Aprende a usar el suelo pélvico

Antes de empezar a saber cómo usar correctamente el suelo pélvico, ¿te has planteado alguna vez saber cuáles son los músculos que lo componen? ¿Todos tenemos suelo pélvico? ¿Para qué sirve? Poco a poco vamos a ir resolviendo estas dudas.

El suelo pélvico o periné es el conjunto de músculos y tejidos conjuntivos que tapiza la parte inferior de la pelvis. Cierran la cavidad abdominal en su parte inferior y su función principal es sostener los órganos pélvicos (vejiga, uretra, útero, vagina y recto) en la posición adecuada porque de ello depende su normal funcionamiento.

Su principal componente es el músculo elevador del ano, un músculo que cubre la mayor parte de la pelvis.

En la imagen adjunta se ven varios de los músculos de los que hablamos en la pelvis masculina y femenina.

 

 

Como podéis ver en la imagen todos tenemos suelo pélvico, mujeres y hombres adultos y niños y en todas las etapas de la vida es importante cuidarlo.

El suelo pélvico puede debilitarse por diferentes gestos que hagamos o malos hábitos de repetición, como puede ser en personas que tienen alergia (en el caso de la mujer, da igual que haya tenido partos o no). ¿Por qué en personas alérgicas? En Segovia, por ejemplo, hay mucho polen y ser alérgico significar tener estornudos o toses de repetición que provocan empujes directos al suelo pélvico, por lo que no solo tenemos que hacer ejercicios de kegel, sino también ejercicios para fortalecer otro músculo que tiene especial interés en el suelo pélvico, conocido como transverso del abdomen.

El músculo transverso del abdomen es un músculo profundo, una especie de faja que recubre desde la columna vertebral hasta la línea alba (línea vertical justo debajo del ombligo). Su función principal es la de estabilizar nuestra postura para proteger la zona lumbar, además actúa comprimiendo las vísceras de la zona del abdomen y como músculo exhalador.

 

 

Al encontrarse internamente (como podéis observar en la imagen anterior) es difícil sentir su contracción, pero para ello te vamos a pautar un ejercicio para saber si lo estamos activando correctamente:

  • Tumbado boca arriba con los brazos a ambos lados del cuerpo, en posición relajada. Hacemos el gesto como de “meter tripa” y en la zona baja del abdomen vas a sentir una ligera contracción. Esa ligera contracción es el transverso del abdomen.

Cuando una persona es alérgica y tiene tos o estornudos de repetición, si aprende a usar el abdomen y a su vez su suelo pélvico, evitamos empujes directos.

¿Cómo aprendo a usar el suelo pélvico?

Es importante que, aunque te leas este artículo y tomes consciencia de la musculatura, un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico pueda enseñarte a su correcta utilización. Nosotros en el centro de fisioterapia de Virginia Moreno tenemos las herramientas necesarias para abarcar este tipo de situaciones y evitar problemas.

Para evitar su empuje tenemos que ser capaces de activar ombligo y contraer el suelo pélvico ante una situación de esfuerzo (coger peso, un movimiento repetitivo, etc) a la vez, de esta manera las vísceras no se ven “empujadas” y evitamos que haya mayor presión en el suelo pélvico.

Consultanos tu caso, tanto si eres mujer como hombre,  podemos ayudarte a evitar escapes de orina, heces y a fortalecer tu suelo pélvico. Contacta con nosotros.

Un enemigo del suelo pélvico: el estreñimiento

¿Va al baño con poca frecuencia?, ¿presenta evacuaciones duras?, ¿se acompaña de esfuerzo excesivo?, ¿tiene sensación de evacuación incompleta? Si la respuesta  a estas preguntas es sí, probablemente padezca de estreñimiento.

El estreñimiento es un síntoma gastrointestinal común que se presenta entre 2 y 20% de la población en general. Suele presentarse con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, en niños que en adultos, en pacientes de edad avanzada que en jóvenes y en personas no anglosajonas.

Los niños y bebes no se escapan a este tipo de síntoma, para ellos es recomendable acudir a expertos en tratamientos fisioterapéuticos para niños

En la mayoría de los casos con adultos, suele tratarse de un estreñimiento funcional ya que suele ser leve e intermitente, sin una causa orgánica identificable que se resuelve fácilmente con modificaciones higiénico-dietéticas (p.ej. ingesta de fibra y ejercicio).

En otras ocasiones, puede aparecer estreñimiento secundario a la toma de ciertos fármacos, remitiendo en cuánto se retira el fármaco en cuestión, o secundario a enfermedades sistémicas de naturaleza endocrinometabólica, neurógena o neuromuscular. Es importante discernir la presencia de estas afecciones, dado que su identificación y tratamiento ayudarán a corregir el trastorno. Sin embargo, algunos pacientes tienen síntomas más crónicos que resultan más difíciles de tratar.

De entre todos los síntomas, la frecuencia de las evacuaciones es el más objetivo para establecer cuál es la frecuencia normal. Se considera una función defecatoria saludable tener, al menos, tres evacuaciones por semana, indoloras y sin esfuerzo excesivo. Para el diagnóstico del estreñimiento funcional se toma como referencia los criterios de Roma III, que deben cumplirse en los últimos 3 meses con inicio de los síntomas al menos 6 meses antes del diagnóstico, y son:

1- Reunir dos o más de los siguientes síntomas:

  • Esfuerzo defecatorio en más del 25% de las deposiciones.
  • Heces duras o caprinas en más del 25% de las deposiciones.
  • Sensación de evacuación incompleta en más del 25% de las deposiciones.
  • Sensación de obstrucción anorrectal en más del 25% de las deposiciones.
  • Necesidad de maniobras manuales para facilitar la defecación en más del 25% de las deposiciones.
  • Menos de tres deposiciones por semana.

2- Heces líquidas infrecuentes si no hay uso de laxantes.

3- No debe reunir criterios para síndrome de intestino irritable.

La historia clínica y el examen físico son esenciales para una correcta orientación hacia el tratamiento. Dentro del examen físico nos encontramos con la palpación de la región abdominal, la valoración de la región perineal y del recto y la inspección anorrectal para valorar la presencia de escoriaciones, fisuras o hemorroides.

En ocasiones es conveniente realizar el tacto rectal para explorar la respuesta del esfínter anal externo al esfuerzo simulado de la defecación. Una analítica de sangre puede ayudarnos para evaluar la condición general del paciente y detectar signos de alarma. Además, existen diversas pruebas complementarias para descartar lesiones estructurales como pueden ser la radiografía o la colonoscopia o para evaluar la función motora del colon como puede ser la manometría anorrectal o electromiografía del suelo pélvico.

suelo pélvico y estreñimiento

Tratamiento del estreñimiento

El tratamiento para el estreñimiento funcional se compone en adquirir medidas higienicodietéticas y educativas. Los pacientes deberían ser instruidos sobre la importancia de un ejercicio regular, la necesidad de incrementar el contenido de fibra en la dieta, la ingesta de líquidos abundantes (1,5-2 litros/24 h) y el beneficio que comporta el adoptar un horario regular para la defecación (especialmente después del desayuno) y también el perjuicio que conlleva reprimir con frecuencia el uso racional de laxantes. En casos más complicados, los pacientes pueden beneficiarse de técnicas de biorretroalimentación y, la cirugía será la última opción.

Posibles complicaciones del estreñimiento

  • Impactación fecal: acumulación de heces en la ampolla rectal de manera progresiva, que endurece el bolo fecal dificultando su eliminación.
  • Úlcera estercorácea: suele ser una consecuencia de la situación anterior. La compresión ejercida por el bolo fecal produce una necrosis isquémica en la cara posterior del recto principalmente.
  • Megacolon funcional adquirido: se produce una dilatación del colon en exceso. Suele darse en niños trastornados o portadores de psicopatías.
  • Vólvulo de sigma: se produce una torsión del sigma que requiere una desvolvulación endoscópica o quirúrgica para evitar la necrosis gangrenosa del asa comprometida.

¿De qué manera afecta el estreñimiento al suelo pélvico?

Cómo ya comenté en otro post, el suelo pélvico, junto con la zona abdominal y el diafragma forma un espacio donde, en condiciones normales, mantienen una presión adecuada a los cambios posturales y a los esfuerzos.

Los esfuerzos excesivos que se producen en las evacuaciones alteran ese balance de presiones, aumentando la presión intra-abdominal y, como consecuencia, repercutiendo sobre el suelo pélvico de manera negativa. Si su suelo pélvico se encuentra en un estado óptimo, no notará esos cambios de presión. Sin embargo, si tiene alguna patología asociada, esos cambios de presión influirán sobre ella pudiendo agravar el cuadro.

Con patología en el suelo pélvico o sin ella, es preciso tratar el cuadro de estreñimiento para no agravarla o evitar su aparición. Además, conseguir retomar un tránsito intestinal regular evitará esos síntomas de hinchazón, incomodidad y dolor tan característicos de las personas que lo padecen, previniendo la aparición de otros cuadros más graves.

En Virginia Moreno clínica de Fisioterapia en Segovia podemos ayudarle a controlar y mejorar el estreñimiento a través de técnicas de masoterapia específicas, hábitos saludables y consejos posturales. No dude en contactar con nosotros.