodilla estirada para a continuación subirla y bajarla manteniendo esa extensión de rodilla.

El resto de ejercicios sobre todo nos aportarán una estabilidad generalizada en la articulación de la rodilla.

Para trabajar la musculatura aductora, la cual se encuentra en la parte interior del muslo y se encarga de acercar las piernas a la línea media del cuerpo, es decir, de juntar ambas piernas, realizaremos los siguientes ejercicios:

  • Apretar pelota con rodillas: nos pondremos tumbados boca arriba con las piernas dobladas y los pies apoyados en el suelo, la pelota estará situada entre las rodillas. A continuación apretaremos la pelota con ambas rodillas, intentando que las dos piernas hagan la misma fuerza.

  • Elevar pierna inferior: nos colocaremos tumbados de lado con la pierna de abajo estirada y la de arriba doblada y apoyando el pie en el suelo, desde aquí elevaremos la pierna inferior.

  • Elevar pierna superior: tumbados de lado y con la pierna de arriba estirada la llevaremos en dirección al techo, manteniendo la rodilla estirada. En este ejercicio además los aductores, también se trabaja el tensor de la fascia lata.
  •                                                                                              

Por último trabajaremos la musculatura isquiotibial

  • Puente: tumbados boca arriba, con las piernas dobladas y pies apoyados en el suelo levantaremos la pelvis, quedando ésta sin hacer contacto con el suelo. Podemos realizar este ejercicio un poco más focalizado en los gemelos si en vez de realizarlo con los pies totalmente apoyados en el suelo los ponemos en puntillas y solo contacta con el suelo la parte anterior del pie.

  • Flexo-extensión de rodilla: esta vez realizaremos el ejercicio tumbados boca abajo para incidir más sobre la musculatura isquiotibial. Para ello simplemente tendremos que doblar la rodilla intentando llegar con el talón del pie a tocar el glúteo. Para que el ejercicio sea un poco más intenso, podremos utilizar un theraband atado al tobillo.                                                              

LUXACIÓN DE RÓTULA

La luxación de rótula es una de las lesiones más comunes de esta articulación (y con mayor incidencia en aquellas personas que practican deporte). Ello se debe a que la articulación sufre en exceso, pues soporta nuestro peso y nos permite desplazarnos de forma efectiva.

 

La rótula es un hueso con forma triangular que descansa en la parte anterior de la rodilla.

Cuando doblamos o estiramos la rodilla la rótula se desliza entre los huesos que forman la articulación (principalmente por el fémur). De modo que su luxación consiste en su desplazamiento por fuera del rail que sigue en un estado normal. Lo más habitual es que dicho desplazamiento sea hacia la parte externa de la rodilla.

 

Por lo general la rótula tiene una mayor tendencia a luxarse como consecuencia de un fuerte impacto, a esto se le llama luxación directa. En este tipo de luxación se ven afectados  los tejidos que se encargan de dar estabilidad a la rótula.

 

Por otra parte se puede dar una luxación de forma indirecta. Esto puede suceder cuando se realiza un giro brusco de la rodilla mientras el pie se mantiene en contacto con el suelo, como puede ser cambiar de dirección cuando estamos corriendo. En algunas ocasiones también sucede al extender de forma excesiva la rodilla.

 

Como consecuencia de una luxación de rótula nos encontramos con una gran inestabilidad articular en la articulación, la cual debe ser tratada para evitar recidivas.

 

En una fase aguda, tras la recolocación de la articulación deberemos realizar un tratamiento conservador con el objetivo de bajar el enrojecimiento, dolor, hinchazón y la aumentar la funcionalidad a través de reposo, hielo y elevación del miembro afectado.

 

Pasada esta fase aguda se continuará con el tratamiento anterior para controlar la inflamación, además de incluir en nuestro tratamiento ejercicios de movilización y potenciación muscular isométrica y vendajes funcionales o neuromusculares. También se podrá utilizar una férula que limite la movilidad de la rodilla (este punto dependerá del grado que alcance la lesión).

 

Cuando el estado de la articulación esté más estabilizado se podrá proceder a realizar ejercicios más intensos de potenciación, estiramientos de la musculatura y propiocepción además de continuar con las movilizaciones para seguir ganar rango de movimiento, si es que todavía no hemos alcanzado el rango máximo. Para que, pasado más o menos un mes o mes y medio, el paciente sea capaz de soportar su cuerpo y de realizar actividades diarias sin problema.

Si quieres saber más de ello o te sientes identificado ponte en contacto con nosotros.

Ese gran desconocido: nuestro Suelo Pélvico

Afortunadamente, y poco a poco, el suelo pélvico empieza a ser más conocido entre la gente, a tomar mayor importancia y a hablar de ello sin tabúes. Pero si aún tienes dudas de qué es, para que sirve y que beneficios podemos obtener a través del tratamiento fisioterápico, ¡Éste es tu post!

El suelo pélvico se extiende desde el pubis hasta el sacro y cóccix (vulgarmente, la rabadilla). Está formado por un conjunto de músculos y ligamentos que le dan una forma cónica invertida. Tiene como función mantener los órganos pélvicos (vejiga y uretra; útero y vagina; y recto) en la posición anatómica, amortiguar las presión dentro de la cavidad abdominal,  participar en la micción y la defecación así como en las relaciones sexuales y, más específico en la mujer, participar en el parto.

Existen diferencias entre el suelo pélvico masculino y femenino. La más visual: los órganos reproductores. Ambos sexos disponen de la misma musculatura, pero con diferentes variaciones debido a la disposición de los órganos reproductores. De igual manera, la pelvis también sufre variaciones anatómicas. La pelvis femenina es más ancha, más extensa y menos profunda que la masculina, por la función que tiene de cara al parto.

El suelo pélvico, junto con la zona abdominal y el diafragma forman un espacio dónde, en condiciones normales, mantienen una presión adecuada a los cambios posturales y a los esfuerzos. Sin embargo, si ese balance de presiones se altera por cualquier razón, repercutirá de manera negativa sobre el suelo pélvico. De modo que, suelo pélvico, abdomen y diafragma van de la mano y deben de estar en un estado óptimo para un buen funcionamiento.

Entre las distintas alteraciones del suelo pélvico nos encontramos con las urológicas (aquellas relacionadas con el sistema urinario), ginecológicas (relacionadas con el sistema reproductor femenino), coloproctológicas (relacionadas con la patología en colon, recto y ano) y sexológicas (aquellas que están relacionadas con las relaciones sexuales, valga la redundancia). En el cuadro inferior se recogen algunos procesos patológicos susceptibles de tratamiento fisioterápica.

  • Urológicas:
    • Incontinencia urinaria
    • Cistitis intersticial
    • Prostatitis
    • Síndrome de micción no coordinada
    • Dificultad de vaciado de vejiga
    • Extrofia vesical
  • Ginecolócicas:
    • Prolapso
    • Episiotomía
    • Secuelas tras cirugía
    • Dismenorrea
  • Coloproctocológicas:
    • Incontinencia fecal o a gases
    • Estreñimiento
    • Anismo
  • Sexológicas:
    • Dispareunia
    • Vaginismo
    • Disfunción eréctil

Para un correcto tratamiento es necesaria una completa y correcta valoración, dónde se incluirá abdomen, zona lumbar, diafragma y suelo pélvico (dónde será preciso una exploración  intracavitaria ginecológica normal).

Afortunadamente, el suelo pélvico es una de las zonas más agradecidas de nuestro cuerpo. Difícilmente podremos empeorar el cuadro. Si bien, en la mayoría de tratamientos es necesaria la participación del paciente de una manera activa, en el suelo pélvico especialmente. La mejoría está en tus manos, con la ayuda de las nuestras.

Bibliografía: C. Walker. Fisioterapia en obstetricia y uroginecología. 2ª edición. 2013

¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial?

¿Sufre dolor en la parte externa de su rodilla? ¿Aumenta al correr, agacharse, o subir y bajar escaleras? ¿El dolor no permite continuar con su actividad deportiva, en mayor medida correr?

Es probable que si sufre de este conjunto de síntomas, esté padeciendo el denominado “Síndrome de la cintilla iliotibial”. El síndrome de la cintilla iliotibial, coloquialmente llamado “rodilla del corredor”, se caracteriza por una inflamación que se produce en la zona lateral o externa de la rodilla, causada por el roce ocasionado entre el cóndilo lateral del fémur y la cintilla iliotibial.

¿Qué es la cintilla iliotibial?

Es la prolongación en forma de estructura tendinosa de un músculo situado en la zona de la cadera. Este músculo es el tensor de la fascia lata (TFL). El TFL se origina en la cresta iliaca (zona pélvica lateral), en su porción más anterolateral. A nivel de la cadera, el músculo pasa a convertirse en un largo y grueso tendón que se inserta en el tubérculo de Gerdy, que se encuentra en la parte superior de la tibia, por su zona anterior y externa.

El TFL es un músculo auxiliar de la flexión, separación y rotación interna de la cadera. Además, puede intervenir en la extensión de la rodilla. A parte, la cintilla iliotibial, se encarga de estabilizar la rodilla durante la marcha.

El mecanismo que ocasiona esta lesión es la fricción continuada que se produce entre la cintilla y el cóndilo externo del fémur al flexionar y extender la rodilla, provocando una inflamación en esta estructura tendinosa. Esta lesión la sufren en mayor medida los ciclistas (debido al malo posicionamiento en la bicicleta, o por un exceso de varo de rodilla) y los corredores, especialmente los de fondo, debido a un mayor tiempo de apoyo del pie sobre el suelo, aumentando así la tensión de la cintilla. Otras causas en corredores son el uso de zapatillas desgastadas,  la dismetría entre ambos miembros inferiores, excesiva pronación en la pisada (aumenta la rotación interna de la tibia, suponiendo de esta forma más tensión en la cintilla), etc. También pueden sufrir esta lesión en aquellas actividades en las que la marcha no sea adecuada.

Los síntomas específicos son el dolor difuso en la parte externa de la rodilla. El dolor puede estar presente en reposo, o puede comenzar tras unos minutos de actividad deportiva empeorando con el transcurso del tiempo, dependiendo del alcance de la lesión.

A medida que avanza el estado de la lesión, el dolor puede volverse más localizado y puntual, justo sobre el cóndilo femoral externo. El dolor puede iniciarse también al subir o bajar escaleras.

El tratamiento de fisioterapia va dirigido a eliminar la inflamación de la cintilla, y a su vez el dolor, para ir habituando al paciente a su actividad física normal. Para ello, se utilizan técnicas como maniobras de masoterapia o punción seca en el músculo TFL y musculatura adyacente que pueda estar interviniendo de forma negativa en el proceso lesivo, maniobras de estiramiento manual de la cintilla iliotibial, aplicación de ultrasonidos en la zona de fricción, así como de diatermia, aplicación de vendaje neuromuscular, ejercicios excéntricos de la musculatura, ejercicios de propiocepción de pie, tobillo y rodilla, eliminación de factores de riesgo, etc.

En Virginia Moreno Fisioterapia podrá recibir todas estas técnicas de tratamiento para que la recuperación de su lesión sea la mejor posible.