Lesión deportiva

Lesiones deportivas, tipos, prevención y en caso de ocurrir, rehabilitación con fisioterapia

La lesión deportiva se refiere a aquellos daños que pueden ocurrir en relación a las actividades deportivas.

Cuando una carga determinada excede los niveles habituales, el organismo responde con una adaptación tisular que se puede producir en todos los tipos de tejidos.

El riesgo de lesión por sobreuso aumenta cuando se incrementa la intensidad, duración o frecuencia.

La etiología de las lesiones deportivas puede ser por: factores intrínsecos (edad, sexo, lesiones anteriores, condición física…) y/o  factores extrínsecos (entrenamiento, calzado…).

Podemos clasificar las lesiones según: el mecanismo lesional (traumáticas o por sobreuso), el tiempo de incapacidad física (menores, moderadas, importantes), según el tejido afectado, que pueden ser:

 

Tipos de lesiones

  • Lesiones musculares:
    • Agujetas
    • Calambres
    • Contracturas
    • Sobrecarga
    • Rotura de fibras o desgarro muscular
    • Hematoma o contusión muscular
  • Lesiones tendinosas:
    • Rotura
    • Inflamaciones (tendinitis/ entesitis/tenosinovitis)
  • Lesiones óseas:
    • Fisura
    • Fractura
    • Periostitis
  • Lesiones ligamentosas:
    • Distensión o esguince
    • Rotura
  • Lesiones meniscales
  • Lesiones cartilaginosas
  • Lesiones articulares:
    • Capsulitis
    • Luxaciones

Las lesiones deportivas más frecuentes

Los tipos de lesiones deportivas más frecuentes son los esguinces (lesiones de los ligamentos), las distensiones (lesiones de los músculos) y las fracturas por tensión (lesiones de los huesos).

Prevención

  • Preparación física: importante buena capacidad cardio-respiratoria y muscular, ya que si fallan la práctica deportiva estará comprometida. Plantearse objetivos alcanzables.
  • Equilibrio mecánico: los elementos biomecánicos que intervienen en el gesto deportivo deben tener coordinación entre ellos y una adaptación adecuada entre fuerza, resistencia y capacidad elástica de los tejidos.
  • Estiramiento: la capacidad de los músculos para el estiramiento, va a marcar el rango de movilidad articular. Hay que hacer un trabajo de estiramientos específicos, especialmente en los músculos que tienden a acortarse.
  • Calentamiento: previo a la práctica deportiva, obtendremos: mayor aporte sanguíneo en el músculo, funcionamiento óptimo cardio-vascular, mejora del estado mental y concentración.
  • Trabajo de propiocepción: aporta gran cantidad de estímulos para que el organismo sea capaz de reaccionar ante diferentes situaciones de la práctica deportiva.
  • Descansos entre esfuerzos: para evitar fatiga que pueda comprometer a la resistencia de los tejidos.
  • Hidratación y alimentación: durante la práctica deportiva y durante el periodo de entrenamiento, ya que va a determinar el rendimiento.
  • Relajación post-deportiva: para evitar agotamiento de músculos y articulaciones, con acúmulo de sustancias de desecho, que pueden crear adherencias y alteraciones biomecánicas.
  • Equilibrio psico-emocional: ya que la actividad requiere coordinación. Es un factor determinante en muchas lesiones.
  • Usar el equipo de protección correcto: como protectores acolchados, protectores bucales, cascos…

Rehabilitación de lesiones deportivas

El objetivo inmediato será minimizar el dolor y el edema. Impedir mayor destrucción de tejido.

Los objetivos a corto plazo serán acelerar el proceso de curación, trabajar regiones no afectada y mantener la condición física general.

Por último, los objetivos a largo plazo será la reanudación completa de la actividad.

Podemos dividir el proceso en tres fases:

  • Fase aguda: duración aproximada de 48-72 horas. Una vez que se ha producido la lesión, debe ser diagnosticada, y posteriormente se elabora un plan de tratamiento, respetando los procesos biológicos de cicatrización tisular y así evitar riesgos de recaídas.
  • Recuperación funcional: duración de semanas. Esta fase finaliza cuando el deportista es capaz de desarrollar actividades de la vida diaria con relativa facilidad como andar, subir escaleras…etc.
  • Readaptación y reentrenamiento: Duración de semanas a meses. El objetivo es que el deportista pueda realizar de nuevo aquellas habilidades básicas deportivas que afecten a la zona de la lesión, por ejemplo correr, nadar, saltar, lanzar…etc, y posteriormente consiga realizar los elementos técnicos propios del deporte, en los que se ha visto alterada la función, como por ejemplo: lanzamientos, saltos, cambios de dirección, aceleraciones.

Estas fases y la duración de las mismas dependen del tipo de lesión y grado. Las fases pueden superponerse y el avance de una fase a otra vendrá determinado por el progreso, no por el tiempo transcurrido.

El tratamiento dependerá del tejido que haya sufrido lesión.

Principal tratamiento de las lesiones traumáticas: reposo, hielo, elevación, compresión, con inmovilización parcial y sin carga inicial, electroterapia, drenaje linfático y apoyo psicológico.

En las lesiones por sobrecarga lo más importante es eliminar los factores de riesgo.

Terapias de fisioterapia

Tenemos diferentes terapias para abordar una lesión deportiva:

  • Terapia Manual.
  • Propiocepción.
  • Reeducación postural Glogal.
  • Punción seca.
  • Drenaje linfático manual.
  • Liberación miofascial.
  • Movilización neuromeníngea
  • Vendajes: rígidos y/o con kinesiotaping.
  • Estiramientos.
  • Electroterapia: tens, ultrasonido.
  • Termoterapia: infrarrojo.
  • Cinesiterapia.
  • Radiofrecuencia.

También se pueden mandar diferentes ejercicios para casa para la mejora de la lesión.

En Virginia Moreno Fisioterapia en Segovia, ofrecemos sesiones personalizadas adaptadas a la altura de las necesidades de las personas con cercanía y gran experiencia profesional.

Tendinitis

La tendinitis es una patología muy frecuente, que suele aparecer tras esfuerzos excesivos, movimientos repetitivos y traumatismos directos. Consiste en la inflamación de los tendones, que son cuerdas resistentes de tejido que unen los músculos con los huesos y ayudan a los músculos a mover los huesos. Es más común con el avance de la edad, ya que los tendones se hacen menos flexibles.

Tendones como el aquíleo, rotuliano, fascia lata, supraespinoso y músculos extensores de la muñeca son los que están afectados con más frecuencia.

El término tendinitis poco a poco va cayendo en desuso, esto se debe al mal empleo del término. Como ya hemos dicho la tendinitis es la inflamación del tendón; el término tendinitis se estaba empleando mal porque en numerosos casos en los que se hablaba de tendinitis, realmente no había ningún signo de inflamación en dicho tendón. Es por esto que cada vez más se está cambiando ese término por el de tendinopatía, el cual es más general incluye la afectación del tendón por degeneración (tendinosis) y por inflamación (tendinitis).

Tanto si en nuestro informe médico nos califican nuestra lesión como tendinitis o tendinopatía, como hemos mencionado antes, las principales causas de su aparición son

  • Una lesión sobrevenida por la práctica deportiva.
  • Una sobrecarga.
  • La edad, con pérdida de elasticidad.
  • Enfermedades como la diabetes o la artritis reumatoide.
  • Degeneración del tendón.

 

Tipos de tendinitis

  • Tendinitis del hombro: frecuente en adultos a partir de los 40 años. Se produce por envejecimiento de los tejidos, y es un tipo de tendinitis degenerativa, con debilitación del tendón y posibilidad de lesionarse. El dolor se localiza en la zona anterior y se agrava al levantar el brazo sobre la cabeza, con el codo flexionado y sin movimiento del hombro.
  • Tendinitis del codo: Generalmente es causada por traumatismos locales y la actividad excesiva. La más frecuente es la tendinitis del codo o “codo de tenista” (epicondilitis), es una secuela de un traumatismo local, o de cualquier actividad repetitiva que utilice los músculos del antebrazo. Se caracteriza por dolor en el lateral del codo que se irradia al antebrazo, aumenta con la actividad de los músculos del brazo, como la flexión de la muñeca. Otros ejemplos son el “codo de golfista”, con signos y síntomas similares a la epicondilitis aunque afecta a otra parte del codo;  y “codo del escalador”, que cursa con dolor profundo en la cara anterior del codo.
  • Tendinitis de la mano y la muñeca: normalmente ocurre por sobrecarga de trabajo de las manos, forzando la postura de las mismas. Un ejemplo es la tendinitis del dedo pulgar; que cursa con dolor en la zona de la muñeca, que se irradia al antebrazo y al pulgar. Aumenta a medida que pasan los días, empeorando por la noche. Otro ejemplo es la  tendinitis de los flexores de los dedos de la mano, que puede afectar a uno o varios dedos, refiriendo dolor en la cara palmar de los dedos, que se puede extender hasta un poco por encima de la muñeca.
  • Tendinitis del talón: tendinitis del tendón de Aquiles, puede desarrollarse por sobrecarga en personas jóvenes y por artritis en personas adultas o ancianos. El dolor aparece al caminar y al ponerse de puntillas.

 

Para realizar el diagnóstico, se comprobará la existencia de dolor o sensibilidad cuando se fuerza el músculo al que está unido el tendón que se crea afectado, además el dolor remite después de un tiempo, para reaparecer en cualquier momento, independientemente de que se haya realizado un esfuerzo o no. La hinchazón en la piel y la sensación de calor también orientan el diagnóstico. Las pruebas de imagen sólo descartan otro tipo de lesiones.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento principalmente es aliviar el dolor y, al mismo tiempo, reducir la inflamación. Cuando la lesión es reciente, el hielo es una buena opción los tres primeros días, ya que  entumece la zona dolorida y hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que reduce la hinchazón. Después de este período, el calor aumenta el flujo de sangre a la lesión, lo que mejoraría el proceso de curación, además de servir como relajante muscular, lo que ayuda a aliviar el dolor.

Se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, aceclofenaco, diclofenaco, entre otros) por vía oral o tópica.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se aplican diversas técnicas para aliviar el dolor y disminuir la inflamación, como por ejemplo:

  • Terapia manual deportiva.
  • Radiofrecuencia.
  • Electroterapia.
  • Estiramientos musculares.
  • Aplicación de crioterapia o termoterapia.
  • Fortalecimiento muscular.
  • Técnica de Cyriax.
  • Ultrasonido.
  • Reeducación postural.
  • Ejercicios específicos.

En los casos en los que el dolor no remite, se recurre a infiltraciones de glucocorticoides en la vaina del tendón afectado o a la cirugía para limpiar el área afectada y disminuir la inflamación.

Prevención

Evitar los movimientos repetitivos y la sobrecarga, mantener los músculos fuertes y flexibles, ejercitar las extremidades superiores e inferiores, sin repetir excesivamente un mismo movimiento, alternando diversos tipos de movimientos, con pequeños intervalos de recuperación.

También es recomendable una buena hidratación, ya que siempre ayuda a mantener una mejor vascularización de la zona.

En Virginia Moreno Fisioterapia, en Segovia, trabajamos con profesionales especializados en fisioterapia deportiva. Fisioterapia y salud van de la mano, ¿te apuntas?