Ese gran desconocido: nuestro Suelo Pélvico

Afortunadamente, y poco a poco, el suelo pélvico empieza a ser más conocido entre la gente, a tomar mayor importancia y a hablar de ello sin tabúes. Pero si aún tienes dudas de qué es, para que sirve y que beneficios podemos obtener a través del tratamiento fisioterápico, ¡Éste es tu post!

El suelo pélvico se extiende desde el pubis hasta el sacro y cóccix (vulgarmente, la rabadilla). Está formado por un conjunto de músculos y ligamentos que le dan una forma cónica invertida. Tiene como función mantener los órganos pélvicos (vejiga y uretra; útero y vagina; y recto) en la posición anatómica, amortiguar las presión dentro de la cavidad abdominal,  participar en la micción y la defecación así como en las relaciones sexuales y, más específico en la mujer, participar en el parto.

Existen diferencias entre el suelo pélvico masculino y femenino. La más visual: los órganos reproductores. Ambos sexos disponen de la misma musculatura, pero con diferentes variaciones debido a la disposición de los órganos reproductores. De igual manera, la pelvis también sufre variaciones anatómicas. La pelvis femenina es más ancha, más extensa y menos profunda que la masculina, por la función que tiene de cara al parto.

El suelo pélvico, junto con la zona abdominal y el diafragma forman un espacio dónde, en condiciones normales, mantienen una presión adecuada a los cambios posturales y a los esfuerzos. Sin embargo, si ese balance de presiones se altera por cualquier razón, repercutirá de manera negativa sobre el suelo pélvico. De modo que, suelo pélvico, abdomen y diafragma van de la mano y deben de estar en un estado óptimo para un buen funcionamiento.

Entre las distintas alteraciones del suelo pélvico nos encontramos con las urológicas (aquellas relacionadas con el sistema urinario), ginecológicas (relacionadas con el sistema reproductor femenino), coloproctológicas (relacionadas con la patología en colon, recto y ano) y sexológicas (aquellas que están relacionadas con las relaciones sexuales, valga la redundancia). En el cuadro inferior se recogen algunos procesos patológicos susceptibles de tratamiento fisioterápica.

  • Urológicas:
    • Incontinencia urinaria
    • Cistitis intersticial
    • Prostatitis
    • Síndrome de micción no coordinada
    • Dificultad de vaciado de vejiga
    • Extrofia vesical
  • Ginecolócicas:
    • Prolapso
    • Episiotomía
    • Secuelas tras cirugía
    • Dismenorrea
  • Coloproctocológicas:
    • Incontinencia fecal o a gases
    • Estreñimiento
    • Anismo
  • Sexológicas:
    • Dispareunia
    • Vaginismo
    • Disfunción eréctil

Para un correcto tratamiento es necesaria una completa y correcta valoración, dónde se incluirá abdomen, zona lumbar, diafragma y suelo pélvico (dónde será preciso una exploración  intracavitaria ginecológica normal).

Afortunadamente, el suelo pélvico es una de las zonas más agradecidas de nuestro cuerpo. Difícilmente podremos empeorar el cuadro. Si bien, en la mayoría de tratamientos es necesaria la participación del paciente de una manera activa, en el suelo pélvico especialmente. La mejoría está en tus manos, con la ayuda de las nuestras.

Bibliografía: C. Walker. Fisioterapia en obstetricia y uroginecología. 2ª edición. 2013

Taller de Hipopresivos

Es probable que hayas oído hablar de esta técnica, y quizás, viendo vídeos la hayas practicado. En este taller, te vamos a pautar correctamente las respiraciones y posturas adecuadas a tus necesidades. Si quieres reservar tu plaza llámanos o mándanos un e-mail. ¡Te esperamos!

¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial?

¿Sufre dolor en la parte externa de su rodilla? ¿Aumenta al correr, agacharse, o subir y bajar escaleras? ¿El dolor no permite continuar con su actividad deportiva, en mayor medida correr?

Es probable que si sufre de este conjunto de síntomas, esté padeciendo el denominado “Síndrome de la cintilla iliotibial”. El síndrome de la cintilla iliotibial, coloquialmente llamado “rodilla del corredor”, se caracteriza por una inflamación que se produce en la zona lateral o externa de la rodilla, causada por el roce ocasionado entre el cóndilo lateral del fémur y la cintilla iliotibial.

¿Qué es la cintilla iliotibial?

Es la prolongación en forma de estructura tendinosa de un músculo situado en la zona de la cadera. Este músculo es el tensor de la fascia lata (TFL). El TFL se origina en la cresta iliaca (zona pélvica lateral), en su porción más anterolateral. A nivel de la cadera, el músculo pasa a convertirse en un largo y grueso tendón que se inserta en el tubérculo de Gerdy, que se encuentra en la parte superior de la tibia, por su zona anterior y externa.

El TFL es un músculo auxiliar de la flexión, separación y rotación interna de la cadera. Además, puede intervenir en la extensión de la rodilla. A parte, la cintilla iliotibial, se encarga de estabilizar la rodilla durante la marcha.

El mecanismo que ocasiona esta lesión es la fricción continuada que se produce entre la cintilla y el cóndilo externo del fémur al flexionar y extender la rodilla, provocando una inflamación en esta estructura tendinosa. Esta lesión la sufren en mayor medida los ciclistas (debido al malo posicionamiento en la bicicleta, o por un exceso de varo de rodilla) y los corredores, especialmente los de fondo, debido a un mayor tiempo de apoyo del pie sobre el suelo, aumentando así la tensión de la cintilla. Otras causas en corredores son el uso de zapatillas desgastadas,  la dismetría entre ambos miembros inferiores, excesiva pronación en la pisada (aumenta la rotación interna de la tibia, suponiendo de esta forma más tensión en la cintilla), etc. También pueden sufrir esta lesión en aquellas actividades en las que la marcha no sea adecuada.

Los síntomas específicos son el dolor difuso en la parte externa de la rodilla. El dolor puede estar presente en reposo, o puede comenzar tras unos minutos de actividad deportiva empeorando con el transcurso del tiempo, dependiendo del alcance de la lesión.

A medida que avanza el estado de la lesión, el dolor puede volverse más localizado y puntual, justo sobre el cóndilo femoral externo. El dolor puede iniciarse también al subir o bajar escaleras.

El tratamiento de fisioterapia va dirigido a eliminar la inflamación de la cintilla, y a su vez el dolor, para ir habituando al paciente a su actividad física normal. Para ello, se utilizan técnicas como maniobras de masoterapia o punción seca en el músculo TFL y musculatura adyacente que pueda estar interviniendo de forma negativa en el proceso lesivo, maniobras de estiramiento manual de la cintilla iliotibial, aplicación de ultrasonidos en la zona de fricción, así como de diatermia, aplicación de vendaje neuromuscular, ejercicios excéntricos de la musculatura, ejercicios de propiocepción de pie, tobillo y rodilla, eliminación de factores de riesgo, etc.

En Virginia Moreno Fisioterapia podrá recibir todas estas técnicas de tratamiento para que la recuperación de su lesión sea la mejor posible.